Que Chile celebre el Mes del Mar no es antojadizo, más allá del “Día de las Glorias Navales” del 21 de mayo y la gesta de Arturo Prat en Iquique. Según datos del Instituto de Nutrición y Tecnologías de los alimentos de la Universidad de Chile, INTA, el país cuenta con 6.435 km de mar, lo que la convierte en una nación marítima y dependiente de sus vínculos y sus recursos.
La conexión con el mar
Si bien esta relación, también nos pone en alerta cada vez que hay un sismo en alguna parte del mundo, también nos permite disfrutar de hermosos balnearios y costas que invitan a su contemplación y disfrute. De la mano de estas situaciones, y desde tiempos pretéritos, nuestros antepasados y pueblos originarios encontraban en este mar, el sustento para sus familias. La pesca, mariscar y descubrir los tesoros alimenticios del fondo marino, por años ha sido una tradición de nuestro país.
Historia
Repasando la historia, y si vamos a la génesis del país, debemos consignar que hay ciertos hechos, que son una señal que indica nuestro destino marítimo. Tal vez, el primero y más importante sea el hecho de que Chile fue descubierto por el mar, no por tierra, circunstancia prácticamente olvidada por los historiadores decimonónicos y de principios de siglo, quienes siempre hablaron de Diego de Almagro como descubridor de Chile en 1535, en circunstancias que fue el navegante Hernando de Magallanes quien avistó por vez primera las costas del Chile austral en 1520.
Importancia social y productiva
Más allá de esta retrospectiva, y volviendo a la contingencia que se vive en Chile, se debe indicar que los productos de nuestro mar son relevantes, pues aportan a la alimentación de las familias chilenas, como también a la economía regional, nacional y mundial. De este modo el mar y su versión productiva es parte de nuestra identidad que no solo influye a nivel económico, sino también a nivel social, ya que más de 80 mil familias de pescadores artesanales viven de él.
Esta dependencia productiva y social, hoy sufre amenazas que se trabajan a todo nivel para ser contrarrestadas. El cambio climático, la contaminación marítima y la sobreexplotación son, en la actualidad, algunos de los desafíos que preocupan, siendo de suma importancia los estudios e investigaciones relacionados con el mar chileno.
Estas circunstancias, han instalado un objetivo, hacer de las prácticas en el mar, experiencias sostenibles. En ese afán están, la industria, las organizaciones, científicos, gremios, trabajadores, la academia y diferentes entes que entienden que el mar es fundamental para la seguridad alimentaria, la economía local y laboral, pero que deben asumirse los desafíos que la naturaleza y a veces la mano del hombre marcan.

Salmonicultura y el mar
A la hora de relacionar la salmonicultura con el mar, debemos hacer referencia a la publicación que SalmonChile realizó hace un tiempo, donde entregó datos que marcan la relación que tiene la industria con el mar, aclarando que la ocupación del espacio marino es menor a lo que se puede pensar. Para explicar dicha aseveración, se indica que el salmón tiene la particularidad de ser una proteína animal que requiere poco espacio para su crecimiento. Utiliza 28 veces menos espacio que la producción de vacuno, requiere 11 veces menos agua y sus emisiones son muchísimo más bajas. Esto sumado a lo saludable y exquisita que resulta su carne.
Datos y ocupación del mar
La publicación de SalmonChile, explica con cifras la tesis inicial, “Chile es un país que posee una costa extensa, y, en este contexto, los centros de cultivo representan menos del 0.004% del mar patrimonial chileno. Además, menos del 0,01 % de los millones de hectáreas están bajo esquemas de protección y brindan cerca de un millón de toneladas de salmón a las personas. Esto quiere decir que, utilizando pocos recursos a nivel marino, se puede alimentar a un gran número de personas, lo que transforma al salmón en un recurso sustentable desde este punto de vista”.
Del mismo modo, se agrega, que para poder dimensionar con claridad la cantidad de espacio que ocupan los criaderos de salmón en el país, se debe hacer el siguiente ejercicio. Chile cuenta con algo más de 1.360 concesiones otorgadas para la producción de salmones. De ellas, un 29% se activan anualmente. Es decir, cerca de 400 están siendo utilizados cada año para la producción de salmones, lo que equivale a un espacio de 4.681 hectáreas.
Intesal
Esteban Ramírez, gerente general del Instituto Tecnológico del Salmón de Salmón, explica que “Si pudiésemos ordenar los centros de cultivo activos en una superficie terrestre, estos ocuparían solo un 3% de Puerto Montt. Eso muestra que la salmonicultura utiliza espacios marinos acotados y permite alimentar saludablemente a las personas mediante un proceso que reduce los impactos sobre el ecosistema respecto de otras actividades de producción de proteínas”, explica Esteban Ramírez, gerente general del Instituto Tecnológico del Salmón de Salmón, Intesal.
De esta forma la celebración del Mes del Mar en Chile no es casual, dado su extenso litoral y su profunda relación histórica y económica con el océano. Desde tiempos ancestrales, el mar ha sido fuente de sustento y riqueza para el país. Sin embargo, hoy enfrenta desafíos como el cambio climático, la contaminación y la sobreexplotación.
La industria salmonera, destacada en este contexto, demuestra cómo es posible una explotación sostenible del mar, ocupando un mínimo porcentaje de su extensión para producir una cantidad significativa de alimento. Estas prácticas sostenibles son cruciales para garantizar la seguridad alimentaria y proteger el ecosistema marino, elementos fundamentales para el futuro de Chile como nación marítima.


















