Expertos analizan riesgo de FAN y avances para anticipar floraciones en la salmonicultura
Especialistas analizaron la influencia de variables meteorológicas, anomalías hidroclimáticas y los efectos de microalgas nocivas sobre organismos acuáticos. En el cierre, Claudia Uribe, directora técnica de North Patagonia, profundizó en el uso de indicadores climáticos y modelos para anticipar escenarios de riesgo para la salmonicultura.
La relación entre las condiciones climáticas y las floraciones algales nocivas (FAN), sus impactos sobre la acuicultura y las posibilidades de avanzar hacia una mayor anticipación de estos eventos fueron los principales ejes del seminario “Anomalías climáticas y floraciones algales nocivas en la Patagonia chilena”, realizado en la sede De la Patagonia de la Universidad San Sebastián (USS), en Puerto Montt.
La actividad se desarrolló en el marco del Programa de Vigilancia de Alexandrium catenella, gestionado por Sernapesca y ejecutado por la Universidad San Sebastián desde 2021. El programa mantiene labores permanentes de vigilancia y ha incorporado entre sus áreas de desarrollo la investigación, innovación tecnológica y nuevas herramientas de detección de microalgas.
Tras la presentación del programa, las exposiciones técnicas comenzaron con la meteoróloga Macarena Donoso, continuaron con el investigador Dr. Patricio Díaz y posteriormente con Camila Barría, mientras que el cierre estuvo a cargo de Claudia Uribe, directora técnica de North Patagonia.
Meteorología y condiciones favorables para las FAN
La primera presentación técnica estuvo a cargo de Macarena Donoso, meteoróloga del Centro Meteorológico Marítimo de la Armada de Chile, quien abordó el rol de la meteorología y el clima en el desarrollo de FAN en la Patagonia.
Donoso explicó que las condiciones del sur de Chile responden a la interacción de fenómenos que actúan en distintas escalas, entre ellos El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), el Modo Anular del Sur (SAM) y la oscilación Madden-Julian. Estas variaciones atmosféricas pueden influir sobre factores como las precipitaciones, el viento, la radiación solar y la estratificación de la columna de agua.
La especialista enfatizó que la meteorología no permite predecir por sí sola la aparición de una determinada microalga, pero sí identificar cuándo se están configurando condiciones físicas que pueden favorecer una floración.
En este sentido, llamó a mantener un monitoreo conjunto de las variables meteorológicas, biológicas y oceanográficas, considerando que la interacción entre ellas puede entregar una mayor capacidad de anticipación frente a escenarios de riesgo.
Macarena Donoso, meteoróloga de la Armada Foto: InfoSALMON
Anomalías hidroclimáticas y cambios en la Patagonia
La segunda exposición estuvo a cargo de Patricio Díaz, investigador del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos y del Centro INCAR, quien profundizó en las anomalías hidroclimáticas extremas y su relación con las FAN en los fiordos patagónicos. El orden de ambas primeras presentaciones también quedó registrado en el programa de la jornada.
Díaz abordó, entre otros aspectos, las olas de calor marinas y los cambios que se han registrado en la Patagonia Norte. En Puerto Montt, indicó que las precipitaciones han disminuido en torno a 100 milímetros por década, mientras se observa un incremento de las temperaturas y de la ocurrencia de olas de calor.
No obstante, recalcó que el aumento de temperatura no explica por sí solo la ocurrencia de una floración. Como ejemplo, recordó el intenso evento de Alexandrium catenella registrado en Aysén durante 2018, que ocurrió sin la presencia de una ola de calor marina.
Uno de los principales mensajes de Díaz estuvo relacionado con la escala de análisis. Según explicó, los procesos de macroescala pueden estar modulados por factores climáticos, mientras que a escalas menores adquieren relevancia las interacciones biológicas. “Podemos tener todas las condiciones hidroclimáticas óptimas, pero si no se genera esta interacción biológica no vamos a tener un evento de este tipo”, planteó.
Patricio Díaz, investigador del Centro i~mar. Foto: InfoSALMON
Efectos de microalgas tóxicas en el mejillón chileno
A continuación, Camila Barría presentó antecedentes sobre los efectos de las microalgas tóxicas Alexandrium catenellay Protoceratium reticulatum en adultos de mejillón chileno (Mytilus chilensis), abordando sus respuestas moleculares, histológicas e inmunológicas.
Los resultados expuestos mostraron diferencias dependiendo de la especie de microalga. Alexandrium catenella generó mayores efectos sobre las branquias, mientras que Protoceratium reticulatum produjo alteraciones principalmente en la glándula digestiva y en mecanismos relacionados con la respuesta inmunitaria.
Barría también planteó la necesidad de continuar estudiando estos efectos en etapas tempranas de desarrollo y reforzar los muestreos en zonas de captación de semillas de choritos, considerando que algunas floraciones podrían estar siendo subestimadas.
Su trabajo se inserta en una línea de investigación que busca comprender los impactos subletales que las FAN pueden provocar sobre Mytilus chilensis, más allá de los efectos tradicionalmente asociados a las toxinas acumuladas en los moluscos.
Camila Barria, bióloga marina . Foto: InfoSALMON
De monitorear las FAN a intentar anticiparlas
La última exposición del seminario estuvo a cargo de Claudia Uribe, directora técnica de North Patagonia, quien llevó la discusión hacia una de las principales interrogantes para la salmonicultura: si es posible utilizar indicadores climáticos para anticipar condiciones favorables para determinadas microalgas nocivas.
Uribe revisó algunos de los eventos de mortalidad por microalgas más importantes registrados en la salmonicultura chilena desde 1988 y los relacionó con el comportamiento de El Niño-Oscilación del Sur y el SAM.
El análisis evidenció diferencias entre especies. Los eventos de mayor magnitud asociados a Alexandrium catenella se presentaron bajo condiciones de La Niña y SAM positivo, mientras que los episodios analizados de Karenia se situaron con La Niña y SAM negativo.
Para Thalassiosira pseudonana, los registros se asociaron a El Niño y SAM positivo. Pseudochattonella, en cambio, apareció tanto bajo condiciones de El Niño como de La Niña, pero los episodios revisados tuvieron un elemento común: estuvieron asociados a un SAM positivo.
A partir de esos antecedentes, Uribe sostuvo que estos indicadores climáticos pueden entregar una primera aproximación para anticipar riesgos en escalas estacionales o mensuales.
El evento de Pseudochattonella de 2016
Para avanzar hacia una escala más acotada, la profesional analizó el evento de Pseudochattonella ocurrido en 2016, cuando la floración alcanzó altas concentraciones y provocó mortalidades en 45 centros de cultivo de salmones.
Uribe utilizó datos correspondientes al periodo entre el 20 de febrero y el 17 de marzo de ese año. En ese intervalo, la concentración de la microalga pasó desde 277 células por mL hasta valores cercanos a las 20.000 células por mL.
Al comparar esa evolución con el índice SAM diario, se observó una relación no lineal entre ambas variables. Posteriormente, mediante un Modelo Aditivo Generalizado (GAM), se determinó que el SAM explicaba un 39,1% de la variación observada en la concentración de la microalga.
Según detalló, Pseudochattonella presentó una respuesta frente a valores de SAM superiores a uno cuando ya se encontraba presente en el agua y alcanzaba el umbral establecido para evaluar su potencial de crecimiento, correspondiente a 10 células por mL.
El análisis incorporó posteriormente otras variables registradas durante el evento, entre ellas la presión atmosférica, temperatura del aire, temperatura superficial del mar y coeficiente de marea.
Modelo proyectó hasta 97,5% de probabilidad
En uno de los ejercicios presentados, Uribe consideró un escenario con una concentración inicial de 300 células por mL, índice SAM superior a uno, presión atmosférica entre 1.015 y 1.020 hectopascales, temperatura del aire de entre 18°C y 20°C y temperatura del mar cercana a 15°C.
Tras realizar 200.000 permutaciones, el modelo estimó una probabilidad de 97,5% de superar las 300 células por mLy un 80% de probabilidad de sobrepasar las 1.000 células por mL. “Eso para un productor es un gran dato para la toma de decisiones, porque tiene una semana para tomar medidas de mitigación”, sostuvo Uribe durante la exposición.
El ejercicio apunta a avanzar desde el reconocimiento de condiciones climáticas generales hacia herramientas capaces de entregar una ventana de anticipación que pueda ser utilizada en la gestión de los centros de cultivo.
North Patagonia fija en 30 células por mL su concentración crítica
Uribe también entregó antecedentes respecto de los niveles utilizados por North Patagonia para advertir riesgo frente a Pseudochattonella.
La especialista informó que la empresa decidió establecer en 30 células por mL la concentración crítica para esta microalga, luego de observar episodios recientes de mortalidad con registros de 23 e incluso 15 células por mL.
Asimismo, destacó la recurrencia que ha mostrado la especie. Después de los episodios registrados inicialmente en Los Lagos, Pseudochattonella comenzó también a generar mortalidades en áreas salmonicultoras de Aysén.
“Para anticipar una FAN necesitamos medir mejor”
Hacia el cierre, Uribe puso énfasis en la información que actualmente se recopila durante los monitoreos.
A su juicio, se requiere avanzar desde registros meteorológicos principalmente descriptivos (como consignar presencia de lluvia, viento o cielo despejado) hacia variables medibles y cuantificables que posteriormente puedan cruzarse con la evolución de las concentraciones de microalgas. “Para anticipar una FAN necesitamos medir mejor”, enfatizó.
En esa línea, explicó que North Patagonia está evaluando automatizar la incorporación de datos meteorológicos correspondientes al lugar, fecha y hora de cada muestra, para relacionarlos directamente con los resultados obtenidos en los monitoreos.
La profesional también recalcó la importancia de identificar correctamente las especies y realizar conteos precisos, especialmente frente a microalgas que pueden presentar diferentes formas durante la observación microscópica.
Las distintas exposiciones del seminario confluyeron así en un mismo desafío: comprender las FAN requiere integrar meteorología, oceanografía y biología. Sobre esa base, el planteamiento presentado por Uribe busca dar un paso adicional y utilizar la información disponible para entregar mayor anticipación frente a eventos que pueden afectar directamente la producción salmonicultora.
La relación entre las condiciones climáticas y las floraciones algales nocivas (FAN), sus impactos sobre la acuicultura y las posibilidades de avanzar hacia una mayor anticipación de estos eventos fueron los principales ejes del seminario “Anomalías climáticas y floraciones algales nocivas en la Patagonia chilena”, realizado en la sede De la Patagonia de la Universidad San Sebastián (USS), en Puerto Montt.
La actividad se desarrolló en el marco del Programa de Vigilancia de Alexandrium catenella, gestionado por Sernapesca y ejecutado por la Universidad San Sebastián desde 2021. El programa mantiene labores permanentes de vigilancia y ha incorporado entre sus áreas de desarrollo la investigación, innovación tecnológica y nuevas herramientas de detección de microalgas.
Tras la presentación del programa, las exposiciones técnicas comenzaron con la meteoróloga Macarena Donoso, continuaron con el investigador Dr. Patricio Díaz y posteriormente con Camila Barría, mientras que el cierre estuvo a cargo de Claudia Uribe, directora técnica de North Patagonia.
Meteorología y condiciones favorables para las FAN
La primera presentación técnica estuvo a cargo de Macarena Donoso, meteoróloga del Centro Meteorológico Marítimo de la Armada de Chile, quien abordó el rol de la meteorología y el clima en el desarrollo de FAN en la Patagonia.
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Donoso explicó que las condiciones del sur de Chile responden a la interacción de fenómenos que actúan en distintas escalas, entre ellos El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), el Modo Anular del Sur (SAM) y la oscilación Madden-Julian. Estas variaciones atmosféricas pueden influir sobre factores como las precipitaciones, el viento, la radiación solar y la estratificación de la columna de agua.
La especialista enfatizó que la meteorología no permite predecir por sí sola la aparición de una determinada microalga, pero sí identificar cuándo se están configurando condiciones físicas que pueden favorecer una floración.
En este sentido, llamó a mantener un monitoreo conjunto de las variables meteorológicas, biológicas y oceanográficas, considerando que la interacción entre ellas puede entregar una mayor capacidad de anticipación frente a escenarios de riesgo.
Macarena Donoso, meteoróloga de la Armada Foto: InfoSALMON
Anomalías hidroclimáticas y cambios en la Patagonia
La segunda exposición estuvo a cargo de Patricio Díaz, investigador del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos y del Centro INCAR, quien profundizó en las anomalías hidroclimáticas extremas y su relación con las FAN en los fiordos patagónicos. El orden de ambas primeras presentaciones también quedó registrado en el programa de la jornada.
Díaz abordó, entre otros aspectos, las olas de calor marinas y los cambios que se han registrado en la Patagonia Norte. En Puerto Montt, indicó que las precipitaciones han disminuido en torno a 100 milímetros por década, mientras se observa un incremento de las temperaturas y de la ocurrencia de olas de calor.
No obstante, recalcó que el aumento de temperatura no explica por sí solo la ocurrencia de una floración. Como ejemplo, recordó el intenso evento de Alexandrium catenella registrado en Aysén durante 2018, que ocurrió sin la presencia de una ola de calor marina.
Uno de los principales mensajes de Díaz estuvo relacionado con la escala de análisis. Según explicó, los procesos de macroescala pueden estar modulados por factores climáticos, mientras que a escalas menores adquieren relevancia las interacciones biológicas. “Podemos tener todas las condiciones hidroclimáticas óptimas, pero si no se genera esta interacción biológica no vamos a tener un evento de este tipo”, planteó.
Patricio Díaz, investigador del Centro i~mar. Foto: InfoSALMON
Efectos de microalgas tóxicas en el mejillón chileno
A continuación, Camila Barría presentó antecedentes sobre los efectos de las microalgas tóxicas Alexandrium catenellay Protoceratium reticulatum en adultos de mejillón chileno (Mytilus chilensis), abordando sus respuestas moleculares, histológicas e inmunológicas.
Los resultados expuestos mostraron diferencias dependiendo de la especie de microalga. Alexandrium catenella generó mayores efectos sobre las branquias, mientras que Protoceratium reticulatum produjo alteraciones principalmente en la glándula digestiva y en mecanismos relacionados con la respuesta inmunitaria.
Barría también planteó la necesidad de continuar estudiando estos efectos en etapas tempranas de desarrollo y reforzar los muestreos en zonas de captación de semillas de choritos, considerando que algunas floraciones podrían estar siendo subestimadas.
Su trabajo se inserta en una línea de investigación que busca comprender los impactos subletales que las FAN pueden provocar sobre Mytilus chilensis, más allá de los efectos tradicionalmente asociados a las toxinas acumuladas en los moluscos.
Camila Barria, bióloga marina . Foto: InfoSALMON
De monitorear las FAN a intentar anticiparlas
La última exposición del seminario estuvo a cargo de Claudia Uribe, directora técnica de North Patagonia, quien llevó la discusión hacia una de las principales interrogantes para la salmonicultura: si es posible utilizar indicadores climáticos para anticipar condiciones favorables para determinadas microalgas nocivas.
Uribe revisó algunos de los eventos de mortalidad por microalgas más importantes registrados en la salmonicultura chilena desde 1988 y los relacionó con el comportamiento de El Niño-Oscilación del Sur y el SAM.
El análisis evidenció diferencias entre especies. Los eventos de mayor magnitud asociados a Alexandrium catenella se presentaron bajo condiciones de La Niña y SAM positivo, mientras que los episodios analizados de Karenia se situaron con La Niña y SAM negativo.
Para Thalassiosira pseudonana, los registros se asociaron a El Niño y SAM positivo. Pseudochattonella, en cambio, apareció tanto bajo condiciones de El Niño como de La Niña, pero los episodios revisados tuvieron un elemento común: estuvieron asociados a un SAM positivo.
A partir de esos antecedentes, Uribe sostuvo que estos indicadores climáticos pueden entregar una primera aproximación para anticipar riesgos en escalas estacionales o mensuales.
El evento de Pseudochattonella de 2016
Para avanzar hacia una escala más acotada, la profesional analizó el evento de Pseudochattonella ocurrido en 2016, cuando la floración alcanzó altas concentraciones y provocó mortalidades en 45 centros de cultivo de salmones.
Uribe utilizó datos correspondientes al periodo entre el 20 de febrero y el 17 de marzo de ese año. En ese intervalo, la concentración de la microalga pasó desde 277 células por mL hasta valores cercanos a las 20.000 células por mL.
Al comparar esa evolución con el índice SAM diario, se observó una relación no lineal entre ambas variables. Posteriormente, mediante un Modelo Aditivo Generalizado (GAM), se determinó que el SAM explicaba un 39,1% de la variación observada en la concentración de la microalga.
Según detalló, Pseudochattonella presentó una respuesta frente a valores de SAM superiores a uno cuando ya se encontraba presente en el agua y alcanzaba el umbral establecido para evaluar su potencial de crecimiento, correspondiente a 10 células por mL.
El análisis incorporó posteriormente otras variables registradas durante el evento, entre ellas la presión atmosférica, temperatura del aire, temperatura superficial del mar y coeficiente de marea.
Modelo proyectó hasta 97,5% de probabilidad
En uno de los ejercicios presentados, Uribe consideró un escenario con una concentración inicial de 300 células por mL, índice SAM superior a uno, presión atmosférica entre 1.015 y 1.020 hectopascales, temperatura del aire de entre 18°C y 20°C y temperatura del mar cercana a 15°C.
Tras realizar 200.000 permutaciones, el modelo estimó una probabilidad de 97,5% de superar las 300 células por mLy un 80% de probabilidad de sobrepasar las 1.000 células por mL. “Eso para un productor es un gran dato para la toma de decisiones, porque tiene una semana para tomar medidas de mitigación”, sostuvo Uribe durante la exposición.
El ejercicio apunta a avanzar desde el reconocimiento de condiciones climáticas generales hacia herramientas capaces de entregar una ventana de anticipación que pueda ser utilizada en la gestión de los centros de cultivo.
North Patagonia fija en 30 células por mL su concentración crítica
Uribe también entregó antecedentes respecto de los niveles utilizados por North Patagonia para advertir riesgo frente a Pseudochattonella.
La especialista informó que la empresa decidió establecer en 30 células por mL la concentración crítica para esta microalga, luego de observar episodios recientes de mortalidad con registros de 23 e incluso 15 células por mL.
Asimismo, destacó la recurrencia que ha mostrado la especie. Después de los episodios registrados inicialmente en Los Lagos, Pseudochattonella comenzó también a generar mortalidades en áreas salmonicultoras de Aysén.
“Para anticipar una FAN necesitamos medir mejor”
Hacia el cierre, Uribe puso énfasis en la información que actualmente se recopila durante los monitoreos.
A su juicio, se requiere avanzar desde registros meteorológicos principalmente descriptivos (como consignar presencia de lluvia, viento o cielo despejado) hacia variables medibles y cuantificables que posteriormente puedan cruzarse con la evolución de las concentraciones de microalgas. “Para anticipar una FAN necesitamos medir mejor”, enfatizó.
En esa línea, explicó que North Patagonia está evaluando automatizar la incorporación de datos meteorológicos correspondientes al lugar, fecha y hora de cada muestra, para relacionarlos directamente con los resultados obtenidos en los monitoreos.
La profesional también recalcó la importancia de identificar correctamente las especies y realizar conteos precisos, especialmente frente a microalgas que pueden presentar diferentes formas durante la observación microscópica.
Las distintas exposiciones del seminario confluyeron así en un mismo desafío: comprender las FAN requiere integrar meteorología, oceanografía y biología. Sobre esa base, el planteamiento presentado por Uribe busca dar un paso adicional y utilizar la información disponible para entregar mayor anticipación frente a eventos que pueden afectar directamente la producción salmonicultora.