El sistema nervioso central (SNC) de los peces teleósteos, como el salmón del Atlántico, desempeña un papel crucial en la integración sensorial, la coordinación del comportamiento y el control motor. A nivel histológico, el encéfalo se organiza en cinco regiones principales: telencéfalo, diencéfalo, mesencéfalo, metencéfalo y mielencéfalo (Hussein & Cao, 2018), así lo plantea el Dr. Marcos Godoy en su última publicación de su blog marcosgodoy.cl
Arquitectura encefálica del salmón
Ubicado en la porción más rostral del encéfalo, el telencéfalo incluye los bulbos olfatorios, que presentan una superficie revestida por células ciliadas sensoriales (receptoras). Esta región procesa la información olfativa primaria proveniente del epitelio nasal y la integra con otras señales sensoriales.

El mesencéfalo contiene el tectum óptico, centro integrador de la visión, el sentido auditivo y la línea lateral. Histológicamente, el tectum óptico presenta cinco capas diferenciadas: stratum marginale, stratum opticum, stratum album centrale, stratum griseum centrale y stratum periventriculare. Estas capas se diferencian por su densidad neuronal, disposición de fibras aferentes y organización sináptica.
El diencéfalo se divide en epitálamo, tálamo e hipotálamo. Participa en la recepción y procesamiento de información olfativa, gustativa y visual. Está atravesado por el tercer ventrículo y su estructura histológica evidencia núcleos nerviosos bien organizados.
Coordinación y control: el rol del cerebelo y la médula en peces
El metencéfalo alberga el cerebelo, ubicado caudalmente al tectum óptico. Histológicamente, este órgano muestra tres capas clásicas: capa molecular externa (rica en fibras dendríticas), capa de células de Purkinje (neuronas que establecen sinapsis clave) y capa granular interna (formada por pequeñas neuronas densamente empaquetadas). Estas estructuras permiten la coordinación motora y el mantenimiento del equilibrio.
En el salmón del Atlántico, el lóbulo vagal se encuentra poco desarrollado. La médula oblongada contiene cuerpos neuronales de gran tamaño y el cuarto ventrículo, cuya pared está tapizada por células ependimarias, responsables del recubrimiento ventricular y del movimiento del líquido cefalorraquídeo (Hussein & Cao, 2018; Kihslinger et al., 2006; Sivaji & Kannan, 2019; Senarat et al., 2019).



















