La experiencia estuvo a cargo del investigador Malthe Hvas, y las conclusiones indican que el salmón criado en entornos acuícolas expuestos a las olas, no sufre efectos nocivos a largo plazo en relación a aspectos del apetito, el bienestar, el comportamiento o los niveles de estrés.
Simulación
Siempre ha existido la creencia según comenta Hvas, que «las olas crean turbulencias, haciendo que el movimiento del agua sea más dinámico y errático». Estas condiciones hacían suponer que se provocan algunos efectos en el bienestar de los salmones.
Con esta premisa en mente, se diseñó un tipo de «máquinas de olas» para llevar a una situación real el comportamiento de los peces en situaciones de movimientos del agua y determinar y estos impactaban en su desarrollo y calidad de vida, enfatiza el jefe de la investigación.

La tarea de prueba de campo se desarrolló por un lapso de ocho semanas, en que los peces de manera diaria, fueron sometidos en situaciones simuladas a un entorno de olas, con una ventana de calma para comer.
Si bien se redujo el apetito de las especies a un 17% menos, luego de unas semanas volvieron a su estado normal.
Reflexiones del estudio
Al término del estudio, si bien se provocaron efectos en el crecimiento, los peces sometidos a las olas terminaron acostumbrándose, con efectos adversos menores.
En cuanto a su comportamiento, al inició su movilidad grupal fue desordenada, con aumento de incidentes entre ellos, lo que podría haber provocado eventuales lesiones por efectos de los impactos
A pesar de esto, no se obtuvieron cambios significativos en los item bienestar o en relación al estrés entre las especies estudiadas. De esta forma el comportamiento de los peces se volvió más organizado con el tiempo.
De igual forma, el estudio terminó con el paradigma que indicaba que nadar en condiciones turbulentas mejora la forma física de los peces. En una prueba que simulada la competencia, no se vieron mejoras en la capacidad de desplazamiento de los peces. Para llegar estas conclusiones explica Hvas, se realizó una «competencia» entre los peces sometidas a las turbulencias de las olas y los peces en situación normal.
Aquí los investigadores miden, cuánto tiempo consigue el pez mantenerse en su sitio en un flujo de agua creciente antes de empezar a perder el control.
Para conocer más detalles puede revisar el informe en el siguiente Link del Instituto de Ciencias Marinas de Noruega Revisar el informe



















