La discusión sobre inversión, permisos sectoriales y competitividad volvió a instalarse en la industria salmonera luego de las declaraciones del gerente general de Blumar, Gerardo Balbontín, quien aseguró que la sobrerregulación y las trabas administrativas continúan afectando el desarrollo de nuevos proyectos en el país.
Blumar valora apoyo al sector salmonero
El ejecutivo valoró las señales entregadas por el Gobierno hacia la industria y destacó el reconocimiento al rol económico y social que cumple el sector en las regiones del sur austral. “Es una sensación muy positiva. Sin duda que es un reconocimiento a la importancia que tiene el sector para las regiones del sur, para los trabajadores, los productores, las pymes y toda la cadena productiva”, señaló.
Balbontín sostuvo además que la salmonicultura sigue siendo una actividad estratégica para impulsar el crecimiento económico nacional, especialmente en territorios donde la actividad genera empleo y dinamiza economías locales. “Lo importante también es poder favorecer industrias como esta para empujar el crecimiento del país que se necesita”, afirmó.
El gerente general de Blumar indicó que, pese a las expectativas positivas generadas por los anuncios del Ejecutivo, la compañía no proyecta crecimiento para 2026 en sus operaciones salmoneras ubicadas principalmente en las regiones de Aysén y Magallanes. “Nosotros como productores de salmón este año no tenemos ninguna expectativa de crecimiento”, reconoció.
Sin embargo, explicó que existen esperanzas respecto a que algunas medidas permitan avanzar en relocalizaciones y mejorar la situación de concesiones acuícolas. “Estamos esperanzados en que, a través de distintas medidas, ya sea por micro relocalización o relocalizaciones, se pueda mejorar la posición de las concesiones”, indicó.

Ley Lafkenche
Uno de los puntos más críticos planteados por Balbontín fue la situación derivada de la aplicación de la Ley Lafkenche y los Espacios Costeros Marinos para Pueblos Originarios (ECMPO), tema que —según sostuvo— ha generado una paralización de proyectos en distintas zonas costeras del sur del país. “Hoy día el Gobierno ha podido captar muy bien los perjuicios que ha generado el mal uso de la Ley Lafkenche”, afirmó.
A juicio del ejecutivo, la normativa creada para proteger derechos de pueblos originarios ha terminado siendo utilizada de manera que afecta el desarrollo productivo y la tramitación de iniciativas de inversión. “Es una ley que se ha prestado para el abuso y hoy día es un trancón, una congelación al desarrollo de toda la costa de estas regiones”, sostuvo.
Pese a las críticas, Balbontín aseguró que el problema no radica en la existencia de la normativa, sino en su gestión y aplicación. En ese contexto, valoró las señales entregadas por el Ejecutivo respecto a la posibilidad de destrabar procesos administrativos y corregir distorsiones. “Haciendo una buena gestión eso se debiera poder destrabar y acabar el mal uso que se ha prestado para una buena ley como es la Ley Lafkenche”, concluyó.


















