La controversia se originó tras la publicación de una entrevista en el medio local, donde el ministro abordó la situación de la salmonicultura y respondió a los cuestionamientos del sector respecto de un eventual estancamiento productivo y la falta de políticas claras.
Consultado sobre el diagnóstico de desaceleración, Grau sostuvo que la salmonicultura “tiene ciclos” y subrayó que se trata de una industria clave para el país, especialmente para la Región de Los Lagos. Añadió que para asegurar su desarrollo a largo plazo es necesario fortalecer el diálogo social y promover inversiones en nuevas tecnologías que permitan aumentar la producción reduciendo el impacto ambiental.
Ante las críticas por ausencia de lineamientos gubernamentales, el ministro afirmó que durante una parte importante de la actual administración se desarrolló un proceso de diálogo liderado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, con participación de la industria y los trabajadores en las distintas regiones. “Mi impresión es que de allí se sacó una agenda de corto plazo y se dejaron sentadas las bases para una de largo plazo”, señaló, enfatizando que el crecimiento del sector requiere una conversación más abierta con la sociedad.
Asimismo, planteó que una futura ley de acuicultura podría replicar el modelo de consensos alcanzado en la normativa pesquera, tarea que —indicó— corresponderá a la siguiente administración.
La reacción desde Puerto Montt
Las declaraciones no tardaron en generar repercusiones. A través de su cuenta en la red social X (ex Twitter), el alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt, calificó como “impresentables” las palabras del ministro, particularmente la idea de que la agenda para el desarrollo de la salmonicultura haya sido creada por gestión del Gobierno central.
En su publicación, el jefe comunal sostuvo que fue el Plan Salmón 2050 —impulsado con participación de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes— el que instaló en la discusión pública la necesidad de modernizar la industria bajo criterios de sostenibilidad ambiental y crecimiento económico.
Posteriormente, en declaraciones recogidas por el portal Noticias de Puerto, Wainraihgt profundizó sus críticas, asegurando que la planificación estratégica del sector no nació en La Moneda, sino en los territorios. “Aquí hubo un trabajo serio desde las regiones, con participación de actores públicos y privados, que permitió proyectar el desarrollo sostenible del sector”, afirmó.
El alcalde recalcó que la salmonicultura constituye un pilar económico para Puerto Montt y el sur austral, generando miles de empleos directos e indirectos. En esa línea, enfatizó que cualquier agenda de fortalecimiento debe reconocer el trabajo previo desarrollado en las regiones y evitar —según indicó— atribuir avances que surgieron desde el mundo productivo y las comunidades locales.
Debate abierto sobre el futuro del sector
La polémica vuelve a instalar en el debate público el rol del Gobierno central y de las autoridades regionales en la definición del rumbo estratégico de una de las principales exportaciones del país. El intercambio evidencia no solo una discrepancia política, sino también una disputa por la autoría y conducción de la hoja de ruta que marcará el futuro de la salmonicultura en el sur de Chile.


















