Fitch Ratings ratificó la calificación de riesgo de Chile en “A-” con perspectiva estable, destacando la solidez de su gobernanza y un balance soberano más fuerte que el de sus pares. La firma también ajustó al alza su proyección de crecimiento económico para 2025, desde 2,0% a 2,4%, impulsada por proyectos de inversión y mejores condiciones crediticias.
No obstante, la agencia advirtió que la deuda pública continuará creciendo, pasando de 42,3% del PIB este año a 43,4% en el mediano plazo, aunque todavía por debajo del promedio de 57,3% que presentan los países con calificación “A”, así lo informa Bio Bio Chile a partir del informe global.
El informe subraya que, pese a la resiliencia de la economía chilena frente a shocks externos, el ritmo de expansión sigue siendo insuficiente para cerrar la brecha con países comparables en términos de PIB per cápita. Además, Fitch prevé que el déficit fiscal llegue al 2,2% del PIB en 2025, para luego descender gradualmente en los años siguientes.
La calificadora también apuntó que la estabilidad política y la continuidad de políticas macroeconómicas prudentes respaldan el perfil crediticio del país. Entre los factores que podrían afectar la nota en el futuro, mencionó un aumento sostenido de la deuda o un menor dinamismo de crecimiento. Por el contrario, un escenario de mayor consolidación fiscal y precios más favorables del cobre podrían mejorar la calificación.
Mirada al escenario electoral
El documento señala que «es poco probable que se produzcan cambios importantes en la política después de las elecciones: Las elecciones presidenciales y parlamentarias se celebrarán en noviembre de 2025, y es probable que se celebre una segunda vuelta en diciembre. Las encuestas indican que los tres favoritos incluyen a José Antonio Kast y Evelyn Matthei, quienes tienden a ser más conservadores fiscalmente y apuntan a recortar tanto los gastos como los impuestos, y Jeannette Jara, quien promete mayores beneficios sociales y una mayor inversión pública y actualmente tiene una estrecha ventaja para la primera ronda de votación. No anticipamos cambios de política que pesen sobre el perfil crediticio», cierra el informe.



















