Las neoplasias en peces representan una amplia variedad de alteraciones celulares que afectan a distintos órganos.La frecuencia de presentación en peces de cultivo es baja, en parte debido al corto ciclo de vida de los peces en comparación con los animales silvestres. Comprender los factores que contribuyen al desarrollo de neoplasias en peces cultivados es crucial para implementar estrategias efectivas de manejo de enfermedades.
Características
Los tumores de la sangre, también conocidos como neoplasias hematológicas, son trastornos malignos que afectan los componentes celulares de la sangre en peces y otras especies acuáticas. Estas neoplasias pueden incluir una amplia gama de condiciones, como la leucemia, que implican la proliferación descontrolada de células sanguíneas anormales.
La leucemia, una malignidad hematológica, ha sido asociada con retrovirus en varios estudios. Retrovirus como el Virus de la Leucemia de Células T Humanas Tipo 1 (HTLV-1) han sido relacionados con la leucemia de células T adultas (ATL) (Yoshida, 2010).

La leucemia plasmocitoide del salmón Chinook (Oncorhynchus tshawytscha), también conocida como «anemia marina», es una enfermedad que afecta a los salmones durante las fases de cultivo en agua dulce y mar. Hasta ahora se ha descrito en la costa del Pacífico de los Estados Unidos, Canadá y Chile.
Los peces afectados presentan branquias pálidas, oscurecimiento de la piel, letargia y en ocasiones, exoftalmia. Internamente, los signos más comunes son ascitis sero sanguinolenta y renomegalia. La investigación sugiere que la leucemia linfoblástica en salmón Chinook probablemente sea inducida por un agente infeccioso, y los retrovirus juegan un papel significativo en el desarrollo de esta leucemia.
Histopatología
Las características histopatológicas de la leucemia plasmocitoide en el salmón Chinook, Oncorhynchus tshawytscha, implican la proliferación e infiltración de plasmablastos en los órganos viscerales y el tejido retrobulbar de los ojos. Estas células redondas neoplásicas se acumulan en órganos como el hígado, el bazo, el páncreas, el riñón, el pericardio y el tejido retrobulbar, lo que lleva a una mortalidad significativa en las poblaciones afectadas .


















