La planta de energía solar flotante más septentrional del mundo ha superado todas las expectativas. A pocas semanas de iniciar operaciones, Emilsen Fisk anunció la adquisición de una segunda unidad, nuevamente en alianza con la empresa noruega Alotta, especializada en soluciones solares adaptadas al entorno marino.
En el periodo de funcionamiento, el sistema fotovoltaico combinado con baterías ha cubierto hasta el 90 % del consumo eléctrico de la instalación acuícola. El resultado: menos ruido, menores emisiones y una operación más eficiente. “El generador diésel casi se ha detenido”, afirmó Roy Emilsen, gerente general de la empresa.
Energía limpia en barcazas
La solución de Alotta, que no depende de energía en tierra ni del uso constante de diésel, ha marcado un cambio en la rutina de los centros de cultivo. Su tecnología, pensada para condiciones marítimas, abastece a las barcazas de alimentación con energía solar y almacenamiento en batería.
Kari-Elin Hildre, directora ejecutiva de Alotta, lo resume así: “Donde antes dominaba el diésel, hoy manda la energía del sol”. La empresa destaca que decisiones como la de Emilsen Fisk reflejan una convergencia entre ambición y confianza tecnológica.
Impulso desde Enova
El proyecto ha sido parcialmente financiado con apoyo de Enova, lo que, según Alotta, ha motivado a más productores a adoptar este tipo de soluciones. “Ayudamos con el proceso de postulación y facilitamos el cambio”, señaló Egil Hjelmeland, director de ventas.
La segunda planta estará operativa en otoño. Para Alotta, que suma ya más de una veintena de publicaciones científicas y múltiples proyectos tecnológicos en curso, la apuesta por soluciones limpias no es solo una tendencia, sino una transformación industrial en marcha.



















