¿Cuántas oportunidades profesionales se pierden por no poder sostener una reunión en inglés, participar en un proyecto internacional o comprender información técnica clave? En la acuicultura —una industria que opera cada vez más a escala global— el idioma dejó de ser una habilidad deseable para convertirse en un factor decisivo de crecimiento, proyección y competitividad profesional.
Así lo reflejan las experiencias de profesionales que hoy se desempeñan en empresas clave del sector, donde la comunicación efectiva en contextos globales se ha vuelto determinante para operar, reducir riesgos y proyectar trayectorias profesionales.
Desde esa realidad surge el trabajo de One Language Experience, una empresa de lingüística orientada a transformar vidas mediante el fortalecimiento de las habilidades de comunicación, acompañando a profesionales que necesitan desenvolverse con seguridad en escenarios reales y de alta exigencia.
“El inglés no es una ventaja, es un elemento esencial”
Para Patricio Bustos, gerente general de ADL Diagnostic Chile, el dominio del inglés no representa un valor agregado, sino una condición básica para que la empresa pueda operar en un entorno altamente internacionalizado. “El inglés no es una ventaja ni una herramienta, es un elemento esencial en nuestro quehacer”, afirma.
Su trabajo lo ha llevado a participar activamente en congresos, seminarios y conferencias internacionales, tanto como asistente c omo expositor, además de sostener reuniones técnicas con expertos extranjeros, colaborar en proyectos de investigación y redactar publicaciones científicas. “Si nosotros no domináramos el inglés, no habría ninguna posibilidad de asistir a congresos, participar como speaker en el extranjero, desarrollar proyectos de investigación con equipos internacionales o escribir publicaciones científicas que luego se publican en revistas internacionales”, señala.
Bustos subraya además que el acceso al conocimiento científico está profundamente mediado por el idioma. “Más del 90% del material bibliográfico que leemos de manera permanente está en inglés”, agrega.

Esta dimensión internacional se refuerza a través de TEKBios Fish Trial Center, filial de ADL orientada a investigación experimental, donde una parte relevante de los clientes corresponde a entidades multinacionales. “Aproximadamente el 40% de nuestros clientes son multinacionales, por lo tanto las reuniones, propuestas, correos, documentos e informes se desarrollan en inglés. Si no contáramos con esto, tendríamos serias dificultades para operar”, enfatiza.
Desde una mirada personal, Bustos reconoce que el idioma también cumple un rol clave en la gestión de riesgos comunicacionales. “En los negocios hay cosas súper cruciales que pueden ser dos o tres palabras que uno no entiende. Eso puede generar respuestas imprecisas o interpretaciones erróneas, y dar una imagen equivocada a la contraparte”, advierte.
En ese proceso, Bustos destaca su experiencia con One Language Experience, donde ha fortalecido sus habilidades de comunicación a través de un acompañamiento lingüístico permanente, flexible y adaptado a las exigencias reales de su agenda profesional. “He trabajado con trainers de distintas nacionalidades y acentos —británicos, irlandeses, norteamericanos, entre otros— y eso es fundamental, porque hablar inglés con un norteamericano no es lo mismo que hacerlo con noruegos, escoceses o australianos. Entrenar esas diferencias reduce riesgos y prepara para escenarios reales”, concluye.
Las experiencias de quienes hoy lideran, investigan u operan en empresas vinculadas a la salmonicultura revelan un punto en común: el dominio del inglés marca una diferencia concreta en la capacidad de tomar decisiones, reducir riesgos y acceder a espacios donde se construye el conocimiento. No se trata de hablar “correcto”, sino de comunicarse con seguridad en contextos reales.
“El inglés se constituye en una herramienta indispensable”
La experiencia de Marcelo Rojas, BioFarm Manager de BioMar, refuerza esta mirada desde el ámbito técnico-productivo. Su rol implica una interacción constante con equipos especializados de distintas partes del mundo.
“El inglés se constituye en una herramienta de comunicación indispensable hoy día en mi trabajo, ya que debo interactuar de forma frecuente con personas de distintas unidades técnicas de BioMar a nivel global”, explica. Ese dominio le ha permitido, además, acceder de manera directa a información crítica para su área de especialidad. “Mis actuales conocimientos de inglés me han facilitado el acceso a distintas fuentes de información y aprendizaje en mi mundo laboral, que es la nutrición de peces”, agrega.

Rojas identifica un punto de inflexión claro en su carrera. “Cuando recibí la responsabilidad de liderar el equipo de Asistencia Técnica, mi contacto con otras unidades de la compañía aumentó significativamente, y esa mayor interacción demandó una mayor fluidez y habilidad idiomática”, relata.
Sobre su experiencia con One Language Experience, destaca especialmente el enfoque humano y cercano del acompañamiento lingüístico. “El grato ambiente y la cordialidad influyen mucho en la motivación para continuar. La calidad, disposición y cercanía de quienes acompañan el proceso marcan una diferencia real”, señala.
“No podemos quedarnos atrás por barreras de idioma”
Desde un rol técnico-operativo, Irma Sánchez, Supervisora de Taller de ScaleAQ Chile, aporta una mirada complementaria sobre cómo el idioma impacta directamente en la autonomía profesional. “El rubro salmonero no para, es de constante crecimiento, aprendizaje y nuevas tecnologías. Es un desafío permanente”, comenta.
Trabajar en una empresa multinacional la enfrentó a la necesidad de comunicarse directamente con equipos internacionales. “Poder retroalimentarte con colaboradores de diferentes partes del mundo de manera eficaz, fluida y sin necesidad de un intermediario me enseñó que ser autónomos e independientes es posible”, destaca.

Su decisión de fortalecer sus habilidades comunicacionales surge desde esa experiencia concreta. “Si necesitas crecer y aprender cosas nuevas, debes poder comunicarte con el exterior y crear lazos de colaboración continua. No podemos quedarnos atrás por barreras de idioma”, afirma.
Sobre One Language Experience, resalta el clima de confianza y la forma en que se vive el proceso. “Desde el primer encuentro me hicieron sentir muy cómoda. La dinámica y el ambiente hacen que uno confíe en el método. La experiencia ha sido simplemente espectacular”, concluye.
Lingüística con impacto real
Las experiencias de ADL Diagnostic Chile, BioMar y ScaleAQ Chile convergen en una idea común: en la acuicultura moderna, el inglés es un habilitador transversal del desarrollo profesional. En ese contexto, One Language Experience se posiciona como una asesoría lingüística que acompaña a personas y organizaciones en el fortalecimiento de sus habilidades de comunicación, con foco en contextos reales de trabajo.
Su propuesta se complementa con la representación de cinco empresas extranjeras especializadas y con procesos de certificación internacional como IELTS, una de las certificaciones de dominio del inglés más reconocidas a nivel mundial. Este examen es requerido por numerosas instituciones de educación superior en distintos países como requisito de admisión para programas de posgrado y doctorado, lo que lo convierte en una herramienta clave para la proyección académica y profesional en contextos internacionales.
Para quienes buscan crecer, especializarse o proyectar su carrera en la acuicultura, el idioma no es una meta académica, sino una herramienta concreta para abrir puertas, generar confianza y participar activamente en un entorno global.
Más que abordar el aprendizaje del inglés como un fin en sí mismo, la misión de One Language Experience —en palabras de su fundadora y directora Jessica Cabezas— “es transformar vidas mejorando las habilidades de comunicación”. Un propósito que se refleja en el trabajo sostenido con profesionales de distintas empresas del sector acuícola, cuyas carreras han logrado proyectarse hacia espacios de mayor responsabilidad, colaboración internacional y toma de decisiones, gracias al dominio del inglés como herramienta clave para comunicarse con claridad, seguridad y autonomía en una industria que opera, cada vez más, a escala global.













