Director de Deloitte llevará a cumbre de InfoSALMON el debate sobre riesgos estratégicos y resiliencia de la salmonicultura
Ernesto Escobar analizará cómo la confrontación geoeconómica, las disrupciones logísticas y los riesgos sanitarios, climáticos, regulatorios y reputacionales pueden amplificarse entre sí. El especialista planteará que la ventaja competitiva del sector dependerá cada vez más de su capacidad de anticipación y adaptación.
La interconexión entre las amenazas internacionales y los riesgos propios del sector será el eje que Ernesto Escobar, director de Riesgos Estratégicos de Deloitte Chile, llevará al seminario “El Salmón: Potencia Económica de Chile”.
Escobar presentará la charla “Perspectivas y tendencias de riesgos estratégicos en un contexto de alta volatilidad”, en la que abordará las capacidades que necesita fortalecer la industria para anticiparse a posibles crisis, mantener su continuidad operacional y proteger la confianza de sus grupos de interés.
La exposición formará parte del encuentro organizado por InfoSALMON, que se realizará el próximo 3 de septiembre en las dependencias de Deloitte, en Las Condes, Santiago.
En la antesala de la actividad, el especialista advirtió que los riesgos estratégicos de la salmonicultura ya no pueden analizarse como acontecimientos independientes. “En la actualidad, los riesgos ya no operan de forma aislada, sino que se interconectan, escalan más rápido y se amplifican entre sí”, afirmó.
Riesgos globales con efectos sobre la industria
Escobar identificó la confrontación geoeconómica como una de las principales amenazas del escenario mundial. Sus efectos se expresan mediante aranceles, sanciones, tensiones comerciales y alteraciones en las cadenas logísticas internacionales. Para una industria exportadora como la salmonicultura, estas variables pueden afectar directamente los costos, los márgenes, los seguros, los tiempos de tránsito y la competitividad.
A estas presiones se suman los riesgos sanitarios, ambientales, regulatorios y reputacionales propios de la actividad. Por ello, Escobar planteó que la competitividad futura no estará determinada únicamente por la eficiencia productiva. “La ventaja competitiva del futuro no estará solo en la eficiencia productiva, sino en la capacidad de anticipación y resiliencia”, señaló. El especialista explicó que la salmonicultura opera en un entorno de volatilidad permanente. En consecuencia, las empresas deben prepararse para enfrentar disrupciones que ya forman parte estructural del negocio. La reflexión, indicó, debe concentrarse menos en resistir un episodio aislado y más en asegurar continuidad, confianza y capacidad de adaptación.
Riesgos sanitarios y efectos del cambio climático
Dentro de los riesgos estratégicos de la salmonicultura, Escobar destacó las amenazas sanitarias y biológicas, las cuales pueden verse amplificadas por factores ambientales y climáticos. El aumento de la temperatura y la salinidad, la mayor frecuencia de floraciones algales nocivas, los episodios de hipoxia y la presión acumulada sobre fiordos sensibles pueden elevar la probabilidad de eventos severos.
Estas condiciones también aumentan el escrutinio público sobre la actividad y pueden generar consecuencias productivas, financieras y reputacionales. La interrelación entre estos factores obliga a las empresas a desarrollar mecanismos de alerta temprana y sistemas de gestión capaces de analizar distintos escenarios antes de que una amenaza escale.
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Incertidumbre regulatoria para las inversiones
El escenario regulatorio representa otra dimensión relevante para la planificación de largo plazo. Escobar mencionó los nuevos marcos o las adaptaciones relacionadas con el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, la legislación sobre cambio climático y las posibles reformas al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
A ello se suman las presiones sobre las concesiones y los centros de cultivo, tanto en aspectos operacionales como de localización. Según el especialista, estos cambios modifican las exigencias de cumplimiento y redefinen las condiciones bajo las cuales la industria puede proyectar crecimiento, reconversión tecnológica y continuidad operacional. Por esta razón, las empresas necesitan fortalecer su capacidad para anticipar modificaciones normativas e incorporar sus posibles efectos en las decisiones de inversión.
La reputación como resultado de múltiples riesgos
Los riesgos sanitarios, ambientales, regulatorios, logísticos y sociales también convergen en la reputación de la industria.Escobar explicó que este ámbito se manifiesta en las relaciones con las comunidades locales y los pueblos originarios, en las diferencias de percepción entre los centros urbanos y los territorios productivos, y en las controversias relacionadas con sobreproducciones o escapes. “La reputación debe entenderse tanto como un riesgo en sí mismo como una resultante visible de la forma en que la industria gestiona sus riesgos sanitarios, ambientales, regulatorios, logísticos y sociales”, sostuvo.
Esto implica que una crisis reputacional no necesariamente comienza como un problema comunicacional. Puede originarse en una falla operacional, sanitaria, ambiental o de relacionamiento que posteriormente se vuelve visible ante la opinión pública.
De una gestión reactiva a una capacidad estratégica
Para Escobar, el principal desafío consiste en transformar la gestión de riesgos en una ventaja competitiva y dejar de entenderla únicamente como una obligación de cumplimiento. Este cambio requiere avanzar desde una gestión reactiva y fragmentada hacia un modelo integrado en la toma de decisiones del negocio. “No basta con identificar exposiciones o mantener matrices actualizadas”, advirtió. Las compañías necesitan conectar sus riesgos con señales tempranas, establecer responsables claros y definir el nivel de exposición que están dispuestas a asumir. Esa información debe incidir en decisiones concretas de inversión, operación y relacionamiento.
También deberán priorizar las amenazas según su impacto estratégico y desarrollar capacidades de anticipación frente a cambios geopolíticos, regulatorios, ambientales y reputacionales.
Diversificación para fortalecer la resiliencia
Escobar destacó que la resiliencia operacional puede fortalecerse mediante una mayor diversificación de mercados, rutas, productos y capacidades logísticas. Estas medidas permiten reducir la dependencia de un solo destino o canal y entregar alternativas cuando ocurre una interrupción comercial, sanitaria o logística “Para una industria expuesta a disrupciones permanentes, anticiparse no es solo reaccionar mejor, sino tomar decisiones antes de que el riesgo escale”, enfatizó.
La confianza de los grupos de interés también deberá incorporarse como una dimensión central de la resiliencia. La licencia social para operar, explicó, exige diálogo activo, transparencia y una gobernanza de riesgos con participación del nivel más alto de las organizaciones.La charla de Ernesto Escobar buscará instalar esta mirada durante “El Salmón: Potencia Económica de Chile”: una industria capaz de anticipar, decidir y adaptarse tendrá mejores condiciones para sostener su competitividad, continuidad y confianza en el tiempo.
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Sobre el evento:
Lugar: Deloitte, Las Condes – Santiago
Para más información: megastudiospa@gmail.com | +56 9 8922 1192
Invita: Conmetal, Alianza Team y Deloitte
Auspician: Benchmark Genetics, Biotruck, OXZO, Salmofood, Sudvet, OXZO, VESO Aqua, AquaChile
Participan y Patrocinan: Sernapesca, Universidad Adolfo Ibañez, Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Consejo del Salmón, ProChile, Tr3s Abogados, Wings Producciones, Agua Viva, Consejo Minero, SalmonChile, La Casa Tortuga, PTEC-INVA, Multi X, AquaChile, Casa Desarrollo, Phibro Animal Health, Oxxean, ECR Group
Produce: MEGA Studio
La interconexión entre las amenazas internacionales y los riesgos propios del sector será el eje que Ernesto Escobar, director de Riesgos Estratégicos de Deloitte Chile, llevará al seminario “El Salmón: Potencia Económica de Chile”.
Escobar presentará la charla “Perspectivas y tendencias de riesgos estratégicos en un contexto de alta volatilidad”, en la que abordará las capacidades que necesita fortalecer la industria para anticiparse a posibles crisis, mantener su continuidad operacional y proteger la confianza de sus grupos de interés.
La exposición formará parte del encuentro organizado por InfoSALMON, que se realizará el próximo 3 de septiembre en las dependencias de Deloitte, en Las Condes, Santiago.
En la antesala de la actividad, el especialista advirtió que los riesgos estratégicos de la salmonicultura ya no pueden analizarse como acontecimientos independientes. “En la actualidad, los riesgos ya no operan de forma aislada, sino que se interconectan, escalan más rápido y se amplifican entre sí”, afirmó.
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Riesgos globales con efectos sobre la industria
Escobar identificó la confrontación geoeconómica como una de las principales amenazas del escenario mundial. Sus efectos se expresan mediante aranceles, sanciones, tensiones comerciales y alteraciones en las cadenas logísticas internacionales. Para una industria exportadora como la salmonicultura, estas variables pueden afectar directamente los costos, los márgenes, los seguros, los tiempos de tránsito y la competitividad.
A estas presiones se suman los riesgos sanitarios, ambientales, regulatorios y reputacionales propios de la actividad. Por ello, Escobar planteó que la competitividad futura no estará determinada únicamente por la eficiencia productiva. “La ventaja competitiva del futuro no estará solo en la eficiencia productiva, sino en la capacidad de anticipación y resiliencia”, señaló. El especialista explicó que la salmonicultura opera en un entorno de volatilidad permanente. En consecuencia, las empresas deben prepararse para enfrentar disrupciones que ya forman parte estructural del negocio. La reflexión, indicó, debe concentrarse menos en resistir un episodio aislado y más en asegurar continuidad, confianza y capacidad de adaptación.
Riesgos sanitarios y efectos del cambio climático
Dentro de los riesgos estratégicos de la salmonicultura, Escobar destacó las amenazas sanitarias y biológicas, las cuales pueden verse amplificadas por factores ambientales y climáticos. El aumento de la temperatura y la salinidad, la mayor frecuencia de floraciones algales nocivas, los episodios de hipoxia y la presión acumulada sobre fiordos sensibles pueden elevar la probabilidad de eventos severos.
Estas condiciones también aumentan el escrutinio público sobre la actividad y pueden generar consecuencias productivas, financieras y reputacionales. La interrelación entre estos factores obliga a las empresas a desarrollar mecanismos de alerta temprana y sistemas de gestión capaces de analizar distintos escenarios antes de que una amenaza escale.
El escenario regulatorio representa otra dimensión relevante para la planificación de largo plazo. Escobar mencionó los nuevos marcos o las adaptaciones relacionadas con el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, la legislación sobre cambio climático y las posibles reformas al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
A ello se suman las presiones sobre las concesiones y los centros de cultivo, tanto en aspectos operacionales como de localización. Según el especialista, estos cambios modifican las exigencias de cumplimiento y redefinen las condiciones bajo las cuales la industria puede proyectar crecimiento, reconversión tecnológica y continuidad operacional. Por esta razón, las empresas necesitan fortalecer su capacidad para anticipar modificaciones normativas e incorporar sus posibles efectos en las decisiones de inversión.
La reputación como resultado de múltiples riesgos
Los riesgos sanitarios, ambientales, regulatorios, logísticos y sociales también convergen en la reputación de la industria.Escobar explicó que este ámbito se manifiesta en las relaciones con las comunidades locales y los pueblos originarios, en las diferencias de percepción entre los centros urbanos y los territorios productivos, y en las controversias relacionadas con sobreproducciones o escapes. “La reputación debe entenderse tanto como un riesgo en sí mismo como una resultante visible de la forma en que la industria gestiona sus riesgos sanitarios, ambientales, regulatorios, logísticos y sociales”, sostuvo.
Esto implica que una crisis reputacional no necesariamente comienza como un problema comunicacional. Puede originarse en una falla operacional, sanitaria, ambiental o de relacionamiento que posteriormente se vuelve visible ante la opinión pública.
De una gestión reactiva a una capacidad estratégica
Para Escobar, el principal desafío consiste en transformar la gestión de riesgos en una ventaja competitiva y dejar de entenderla únicamente como una obligación de cumplimiento. Este cambio requiere avanzar desde una gestión reactiva y fragmentada hacia un modelo integrado en la toma de decisiones del negocio. “No basta con identificar exposiciones o mantener matrices actualizadas”, advirtió. Las compañías necesitan conectar sus riesgos con señales tempranas, establecer responsables claros y definir el nivel de exposición que están dispuestas a asumir. Esa información debe incidir en decisiones concretas de inversión, operación y relacionamiento.
También deberán priorizar las amenazas según su impacto estratégico y desarrollar capacidades de anticipación frente a cambios geopolíticos, regulatorios, ambientales y reputacionales.
Diversificación para fortalecer la resiliencia
Escobar destacó que la resiliencia operacional puede fortalecerse mediante una mayor diversificación de mercados, rutas, productos y capacidades logísticas. Estas medidas permiten reducir la dependencia de un solo destino o canal y entregar alternativas cuando ocurre una interrupción comercial, sanitaria o logística “Para una industria expuesta a disrupciones permanentes, anticiparse no es solo reaccionar mejor, sino tomar decisiones antes de que el riesgo escale”, enfatizó.
La confianza de los grupos de interés también deberá incorporarse como una dimensión central de la resiliencia. La licencia social para operar, explicó, exige diálogo activo, transparencia y una gobernanza de riesgos con participación del nivel más alto de las organizaciones.La charla de Ernesto Escobar buscará instalar esta mirada durante “El Salmón: Potencia Económica de Chile”: una industria capaz de anticipar, decidir y adaptarse tendrá mejores condiciones para sostener su competitividad, continuidad y confianza en el tiempo.