En la punta norte de Dinamarca, la compañía Skagen Salmon mantiene en operaciones su planta de 28.000 metros cuadrados bajo tecnología RAS, produciendo un volumen anual cercano a las 3.000 toneladas, en un esfuerzo por demostrar la viabilidad financiera de este modelo a escala comercial. Sin embargo, los desafíos de producir salmón siguen siendo los altos costos energéticos y la alto consumo de capital.
Ajustes en los ciclos productivos
Tras completar en 2025 su primer año operativo a capacidad completa (incluyendo engorda y faenamiento propio), la compañía inició un cambio estructural en su planificación biológica. Según el medio especializado EuroFish, el esquema productivo pasó a 12 semanas a rotaciones de 7 semanas, una decisión orientada a estabilizar la biomasa dentro de los estanques y llevar el peso promedio de cosecha a un objetivo cercano a los 4 kilos.
Este ajuste en la densidad y manejo de la luz en la fase de agua dulce busca mitigar los episodios de estrés en los salmones. No obstante, al tratarse de un ciclo productivo completo de dos años desde la ova a la cosecha, la empresa estima que el impacto biológico e hídrico final de este plan podrá evaluarse con certeza hacia finales del 2028.

Mitigación del gasto energético
El mayor costo operativo para la engorda en tierra sigue estando concentrado en el consumo térmico y eléctrico requerido para la recirculación, oxigenación y climatización del agua. Skagen Salmon busca atenuar este impacto mediante una estrategia de eficiencia en el sitio, complementando el suministro de red con paneles fotovoltaicos y un aerogenerador propio.
A esto se suma un acuerdo de simbiosis industrial donde el calor extraído del agua de engorda se transfiere a una red de calefacción urbana de Skagen para abastecer a 900 hogares. A su vez, la materia organica y el alimento consumido capturado en los clarificadores del RAS se destinan a una planta externa de biogás para valorización energética, resolviendo el manejo de desechos en la zona costera.
Datos y mercado premium
A pesar de las proyecciones globales que ubican la producción continental en torno a las 200.000 toneladas para 2030, la dirección de Skagen Salmon ha sido enfática en que no autorizará la construcción de nuevas unidades productivas hasta consolidar el modelo actual. La prioridad actual de la compañía se centra en implementar una plataforma digital capaz de integrar los datos dispersos del sistema para predecir variables clave de calidad, como el color del filete y el perfil lipídico muscular.
Asimismo, ante la imposibilidad de competir en volumen o costos con el salmón de aguamar, la viabilidad financiera del proyecto depende de asegurar acuerdos de co-branding y distribución con canales de foodservice «premium» y gastronómicos en Dinamarca, Suecia y Alemania, que absorban el sobreprecio derivado de la producción en tierra.



















