El cobre ha sido utilizado durante siglos para evitar la incrustación biológica en superficies marinas. Los fenicios ya lo aplicaban y, en 1761, el HMS Alarm fue recubierto completamente con láminas de cobre, otorgando a la marina británica una ventaja decisiva en Trafalgar (1805).
A pesar del uso del acero y el desarrollo de pinturas modernas, el cobre mantuvo protagonismo, incluso durante la era del tributilestaño (TBT). Tras prohibirse este último por sus impactos ambientales, el cobre volvió a ser la base de la mayoría de formulaciones. Actualmente, más del 90 % de los recubrimientos antifouling en el mundo lo incluyen como ingrediente activo.
El artículo destaca que esta vigencia responde a su eficacia comprobada contra múltiples especies y al respaldo de regulaciones internacionales.
Toxicidad y biodisponibilidad: lo que muestra la ciencia
El estudio distingue entre cobre total, cobre disuelto y cobre biodisponible. Solo el ion cúprico libre (Cu²⁺) puede resultar tóxico para organismos acuáticos. Sin embargo, factores ambientales como el carbono orgánico, la dureza del agua y la formación de complejos con carbonatos o hidróxidos reducen notablemente su disponibilidad.
En la práctica, entre un 10 % y un 40 % del cobre disuelto es realmente biodisponible. Usar solo la concentración disuelta puede sobreestimar el riesgo en más de un 60 %. Ejemplos regulatorios, como el caso de Marina del Rey (California), confirmaron que las concentraciones medidas no producían toxicidad observable, lo que permitió elevar los límites normativos.
Respecto a sedimentos, el cobre suele quedar inmovilizado por sulfuros y compuestos naturales. Un estudio en Reino Unido halló que apenas un 0,04 % de las mediciones mostraba riesgo real de toxicidad bentónica pese a niveles elevados.
El cobre como micronutriente y su efecto en peces
El cobre es un micronutriente esencial presente de forma natural en aguas y suelos. Los organismos regulan internamente sus niveles para evitar excesos.
Estudios en salmones muestran que los peces silvestres presentan mayores concentraciones (0,57 mg/kg) que los especímenes de cultivo (0,38 mg/kg). Además, los peces en redes tratadas con cobre registraron niveles comparables o incluso inferiores a los de redes no tratadas. Esto evidencia que la lixiviación es lenta y no interfiere con los mecanismos de regulación biológica.
Por ello, los conceptos tradicionales de bioacumulación aplicados a contaminantes orgánicos no corresponden al cobre, dado su rol esencial y sus procesos de homeostasis.
Regulación, sostenibilidad y visión de la industria
El artículo revisa también la regulación. En todos los países donde se ha evaluado, el cobre ha sido aprobado para uso en recubrimientos. En Estados Unidos, el estado de Washington retrasó varias veces su prohibición tras constatar que las alternativas a este metal noble eran menos seguras. En California, un estudio de biodisponibilidad llevó a ajustar al alzalos límites de cobre permitidos. Y en San Diego se adoptó un enfoque basado en la integridad biológica de los ecosistemas en lugar de mediciones químicas aisladas.
En materia de sostenibilidad, se destaca que el cobre utilizado proviene en gran parte de reciclaje y representa apenas el 0,13 % del consumo mundial anual. Además, su eficacia reduce limpiezas de redes, disminuyendo combustible, emisiones de gases de efecto invernadero y riesgos laborales.
Aquí cobra relevancia la visión de la industria.
Según Vebjørn Ohnstad Jr., Gerente General/CEO de Brynsløkken, fabricante de productos antifouling: “Los centros de cultivo usan pinturas antifouling para asegurar el libre paso del agua, dando a los peces acceso a cantidades suficientes de oxígeno. Es posible hacer productos sin usar óxido cuproso, pero en nuestra experiencia estos productos no son tan eficientes y previsibles. Los productos libres de cobre en nuestra experiencia no son lo suficientemente buenos para los centros que usan una estrategia de cambio de redes.”
La empresa ha realizado múltiples pruebas comparativas, confirmando que los recubrimientos con cobre presentan mayor eficacia frente a alternativas libres de este metal, asegurando un mejor flujo de agua y bienestar de los peces.
Principales conclusiones
El artículo concluye que el cobre, es un micronutriente esencial cuya toxicidad suele sobreestimarse si no se considera la biodisponibilidad. Estudios en peces cultivados, evaluaciones regulatorias y evidencia industrial respaldan su seguridad y eficacia. El cobre se presenta como una herramienta sostenible y fundamental en el control de la bioincrustación para la acuicultura moderna.


















