El gobierno de Noruega ha anunciado la reapertura de solicitudes para acuicultura terrestre, poniendo fin a una suspensión que estuvo vigente desde diciembre de 2022. Junto con esta medida, el Ministerio de Comercio, Industria y Pesca introdujo modificaciones clave que apuntan a reforzar la bioseguridad y establecer límites más claros entre piscicultura en tierra y en mar. El anuncio se emitió este martes 1 de julio, por parte del Ministerio de Comercio, Industria y Pesca, según informa el portal Weareaquaculture.
Nuevas reglas para nuevas instalaciones
Las reformas incluyen la exigencia de desinfección del agua de entrada en los centros terrestres, especialmente aquellas que se abastecen desde zonas con peces migratorios o fuentes con potencial infeccioso. Sin embargo, estas normas aplicarán únicamente a las nuevas instalaciones. Las ya existentes quedarán exentas, salvo que realicen modificaciones consideradas “significativas” por la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Noruega (Mattilsynet), que está trabajando en una guía específica.
Un marco más predecible para la industria
La ministra de Pesca y Océanos, Marianne Sivertsen Næss, destacó que las reformas buscan brindar mayor claridad y equidad al sector: “Una distinción más clara entre la piscicultura en tierra y en mar proporcionará condiciones regulatorias más previsibles para todos los actores involucrados”, señaló.
El Ministerio también aseguró que estas medidas reducirán la posibilidad de que proyectos con impactos similares a los centros marinos tradicionales eludan regulaciones más estrictas o tarifas correspondientes bajo la etiqueta de instalaciones «terrestres».
Consulta pública y mirada al futuro
Las nuevas regulaciones se diseñaron tras un proceso de consulta que reunió cerca de 50 aportes del sector y actores relevantes. En paralelo, el gobierno noruego también avanza en una propuesta regulatoria para la acuicultura en alta mar, actualmente en consulta pública hasta el 17 de septiembre.
“La piscicultura en alta mar representa una gran oportunidad para la producción sostenible en nuestras aguas, pero requiere una base normativa sólida”, explicó Sivertsen Næss.


















