El estudio, liderado por Mowi Scotland en colaboración con la Universidad de Stirling, es uno de los más extensos y detallados realizados hasta la fecha sobre el impacto de la acuicultura en cuerpos de agua dulce.
La investigación comenzó en 1987, cuando Mowi inició sus operaciones de piscicultura en el Lago Arkaig, en las Highlands escocesas. Casi cuatro décadas después, la empresa cerró su piscicultura en este lago y aprovechó el momento para publicar un informe exhaustivo sobre los efectos ambientales de su actividad a lo largo del tiempo.
Loch Arkaig mantiene su equilibrio ecológico tras 37 años
“Con el cierre reciente de nuestra piscicultura en Loch Arkaig, era oportuno revisar nuestras operaciones con una mirada científica para entender cualquier impacto ambiental potencial”, explicó Stephen MacIntyre, jefe de Medio Ambiente de Mowi Scotland.
Según el informe, los niveles de fósforo total —el principal nutriente que determina el estado trófico de los lagos— se han mantenido estables a lo largo del tiempo. La media geométrica anual de fósforo no ha mostrado cambios significativos desde el inicio del monitoreo, lo cual indica que no ha habido alteración del equilibrio natural de nutrientes.
Además, Loch Arkaig continúa clasificado oficialmente como una «masa de agua de alto estado ecológico» por la Agencia Escocesa de Protección Ambiental (SEPA), lo que implica que sus condiciones naturales no se han visto afectadas de forma significativa por actividades humanas.
Muestreo mensual y datos de largo plazo
Durante 37 años, científicos de la Universidad de Stirling realizaron muestreos mensuales del agua, analizando parámetros como el fósforo total (TP) y la clorofila-a (Chl-a). Este enfoque de largo plazo ha sido clave para obtener datos fiables, superando las fluctuaciones estacionales debidas a la precipitación y la gestión de la tierra en la cuenca.
“Mantener un entorno acuático saludable es fundamental para el cultivo de salmón sano. Por eso invertimos en ciencia, más allá de lo que exigen las normativas”, añadió MacIntyre.
Este programa de monitoreo no se limita a Loch Arkaig. Mowi lleva a cabo estudios similares en otros centros de agua dulce en Loch Ness, Loch Lochy, Loch Garry, Loch Shiel y Loch Awe. Esta estrategia responde a los estándares ambientales actualizados del Consejo de Administración de la Acuicultura, cuyo nuevo Estándar de Granja incluye requisitos reforzados de calidad del agua.

Lecciones para el futuro de la acuicultura
El estudio en Loch Arkaig se suma a una creciente base de datos que sustenta una visión más precisa sobre el impacto real de la acuicultura. En 2024, Mowi ya había presentado un informe ambiental sobre la recuperación del fondo marino tras el cierre de su piscicultura en la Isla de Ewe. Aquella investigación demostró que los ecosistemas marinos también pueden regenerarse una vez cesadas las operaciones.
Con este nuevo informe, Mowi refuerza su posición como líder en sostenibilidad acuícola y pionero de lo que denomina la “Revolución Azul”, enfocada en prácticas productivas responsables y científicamente respaldadas.



















