Agustín Piña de Manolin: “Chile tiene la escala, la experiencia y la información para anticiparse a los problemas sanitarios”
El médico veterinario asumió como Country Lead y se convirtió en el primer integrante de la compañía radicado en el país. Conversamos en exclusiva con él para abordar cómo, desde Chile, encabezará la operación comercial y el desarrollo de alianzas para impulsar la adopción de Watershed y Harpoon, plataformas que buscan transformar datos productivos, sanitarios y ambientales en información accionable para la industria.
La digitalización de la salmonicultura chilena enfrenta una paradoja: la industria genera cada vez más datos, pero buena parte de esa información continúa dispersa entre sistemas que no necesariamente se comunican entre sí. Para Manolin, compañía tecnológica especializada en inteligencia de datos para la acuicultura, esa brecha representa una oportunidad concreta.
Con ese foco, la empresa reforzó su presencia en Chile con el nombramiento de Agustín Piña como Country Lead, convirtiéndolo además en su primer integrante establecido permanentemente en el país. Desde esta posición, el médico veterinario liderará la operación comercial y el desarrollo de alianzas con productores, proveedores e investigadores.
Piña cuenta con experiencia en genética acuícola y gestión de producto en biotecnología, incluyendo trabajo en programas de mejoramiento genético para productores de salmón y trucha en Chile. Su trayectoria también está vinculada al análisis y aplicación de datos en acuicultura, un ámbito en el que ha mantenido una relación cercana con operadores y proveedores de la industria.
Desde Manolin, su CEO Tony Chen destacó precisamente la combinación entre conocimiento biológico y capacidades analíticas de su nuevo representante en Chile.
En entrevista con InfoSALMON, Piña aborda los desafíos que enfrenta la industria chilena para transformar sus grandes volúmenes de información en decisiones concretas, el potencial de las plataformas Watershed y Harpoon y las expectativas de Manolin para construir una presencia de largo plazo en el país.
¿Cuál será tu aporte en Manolin como Country Lead para Chile y qué oportunidades concretas ves en la salmonicultura chilena para que el uso de datos deje de ser una herramienta de análisis y se convierta en un apoyo efectivo para las decisiones que se toman diariamente en los centros de cultivo?
Mi aporte parte desde mi formación y experiencia como médico veterinario. Sé que detrás de cada dato hay peces, personas, decisiones y costos. Cuando hablamos de una intervención, por ejemplo, la pregunta muchas veces es muy simple: ¿se paga?
Chile tiene una enorme cantidad de información disponible, pero todavía podemos hacer mucho más para que esa información ayude a los equipos a decidir dónde poner su atención, qué revisar y qué hacer después.
Pienso en un veterinario que pasa buena parte de la semana recorriendo centros en Chiloé. Idealmente, la información debería ayudarlo a priorizar dónde detenerse, identificar señales de riesgo y llegar a una visita entendiendo mejor qué cambió y qué debería mirar con mayor atención. También debería permitirle respaldar frente a la gerencia por qué recomienda una intervención y qué evidencia existe detrás de esa recomendación.
Ahí veo el aporte de Manolin: ayudar a que los equipos que ya conocen la operación puedan trabajar con más contexto y dedicar menos tiempo a reconstruir información.
Chile cuenta con grandes volúmenes de información productiva, sanitaria y ambiental, pero muchas veces están dispersos en distintos sistemas. ¿Cuál es, a su juicio, la principal barrera que hoy impide transformar esos datos en decisiones más rápidas y precisas?
Para mí, la principal barrera es la fragmentación. Hoy una empresa puede tener información en sistemas productivos, plataformas sanitarias, planillas, sensores y otras fuentes. Muchas veces esa información existe y está disponible, pero alguien tiene que buscarla, limpiarla, cruzarla y reconstruir la historia antes de poder responder una pregunta.
Eso genera una situación bastante curiosa. Tenemos organizaciones muy sofisticadas en términos de datos, pero todavía podemos invertir mucho tiempo en responder preguntas relativamente básicas.
¿Qué cambió esta semana? ¿Qué ocurrió después de una intervención? ¿Qué diferencia hubo entre dos grupos de peces que estuvieron sometidos a condiciones similares? ¿Cuál fue el resultado de un tratamiento? ¿Qué retorno tuvo una determinada estrategia?
Los equipos de datos tienen un rol muy importante en esto. Tampoco vemos a Manolin como un reemplazo para ellos ni para los profesionales que conocen la operación. Queremos darles superpoderes.
Ellos tienen que seguir haciendo las preguntas importantes, interpretando los resultados y tomando las decisiones. Nuestra oportunidad está en reducir el tiempo que dedican a buscar, ordenar y reconstruir información, para que puedan dedicar mucho más tiempo a analizarla.
Desde su experiencia como médico veterinario y ahora al frente de Manolin en Chile, ¿cómo espera que plataformas como Watershed y Harpoon puedan impactar áreas críticas de la producción, como salud de peces, tratamientos, desempeño productivo y gestión ambiental?
Creo que lo importante es partir desde las preguntas que los equipos necesitan responder, más que desde la tecnología.
La idea es que los colegas puedan investigar esas preguntas y acceder al contexto necesario sin tener que reconstruir manualmente toda la historia del centro. Watershed busca facilitar justamente ese trabajo.
Para un veterinario, su criterio clínico sigue siendo fundamental, pero puede respaldarlo con información histórica, comparaciones y evidencia de la propia operación. Eso también ayuda cuando tiene que conversar con otras áreas de la empresa y explicar por qué recomienda una determinada intervención.
Creo que el siguiente paso es poder anticiparse un poco más. Si podemos utilizar toda esa información histórica para identificar patrones que preceden a un problema, podemos entregar una alerta antes de que el problema sea evidente. Manolin lleva cerca de diez años desarrollando este tipo de modelos para acuicultura y ya tiene experiencia en mercados como Noruega. Para mí, es un hecho que en Chile vamos a replicar estos modelos para nuestros propios desafíos sanitarios, como SRS, caligidosis y tenacibaculosis.
Harpoon aborda una pregunta distinta. Para un proveedor o un equipo de investigación, muchas veces lo importante es entender cómo se comporta un producto o una solución en condiciones comerciales reales. Poder relacionar su uso con poblaciones comparables, sus historias y las condiciones en que fueron producidas permite entender mejor dónde aparecen determinados patrones y dónde tiene sentido profundizar la investigación o mejorar un producto.
Al final, me interesa que estas herramientas hagan más fácil el trabajo de las personas que conocen la operación. Que tengan mejor información para priorizar, más evidencia para respaldar sus decisiones y, cuando sea posible, suficiente anticipación para actuar antes de que aparezca el problema.
¿Qué diferencias ha identificado entre las necesidades de los productores chilenos y las de otros mercados salmonicultores en materia de digitalización y uso de datos, y cómo adaptará Manolin su propuesta a la realidad local?
Cada mercado salmonicultor tiene sus propias características productivas, sanitarias, ambientales y regulatorias, y Chile tiene una realidad particularmente compleja. Por eso, la forma en que usamos los datos también tiene que responder a esa realidad.
Una de las primeras cosas que debemos hacer en Chile es escuchar. Queremos entender cómo trabajan los productores, qué preguntas se hacen sus equipos, qué información utilizan actualmente y, sobre todo, dónde están los puntos en los que todavía existe una brecha entre tener el dato y poder utilizarlo para tomar una decisión.
Hay algunos principios que son bastante transversales. La información tiene que estar integrada, limpia, contextualizada y conectada con la historia de las poblaciones. Después, cada mercado tiene sus propias preguntas y prioridades.
Por eso, nuestra aproximación en Chile será trabajar muy cerca de productores, profesionales, proveedores e investigadores. Queremos entender la forma en que trabaja la industria chilena y adaptar la tecnología a sus necesidades.
Y esa adaptación puede funcionar en ambos sentidos. Chile no solamente puede beneficiarse de la experiencia que Manolin ha acumulado en otros mercados. También puede aportar nuevas preguntas, desafíos y aprendizajes al desarrollo de la compañía. Una presencia local nos permite estar mucho más cerca de esas preguntas y convertirlas en oportunidades para seguir desarrollando las soluciones.
Manolin está dando, con usted, su primer paso hacia una presencia permanente en Chile. ¿Qué objetivos se ha planteado para este primer año y cuál es la proyección de Manolin en Chile para los próximos años? ¿La compañía busca establecerse como un actor estratégico en la transformación digital de la salmonicultura nacional, ampliar su cartera de clientes y alianzas, o incluso desarrollar nuevas soluciones a partir de las necesidades específicas del mercado chileno?
Este primer año quiero que nos permita entender muy bien dónde podemos generar valor y construir una base sólida para crecer en Chile. Eso significa trabajar con productores, profesionales, proveedores e investigadores, conocer sus necesidades y demostrar con casos concretos qué podemos hacer.
Pero también creo que tenemos la oportunidad de pensar bastante más adelante. Hoy podemos sentarnos a imaginar cómo sería el mejor escenario posible para el uso de modelos predictivos robustos en problemas como SRS. ¿Qué información necesitaríamos? ¿Qué nivel de precisión podríamos alcanzar? ¿Con cuánta anticipación podríamos detectar un aumento de riesgo? ¿Y qué decisiones podría tomar un equipo si tuviera esa información disponible?
Esa conversación me parece mucho más interesante que simplemente preguntarnos qué plataforma vamos a implementar. Porque si logramos anticipar un problema sanitario con suficiente confianza, la forma en que gestionamos la producción puede cambiar bastante.
Chile tiene la escala, la experiencia y la información para plantearse ese tipo de preguntas. Y Manolin tiene cerca de diez años de experiencia desarrollando modelos y productos para acuicultura. Creo que la combinación de ambas cosas puede abrir oportunidades que hoy todavía estamos empezando a imaginar.
Mi expectativa es que Manolin se convierta en un socio tecnológico de largo plazo para la industria chilena y que podamos construir, junto a los equipos locales, algunas de las herramientas que van a definir cómo se toman decisiones en la salmonicultura durante los próximos años.
La digitalización de la salmonicultura chilena enfrenta una paradoja: la industria genera cada vez más datos, pero buena parte de esa información continúa dispersa entre sistemas que no necesariamente se comunican entre sí. Para Manolin, compañía tecnológica especializada en inteligencia de datos para la acuicultura, esa brecha representa una oportunidad concreta.
Con ese foco, la empresa reforzó su presencia en Chile con el nombramiento de Agustín Piña como Country Lead, convirtiéndolo además en su primer integrante establecido permanentemente en el país. Desde esta posición, el médico veterinario liderará la operación comercial y el desarrollo de alianzas con productores, proveedores e investigadores.
Piña cuenta con experiencia en genética acuícola y gestión de producto en biotecnología, incluyendo trabajo en programas de mejoramiento genético para productores de salmón y trucha en Chile. Su trayectoria también está vinculada al análisis y aplicación de datos en acuicultura, un ámbito en el que ha mantenido una relación cercana con operadores y proveedores de la industria.
Desde Manolin, su CEO Tony Chen destacó precisamente la combinación entre conocimiento biológico y capacidades analíticas de su nuevo representante en Chile.
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En entrevista con InfoSALMON, Piña aborda los desafíos que enfrenta la industria chilena para transformar sus grandes volúmenes de información en decisiones concretas, el potencial de las plataformas Watershed y Harpoon y las expectativas de Manolin para construir una presencia de largo plazo en el país.
¿Cuál será tu aporte en Manolin como Country Lead para Chile y qué oportunidades concretas ves en la salmonicultura chilena para que el uso de datos deje de ser una herramienta de análisis y se convierta en un apoyo efectivo para las decisiones que se toman diariamente en los centros de cultivo?
Mi aporte parte desde mi formación y experiencia como médico veterinario. Sé que detrás de cada dato hay peces, personas, decisiones y costos. Cuando hablamos de una intervención, por ejemplo, la pregunta muchas veces es muy simple: ¿se paga?
Chile tiene una enorme cantidad de información disponible, pero todavía podemos hacer mucho más para que esa información ayude a los equipos a decidir dónde poner su atención, qué revisar y qué hacer después.
Pienso en un veterinario que pasa buena parte de la semana recorriendo centros en Chiloé. Idealmente, la información debería ayudarlo a priorizar dónde detenerse, identificar señales de riesgo y llegar a una visita entendiendo mejor qué cambió y qué debería mirar con mayor atención. También debería permitirle respaldar frente a la gerencia por qué recomienda una intervención y qué evidencia existe detrás de esa recomendación.
Ahí veo el aporte de Manolin: ayudar a que los equipos que ya conocen la operación puedan trabajar con más contexto y dedicar menos tiempo a reconstruir información.
Chile cuenta con grandes volúmenes de información productiva, sanitaria y ambiental, pero muchas veces están dispersos en distintos sistemas. ¿Cuál es, a su juicio, la principal barrera que hoy impide transformar esos datos en decisiones más rápidas y precisas?
Para mí, la principal barrera es la fragmentación. Hoy una empresa puede tener información en sistemas productivos, plataformas sanitarias, planillas, sensores y otras fuentes. Muchas veces esa información existe y está disponible, pero alguien tiene que buscarla, limpiarla, cruzarla y reconstruir la historia antes de poder responder una pregunta.
Eso genera una situación bastante curiosa. Tenemos organizaciones muy sofisticadas en términos de datos, pero todavía podemos invertir mucho tiempo en responder preguntas relativamente básicas.
¿Qué cambió esta semana? ¿Qué ocurrió después de una intervención? ¿Qué diferencia hubo entre dos grupos de peces que estuvieron sometidos a condiciones similares? ¿Cuál fue el resultado de un tratamiento? ¿Qué retorno tuvo una determinada estrategia?
Los equipos de datos tienen un rol muy importante en esto. Tampoco vemos a Manolin como un reemplazo para ellos ni para los profesionales que conocen la operación. Queremos darles superpoderes.
Ellos tienen que seguir haciendo las preguntas importantes, interpretando los resultados y tomando las decisiones. Nuestra oportunidad está en reducir el tiempo que dedican a buscar, ordenar y reconstruir información, para que puedan dedicar mucho más tiempo a analizarla.
Desde su experiencia como médico veterinario y ahora al frente de Manolin en Chile, ¿cómo espera que plataformas como Watershed y Harpoon puedan impactar áreas críticas de la producción, como salud de peces, tratamientos, desempeño productivo y gestión ambiental?
Creo que lo importante es partir desde las preguntas que los equipos necesitan responder, más que desde la tecnología.
La idea es que los colegas puedan investigar esas preguntas y acceder al contexto necesario sin tener que reconstruir manualmente toda la historia del centro. Watershed busca facilitar justamente ese trabajo.
Para un veterinario, su criterio clínico sigue siendo fundamental, pero puede respaldarlo con información histórica, comparaciones y evidencia de la propia operación. Eso también ayuda cuando tiene que conversar con otras áreas de la empresa y explicar por qué recomienda una determinada intervención.
Creo que el siguiente paso es poder anticiparse un poco más. Si podemos utilizar toda esa información histórica para identificar patrones que preceden a un problema, podemos entregar una alerta antes de que el problema sea evidente. Manolin lleva cerca de diez años desarrollando este tipo de modelos para acuicultura y ya tiene experiencia en mercados como Noruega. Para mí, es un hecho que en Chile vamos a replicar estos modelos para nuestros propios desafíos sanitarios, como SRS, caligidosis y tenacibaculosis.
Harpoon aborda una pregunta distinta. Para un proveedor o un equipo de investigación, muchas veces lo importante es entender cómo se comporta un producto o una solución en condiciones comerciales reales. Poder relacionar su uso con poblaciones comparables, sus historias y las condiciones en que fueron producidas permite entender mejor dónde aparecen determinados patrones y dónde tiene sentido profundizar la investigación o mejorar un producto.
Al final, me interesa que estas herramientas hagan más fácil el trabajo de las personas que conocen la operación. Que tengan mejor información para priorizar, más evidencia para respaldar sus decisiones y, cuando sea posible, suficiente anticipación para actuar antes de que aparezca el problema.
¿Qué diferencias ha identificado entre las necesidades de los productores chilenos y las de otros mercados salmonicultores en materia de digitalización y uso de datos, y cómo adaptará Manolin su propuesta a la realidad local?
Cada mercado salmonicultor tiene sus propias características productivas, sanitarias, ambientales y regulatorias, y Chile tiene una realidad particularmente compleja. Por eso, la forma en que usamos los datos también tiene que responder a esa realidad.
Una de las primeras cosas que debemos hacer en Chile es escuchar. Queremos entender cómo trabajan los productores, qué preguntas se hacen sus equipos, qué información utilizan actualmente y, sobre todo, dónde están los puntos en los que todavía existe una brecha entre tener el dato y poder utilizarlo para tomar una decisión.
Hay algunos principios que son bastante transversales. La información tiene que estar integrada, limpia, contextualizada y conectada con la historia de las poblaciones. Después, cada mercado tiene sus propias preguntas y prioridades.
Por eso, nuestra aproximación en Chile será trabajar muy cerca de productores, profesionales, proveedores e investigadores. Queremos entender la forma en que trabaja la industria chilena y adaptar la tecnología a sus necesidades.
Y esa adaptación puede funcionar en ambos sentidos. Chile no solamente puede beneficiarse de la experiencia que Manolin ha acumulado en otros mercados. También puede aportar nuevas preguntas, desafíos y aprendizajes al desarrollo de la compañía. Una presencia local nos permite estar mucho más cerca de esas preguntas y convertirlas en oportunidades para seguir desarrollando las soluciones.
Manolin está dando, con usted, su primer paso hacia una presencia permanente en Chile. ¿Qué objetivos se ha planteado para este primer año y cuál es la proyección de Manolin en Chile para los próximos años? ¿La compañía busca establecerse como un actor estratégico en la transformación digital de la salmonicultura nacional, ampliar su cartera de clientes y alianzas, o incluso desarrollar nuevas soluciones a partir de las necesidades específicas del mercado chileno?
Este primer año quiero que nos permita entender muy bien dónde podemos generar valor y construir una base sólida para crecer en Chile. Eso significa trabajar con productores, profesionales, proveedores e investigadores, conocer sus necesidades y demostrar con casos concretos qué podemos hacer.
Pero también creo que tenemos la oportunidad de pensar bastante más adelante. Hoy podemos sentarnos a imaginar cómo sería el mejor escenario posible para el uso de modelos predictivos robustos en problemas como SRS. ¿Qué información necesitaríamos? ¿Qué nivel de precisión podríamos alcanzar? ¿Con cuánta anticipación podríamos detectar un aumento de riesgo? ¿Y qué decisiones podría tomar un equipo si tuviera esa información disponible?
Esa conversación me parece mucho más interesante que simplemente preguntarnos qué plataforma vamos a implementar. Porque si logramos anticipar un problema sanitario con suficiente confianza, la forma en que gestionamos la producción puede cambiar bastante.
Chile tiene la escala, la experiencia y la información para plantearse ese tipo de preguntas. Y Manolin tiene cerca de diez años de experiencia desarrollando modelos y productos para acuicultura. Creo que la combinación de ambas cosas puede abrir oportunidades que hoy todavía estamos empezando a imaginar.
Mi expectativa es que Manolin se convierta en un socio tecnológico de largo plazo para la industria chilena y que podamos construir, junto a los equipos locales, algunas de las herramientas que van a definir cómo se toman decisiones en la salmonicultura durante los próximos años.