Los sistemas híbridos de flujo continuo (HFS) tienen el potencial de transformar la industria de la acuicultura, según un nuevo informe revelado recientemente por Rabobank. Estos podrían revolucionar la acuicultura al ofrecer una alternativa sostenible y biosegura a la acuicultura tradicional en jaulas de red y los Sistemas de Recirculación de Acuicultura (RAS). Sin embargo, la adopción generalizada requerirá una inversión financiera significativa y apoyo regulatorio, indica el documento.
El informe estima que los proyectos HFS actualmente en operación o en construcción necesitarán entre US$2,1 y US$3,2 mil millones en capital para 2030. Expandir la tecnología más allá de Noruega e Islandia a regiones como Chile, Estados Unidos y Canadá requerirá aún más apoyo financiero y legislativo.
«La inversión de capital sustancial y la legislación de apoyo son cruciales para la adopción generalizada de la tecnología HFS», sostuvo Gorjan Nikolik, analista senior de Productos del Mar de Rabobank.
Ventajas de los HFS
HFS combina características de los sistemas de flujo continuo tradicionales y RAS, ofreciendo ventajas como una menor exposición a patógenos, un menor impacto ambiental y una mejor salud de los peces. A diferencia de RAS, que requiere una infraestructura extensa y costos operativos más altos, HFS depende del acceso a agua templada, lo que lo hace particularmente adecuado para los mercados de salmón establecidos en Europa y América del Norte.
Dentro de los principales beneficios citados en el documento destaca el rendimiento biológico superior donde los centros con HFS logran una tasa de conversión alimenticia de 1,1 en comparación con el promedio de la industria de 1,3 y una tasa de supervivencia del 97% frente al 83% en los sistemas de redes.
Además, se logra una reducción de la huella ambiental: al prevenir la liberación de patógenos y minimizar las fugas de peces, HFS reduce el impacto en los ecosistemas circundantes.
Por otra parte, destaca que se desarrolla una producción de mayor calidad: una mejor bioseguridad conduce a un mayor porcentaje de peces de calidad superior, que obtienen precios de mercado más altos.
Desafíos de sostenibilidad
Si bien HFS representa una mejora significativa en la bioseguridad y la sostenibilidad, su mayor consumo de energía sigue siendo un desafío. Producir un kilogramo de salmón en una instalación HFS requiere de 1 a 8 kilovatios hora (kWh) de energía, en comparación con el uso de energía insignificante en los centros de cultivo tradicionales.
Para garantizar la sostenibilidad a largo plazo, los centros con sistmeas HFS deberán depender de fuentes de energía renovables. «El buen precio y el menor costo biológico de producción compensan el mayor costo energético y deberían conducir a una mejor rentabilidad», afirmó Nikolik.
En el informe se sugiere que HFS podría abordar algunas de las limitaciones de la acuicultura en jaulas marinas, incluidas las crecientes tasas de mortalidad relacionadas con los tratamientos contra los piojos de mar y las infecciones bacterianas. Si bien los sistemas RAS probablemente seguirán siendo esenciales para la producción de smolts y la expansión a mercados no explotados como Asia, HFS está posicionado para complementar la acuicultura tradicional en los mercados establecidos.
«La acuicultura HFS es una de las alternativas que pueden cambiar esta situación materialmente», afirmó Nikolik, enfatizando su potencial para impulsar el suministro al tiempo que mejora la sostenibilidad y los resultados económicos.
A medida que la tecnología HFS gana tracción, su éxito dependerá de asegurar el capital necesario y los marcos regulatorios para expandir su adopción a nivel mundial, se enfatizó en el informe.


















