La industria acuícola es un gran éxito y genera empleo y valor tanto a nivel local como nacional y mundial. Al mismo tiempo, la industria sigue teniendo algunos retos fundamentales que deben resolverse. Dos de ellos son las fugas y el menoscabo en la credibilidad de su imagen.
Según la Dirección General de Pesca noruega, nadie puede decir con certeza cuántos peces se escapan de sus centros de cultivo cada año, pero no cabe duda de que es un número significativo. En consecuencia, el salmón de cultivo puede mezclarse con el salmón salvaje y causar daños irreparables a la biología de los ríos de estos últimos.
36 por ciento de los productos del mar está incorrectamente etiquetado
Menos conocido es que quizá hasta el 36 por ciento de los productos del mar de todo el mundo están incorrectamente etiquetados. Esto afecta a la imagen de los acuicultores, ya que para los defraudadores de todo el mundo tiene un gran valor económico atribuirse una procedencia fraudulenta y, en algunos casos, incluso una especie falsa.
Lo que estos dos retos tienen en común es que hasta ahora no ha sido posible la identificación precisa del salmón. Hoy en día, nadie puede capturar un salmón de cultivo que se ha escapado y decir con certeza desde qué centro ha salido. Tampoco se puede confirmar con certeza el origen de un salmón. Lo mismo ocurre con el bacalao de cultivo, una industria en constante crecimiento.
Pronto este problema será historia. SalmoTrace puede, tras muchos años de investigación y desarrollo, lanzar una solución que permite rastrear peces de cultivo a lo largo de toda la cadena de valor, desde smolt hasta el consumo. Para ello se utilizan firmas únicas de ADN. Es un método que no afecta al pescado, ni en términos de salud ni de calidad. Por tanto, es un método preciso y sostenible. Además de rentable.
Inyectado junto con a la vacunación
Cuando se inyectan firmas únicas de ADN en cada pez, se puede rastrear el origen correcto de cada pez de cultivo. El ADN que se añade no modifica el pescado ni la calidad del producto. La inyección se realiza

normalmente al mismo tiempo que la vacunación regular, y entonces solamente se añade una firma de ADN que puede identificar a cada pez de manera individual. El ADN inyectado se detecta posteriormente mediante un análisis rápido, que puede realizarse en cualquier punto de la cadena de valor.
Esta tecnología se ha utilizado para marcar billetes de bancos, productos de moda y farmacéuticos, así como otras clases. El objetivo es poder distinguir un producto legítimo de otro falsificado o distribuido ilegalmente. La tecnología también se ha utilizado en la industria petrolera, tanto en la producción de petróleo como con la distribución de productos petrolíferos refinados.
Se ha acusado al sector de la acuicultura de ser conservador y lento a la hora de abordar retos importantes, en particular retos que pueden afectar a la rentabilidad a corto plazo. Nuestro diálogo con el sector indica que esto está a punto de cambiar y que la disposición a utilizar nuevas tecnologías es considerable.
La industria acuícola es una parte importante de la solución a la creciente necesidad mundial de proteínas sostenibles. Con la tecnología de SalmoTrace podemos documentar con precisión el origen, lo que hará que la industria sea aún más atractiva.



















