Un equipo de investigadores españoles estudiará cómo las variaciones de temperatura y los ciclos naturales de luz pueden influir en el bienestar del salmón atlántico (Salmo salar) durante sus primeras etapas de desarrollo.
La iniciativa, denominada SMOLTime, es coordinada por el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), con la participación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de Vigo. El proyecto tendrá una duración de tres años y contará con un financiamiento de aproximadamente 765 mil euros aportados por la fundación estadounidense Coefficient Giving.
El objetivo es comprender qué temperaturas prefieren los salmones juveniles en distintos momentos del día y cómo estas preferencias cambian durante su crecimiento. Con esa información, los investigadores esperan diseñar condiciones de cultivo que respondan mejor a las necesidades biológicas de los peces.
¿Por qué estudiar la temperatura y los ciclos de luz?
La temperatura del agua influye directamente en el metabolismo, el crecimiento y el comportamiento de los salmones. A diferencia de los mamíferos, estos peces no mantienen una temperatura corporal constante mediante la producción interna de calor, sino que dependen principalmente de las condiciones de su entorno.
Por ello, cuando tienen la posibilidad de desplazarse entre aguas de distintas temperaturas, pueden seleccionar aquellas que resultan más favorables para sus necesidades fisiológicas.
Los investigadores buscan determinar si estas preferencias cambian a lo largo del día, siguiendo los ritmos circadianos, es decir, los ciclos biológicos de aproximadamente 24 horas que regulan diversas funciones del organismo.
El estudio también considerará el fotoperiodo, entendido como la duración de los períodos de luz y oscuridad. Este factor ya se utiliza en salmonicultura para regular determinados procesos del desarrollo, especialmente la esmoltificación.
Sin embargo, los investigadores plantean que las condiciones de cultivo convencionales no siempre reproducen la variabilidad ambiental presente en los hábitats naturales del salmón.
Una etapa clave: la esmoltificación
La investigación se concentrará en el desarrollo de los peces desde la fase de alevín hasta la etapa de smolt.
Durante este período ocurre la esmoltificación, un proceso mediante el cual los salmones juveniles experimentan transformaciones fisiológicas que les permiten pasar del agua dulce al agua de mar.
Entre estos cambios se encuentra la adaptación de las branquias para regular el equilibrio de agua y sales del organismo, una función fundamental para sobrevivir en ambientes de mayor salinidad.
El proyecto evaluará cómo la interacción entre temperatura y luz puede influir en esta transición, considerando tanto el desarrollo de los peces como su respuesta frente a las condiciones ambientales.
Además, se estudiará la salud de las branquias y del sistema digestivo, cuyas superficies mucosas actúan como barreras de defensa frente a microorganismos y otros factores del entorno.
Hacia nuevas estrategias de bienestar animal
SMOLTime también incorporará evaluaciones del comportamiento y de distintos indicadores fisiológicos, inmunológicos y cognitivos, con el propósito de comprender de manera más amplia el estado de bienestar de los salmones.
La participación de la Universidad Autónoma de Barcelona estará liderada por Nerea Roher, investigadora del Instituto de Biotecnología y de Biomedicina (IBB-UAB), especializada en inmunología de organismos acuáticos.
Por su parte, el IRTA coordinará la investigación, que se desarrollará principalmente en sus instalaciones experimentales IRTAmar, en Sant Carles de la Ràpita, España, equipadas con sistemas de recirculación de agua (RAS).
A partir de los resultados, los científicos buscarán establecer las bases de un protocolo que permita combinar la temperatura y el fotoperiodo de manera más acorde con los ritmos biológicos del salmón.
La iniciativa comenzó en septiembre de 2026 y se extenderá hasta agosto de 2029. Por ahora, se encuentra en una etapa de investigación, por lo que todavía no existen resultados que permitan afirmar que un régimen térmico específico mejora el bienestar de los salmones en condiciones comerciales.
Sus futuros hallazgos podrían aportar conocimientos relevantes para el manejo de peces juveniles en la acuicultura, especialmente durante la preparación para su traslado desde agua dulce al mar.


















