Una vez más, llega al escenario mediático mundial la industria del salmón. En esta oportunidad, el semanario británico The Economist publicó un artículo “La última bonanza de la mafia: el robo de salmones. La piscicultura es un gran negocio en Chile. Robar pescado también lo es” que alertó del alza de este preocupante delito a nivel nacional.
La nota inició recordando el caso de la “Operación Santo Salmón” que consistió un violento robo en un frigorífico en San Antonio, donde se robaron salmones avaluados en $600 millones en las vísperas de Semana Santa en marzo de 2024. “Vestidos con chalecos de alta visibilidad y botas pesadas, los hombres del video de vigilancia casi parecen pertenecer al lugar, hasta que uno saca un arma. El 20 de marzo, al menos diez hombres irrumpieron en una instalación de almacenamiento en frío en San Antonio, un puerto en el centro de Chile, amenazaron a sus empleados y se llevaron cuatro camiones llenos de salmón”, describió el medio especializado el tenor del atraco.
Analizando el escenario en nuestro país, The Economist señaló que “los robos se han convertido en un gran problema para el segundo mayor negocio de exportación de Chile”, afirmando que este delito se ha disparado desde 2018, donde la mayoría se concentran en cargamentos de pescados distribuidos por camiones.
La nota detalló que 158 robos han afectado al sector y “la ola de delitos ha golpeado a la industria. SalmonChile cifra las pérdidas desde 2019 en más de $67.000 millones”, indicó el medio.
En el reportaje se explicó que el aumento de los robos se debe a factores como que la carga de salmones que mueven los camiones está avaluada en $200 millones y una mayor demanda interna del producto, que permite vender el salmón robado a mercados locales.
Otro de los factores señalado en el artículo tiene relación con las iniciativas del Gobierno del Presidente Gabriel Boric para disminuir el robo de madera. “Las medidas enérgicas del Gobierno contra el robo de madera pueden haber animado a las mafias madereras del país a centrarse en los cargamentos de salmón. Los robos de salmón son más frecuentes en la región del Biobío, que desde hace tiempo se encuentra entre las más afectadas por el robo de madera”.
El reportaje además enfatizó que el alza de robos de salmones está afectando a las compañías y también a los consumidores. “Los mercados inundados de salmón robado que se ha almacenado (y a veces incluso procesado) en condiciones dudosas suponen un riesgo para la salud pública”, afirmó.
Para abordar esta problemática, The Economist planteó los esfuerzos de algunos miembros de la Cámara de Diputados y Diputadas para generar mayores sanciones contra el robo de salmón. En cuanto al panorama actual, el medio resaltó que “solo se han registrado 12 robos hasta la fecha, frente a los 24 del año pasado”.
Sin embargo, el medio concluyó que, de igual forma, “el robo de salmones sigue yendo viento en popa para las mafias de las pisciculturas chilenas”.



















