Durante la conversación, la especialista enfatizó que los pronósticos internacionales anticipan un evento de gran magnitud con su punto máximo entre primavera y verano, periodo en que las condiciones oceanográficas de los fiordos demandarán máxima vigilancia.
Oxígeno, temperatura y FAN
Desde la perspectiva productiva, Medel detalló que la toma de datos ambientales es el pilar para sostener la salud de la biomasa en los centros de cultivo. La variación de parámetros oceanográficos clave impacta directamente en el bienestar de los salmones y en la toma de decisiones diarias de los centros de cultivo.
Referente a esto, Carolina declaró que, «en la salmonicultura necesitamos saber las condiciones del agua, específicamente oxígeno, una variable bien importante para el salmón, y la temperatura también porque ante variaciones en el agua los peces se estresan más. Por lo tanto afecta el comportamiento, por ende el crecimiento y también pueden planificar medidas de alimentación».
Con respecto a las Floraciones de Algas Nocivas (FAN), Carolina proyecta que la disminución de caudales en los ríos y el déficit de precipitaciones podrían alterar la salinidad y los nutrientes en los fiordos, favoreciendo la proliferación de ciertas microalgas, señalando que, «Existe mayor probabilidad que especies de fitoplancton que antes no habíamos visto tanto empiecen a encontrar sus condiciones ideales y generen problemas».
Un otoño seco que condiciona la primavera
Actualmente, el sur enfrenta un déficit de precipitaciones significativo, un factor clave dado que la oceanografía de los fiordos en primavera se construye a partir del comportamiento hídrico del otoño e invierno. Un menor caudal de los ríos no solo altera la salinidad del agua, sino que modifica la disponibilidad de nutrientes, abriendo la puerta a cambios en las comunidades de fitoplancton.
Medel enfatizó que la combinación con el escenario meteorológico, la poca ventilación y alta radiación solar constituye el escenario de mayor cuidado para el sistema estuarino, ya que favorece la proliferación de microalgas nocivas y posteriores caídas drásticas en los niveles de oxígeno disuelto.
Las diferencias del año 2016
Al comparar el escenario actual con la crisis del 2016 (que dejó una perdida de USD 800 millones y 40.000 toneladas de mortalidad), Carolina señaló que el episodio del 2016 alcanzó su peak en otoño, el fenómeno actual concentrará su mayor fuerza durante la primavera y el verano.
Sin embargo, Carolina subrayó que el territorio costero y las actividades productivas de la Patagonia se encuentran desde un lugar distinto a comparación del año 2016, señalando que, «en esta última década se ha generado mucha más información científica. El conocimiento es lo único que te va a ayudar a prevenir».
Para la científica, contar con sensores que transmiten parámetros oceanográficos minuto a minuto permite detectar tempranamente cualquier anomalía marina desde el norte. Sin embargo, concluyó que el gran pendiente sigue siendo fortalecer el diálogo fluido entre la academia, la industria y la comunidad para reaccionar a tiempo.



















