La infección, conocida como enfermedad bacteriana del agua fría, es común en alevines de trucha arcoíris y salmón adulto, y suele tratarse con antibióticos. Aunque su presencia se ha documentado a nivel global, en Noruega los casos más graves tienden a registrarse en truchas arcoíris en sus primeras etapas de desarrollo. Ya sea tanto en agua dulce como en entornos marinos.
Autoridades activan medidas por brote en salmonicultura
El brote fue reportado a las autoridades por Pharmaq Analytic, entidad que identificó signos consistentes con la enfermedad mediante pruebas PCR y análisis por microscopía. Tras el muestreo de peces en el centro de cultivo, la infección fue confirmada oficialmente a principios de esta semana.
Ante la situación, la Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria ha implementado medidas de contención. Las que incluyen restricciones en el movimiento de peces, las cuales solo pueden levantarse con un permiso especial. Asimismo, se ha hecho un llamado a pescadores y trabajadores del sector acuícola que viajen a la zona para que tomen las debidas precauciones y eviten la propagación del patógeno.
En medio de estas noticias preocupantes, también hay señales positivas en el panorama marino. El Instituto Noruego de Investigación Marina informó que la amenaza de propagación de un reciente brote de algas desde el norte de Dinamarca hacia el sur de Noruega ha disminuido considerablemente. Aunque el riesgo no ha sido descartado por completo, los expertos consideran que su expansión es ahora poco probable. La situación continúa bajo vigilancia constante.



















