Un equipo de científicos del Instituto Veterinario Noruego concluyó un proyecto de investigación que podría cambiar la forma en que la industria salmonera enfrenta las heridas y úlceras en peces de cultivo. A través del monitoreo del agua de mar y nuevas técnicas de análisis molecular, los investigadores lograron detectar señales tempranas de riesgo sanitario entre seis y ocho semanas antes de que los salmones comenzaran a presentar lesiones.
PCR detecta riesgo en salmones
El estudio, financiado por el Fondo Noruego de Investigación del Marisco (FHF), permitió desarrollar métodos basados en PCR capaces de identificar bacterias vinculadas a las llamadas “llagas invernales”, una de las enfermedades más comunes y costosas para la salmonicultura en Noruega, así lo publica Ilaks.
Según explicó el investigador y jefe del proyecto, Snorre Gulla, esta herramienta permitirá actuar preventivamente en los centros de cultivo. Entre las medidas posibles se incluyen ajustes en faenas operativas que puedan generar estrés o daño físico a los peces, especialmente durante períodos críticos.
Las heridas en salmones representan un problema recurrente para la industria acuícola noruega, generando importantes pérdidas económicas y altos niveles de mortalidad. El fenómeno se intensifica durante el invierno, cuando las bajas temperaturas favorecen la aparición de infecciones cutáneas.
Entre las bacterias más asociadas a estas lesiones destacan Moritella viscosa y Tenacibaculum finnmarkense, microorganismos que fueron monitoreados durante tres años en distintas zonas costeras de Noruega.
Para el desarrollo del proyecto participaron ocho centros de cultivo ubicados entre Finnmark y Vestland, donde semanalmente se recolectaron muestras de agua de mar. En total, los científicos analizaron más de mil muestras y realizaron alrededor de seis mil pruebas PCR.
DETALLES DEL PROYECTO
Bacterias alertan heridas en salmones
Los resultados mostraron que las bacterias relacionadas con heridas están presentes de manera habitual en ambientes marinos fríos, tanto dentro como fuera de las piscifactorías. Sin embargo, en varios centros se detectó un aumento significativo de ciertas variantes bacterianas semanas antes del incremento de casos clínicos en los peces.
Los investigadores consideran que esta metodología podría transformarse en una herramienta clave para anticipar períodos de alta presión infecciosa y fortalecer las estrategias preventivas en la salmonicultura moderna.


















