La creciente guerra comercial mundial continúa tomando fuerza, ya que tanto la Unión Europea como China han decidido imponer aranceles de represalia en respuesta a las políticas comerciales de Estados Unidos y Canadá.
Estas medidas aumentan la incertidumbre en los mercados internacionales. Afectando particularmente al sector de los productos del mar, que se ve amenazado por los efectos de esta escalada.
Se desata guerra arancelaria
Este miércoles, la Comisión Europea confirmó que reactivará las contramedidas que habían sido suspendidas anteriormente contra Estados Unidos.
Esta decisión sigue a la imposición de aranceles de hasta el 25% por parte de Washington a los productos de acero, aluminio y sus derivados provenientes de la UE.
La respuesta de Bruselas incluirá la reimposición de aranceles que datan de 2018 y 2020, además de tarifas adicionales por un valor aproximado de US$19.700 millones sobre productos estadounidenses.
Actualmente, la Comisión Europea está en proceso de consulta con las partes interesadas sobre los productos que se verán afectados.
Por su parte, China ha adoptado medidas arancelarias contra Canadá como represalia por los aranceles impuestos por Ottawa sobre vehículos eléctricos y metales chinos.
A partir del 20 de marzo, Pekín aplicará tarifas del 100% sobre el aceite de colza, las tortas oleaginosas y los guisantes canadienses, además de un gravamen del 25% sobre productos acuáticos y carne de cerdo.
Estas decisiones surgen después de que Canadá anunciara, en octubre pasado, impuestos sobre los vehículos eléctricos chinos y aranceles sobre el acero y aluminio provenientes de China, medidas que Pekín ha calificado de «proteccionistas» y que considera una violación de las normativas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Problemas para Canadá
La industria pesquera canadiense podría enfrentar serias dificultades, ya que los aranceles del 25% sobre los productos acuáticos canadienses afectarán su acceso al importante mercado chino, un comprador clave de mariscos, como el salmón.
Además, con Estados Unidos también imponiendo tarifas del 25% sobre las importaciones canadienses, los exportadores de productos del mar se verán obligados a buscar nuevos mercados para mitigar los efectos de estas restricciones.
Las recientes medidas arancelarias reflejan un contexto de creciente tensión geopolítica, con Estados Unidos y Canadá tomando medidas para frenar la expansión de la influencia económica de China en sectores estratégicos. No obstante, dada la interconexión global de la industria pesquera, las interrupciones en mercados fundamentales como China, Estados Unidos y la UE podrían generar importantes efectos en cadena.



















