Los datos recogidos por la investigadora Anne Sanvik indican que la proliferación de estos parásitos en los peces de cultivo ha alcanzado niveles preocupantes.
Sanvik, encargada de la recopilación semanal de datos sobre los piojos del salmón, ha reportado un incremento explosivo en la cantidad de larvas de piojos en el área. Este fenómeno, que ha sido observado por los productores de salmón, se debe a las inusuales condiciones térmicas del mar en la región.
«En el norte, observamos un aumento significativo en la multiplicación de larvas de piojos este verano. El aumento dramático en el número de piojos se atribuye a las altas temperaturas del mar, que han proporcionado condiciones óptimas para su desarrollo», afirmó Sanvik.
Efecto del verano
El IMR ha confirmado que la temperatura del agua en el norte de Noruega ha sido considerablemente más alta de lo normal durante el verano.
En la estación de medición Eggum, ubicada en el exterior de Lofoten, se registraron temperaturas de hasta 16,85 grados Celsius en agosto, en comparación con los 12-13 grados habituales.
Esta elevación térmica ha acelerado el ciclo de vida de los piojos, permitiendo que se conviertan en adultos más rápidamente y se multipliquen con mayor eficiencia.
En contraste, el sur de Noruega ha experimentado temperaturas del mar más cercanas a las normales. Aunque el número total de piojos en hembras adultas en esta región es comparable al del norte, los niveles no han superado los de años anteriores.
La capacidad de los piojos para adherirse a los peces y proliferar aumenta con las temperaturas más altas, lo que contribuye a una mayor cantidad de piojos en los peces de cultivo. Esta situación plantea serios desafíos para la industria del salmón y la salud acuática en general.
El Instituto de Investigación Marina de Noruega continúa monitoreando de cerca la situación y trabajando en estrategias para mitigar el impacto de este aumento en la población de piojos del salmón.



















