El pasado 11 de mayo, el grupo estatal Qingdao Guoxin realizó la primera cosecha comercial de salmón del atlántico producido a bordo de un buque diseñado específicamente para el engorde de peces en alta mar.
Cosecha y mercado
La cosecha consistió en 3.000 ejemplares con un peso total de 12 toneladas. Aunque el volumen es modesto comparado con los estándares industriales de países como Chile o Noruega, el éxito radica en el modelo logístico. Bajo la marca «Seafood from Qingdao», la compañía asegura que puede entregar pescado fresco desde el Mar de China Oriental a los centros de consumo en un plazo de 24 a 36 horas, eliminando los costos y la huella de carbono asociados a la importación aérea.
Ingeniería de China
El Guoxin 1 2-2, entregado en noviembre de 2025, es una evolución de los prototipos testeados desde 2020. Sus especificaciones técnicas representan un desafío directo a los métodos tradicionales:
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Capacidad: 15 tanques con un volumen total de 100.000 metros cúbicos.
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Sistema de flujo: Intercambio de agua de 16 a 18 veces por día, succionando agua de mar pura desde profundidades de entre 30 y 50 metros.
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Movilidad estacional: El buque navega por la costa china buscando temperaturas óptimas (entre 10°C y 16°C), lo que le permite evitar amenazas críticas como el florecimiento de algas nocivas (FAN), tifones y la contaminación costera.
Crecimiento acelerado y sanidad
Respecto al corto ciclo de producción. Los smolts fueron sembrados en noviembre de 2025 y alcanzaron tamaño de cosecha en solo seis meses. Según la empresa, este entorno controlado y el flujo constante de agua profunda permitieron que los peces crecieran libres de parásitos y residuos de antibióticos, cumpliendo con los más altos estándares para consumo en crudo (sashimi).
El «Granero Azul»
Este avance es solo el comienzo de un plan maestro. China proyecta la construcción de una armada de 50 buques similares. Si se completa esta flota, la capacidad de producción podría alcanzar las una producción sin precedentes en el mercado asíatico. Con cifras que impactarían directamente en las exportaciones de los países productores que hoy abastecen el gigantesco mercado chino.












