La histopatología es un punto final clave para muchos estudios de toxicología en peces. Debido a la naturaleza subjetiva de este punto final y al nivel avanzado de capacitación especializada requerida, la confiabilidad de los datos de histopatología puede ser inconsistente. Los resultados inexactos de los estudios pueden formar la base para investigaciones posteriores mal dirigidas y potencialmente conducir a decisiones de política pública inapropiadas. Con este planteamiento de la problemática inició su presentación el Dr. Jeffrey C. Wolf en la reciente cuarta edición del International Seminar ’25, organizado por VeHiCe Company.
Tras ello, el investigador afirmó que “desgraciadamente, la mayoría de los datos histopatológicos publicados sobre estudios ecotoxicológicos de animales acuáticos no son fiables”. Esta importante revelación sucede tras un análisis minucioso de diversos estudios correspondientes al área.
Principales hallazgos
En específico, el Dr. Wolf reveló que, luego de la revisión de los datos de histopatología en 189 estudios de toxicidad endocrina ambiental (2017) que informaron hallazgos histopatológicos, 87 de estos resultados se consideraron equívocos (46%), dudosos o sin credibilidad. Estos estudios involucraron exposición a sustancias endocrinas activas prototípicas: etinilestradiol (EE2), perclorato, propiconazol, trembolona, tributilestaño y vinclozolina, y además eran esencialmente de tipo control positivo.
Al mismo tiempo, la revisión de los datos de histopatología en 118 estudios de toxicidad ambiental que informaron efectos hepáticos en peces que tenían datos histopatológicos, se determinó que 74 artículos (63%) se consideraron equívocos, dudosos o sin credibilidad. En este sentido, los diagnósticos frecuentemente malinterpretados incluyeron necrosis hepática, picnosis nuclear y congestión vascular.
Debilidades comunes de los resultados publicados
El experto detalló que “las debilidades comunes de los resultados publicados son, por ejemplo: datos no recolectados ni analizados según el sexo; tamaños de grupo y/o números de réplicas insuficientes para establecer que los efectos están relacionados con el tratamiento; tamaños de grupo y/o números de réplicas que no se pueden determinar a partir del texto o las tablas; resultados histopatológicos presentados como hallazgos descriptivos sin datos; poca o ninguna mención de los métodos utilizados para minimizar el sesgo de muestreo u observación; procesamiento histológico y/o fotografía de mala calidad; ausencia de imágenes de figuras fotomicrográficas (para estudios con hallazgos relacionados con el tratamiento); y diagnósticos histopatológicos inexactos (según se puede determinar a partir de las imágenes de figuras publicadas)”.
Problemas diagnósticos comunes en artículos publicados
El investigador, indicó que los principales problemas de diagnósticos comunes en artículos publicados son, por ejemplo: estructuras microanatómicas normales identificadas o diagnosticadas erróneamente como hallazgos; cambios autolíticos o artefactos de la preparación de especímenes diagnosticados erróneamente como hallazgos; hallazgos anormales recibieron diagnósticos incorrectos; efectos diagnosticados en especímenes histológicos de muy mala calidad (no diagnóstica); los hallazgos supuestos no se pueden apreciar debido a la mala calidad de las imágenes de las figuras; las supuestas diferencias morfológicas entre animales tratados y controles son imperceptibles o poco convincentes (donde hay una calidad razonablemente buena del espécimen y de la fotografía); los hallazgos reportados como efectos del tratamiento están realmente presentes en un grado similar en los controles (puede ser necesaria una revisión por pares de las diapositivas para detectar este problema).
Chasing Zebras
El Dr. Wolf también se refirió al estudio “Chasing Zebras: Creative Diagnostic Interpretations from the Biomedical Research Bubble”, donde realizó una búsqueda en Google Scholar utilizando los términos “zebrafish”, “histología” y “toxicidad”. Se descargaron y revisaron los primeros 52 artículos de revistas que contenían datos histopatológicos con ejemplos de figuras fotomicrográficas. A partir de allí, se puntuó cada artículo según la credibilidad de los diagnósticos microscópicos.
En relación con los resultados, señaló que “la credibilidad de los hallazgos histopatológicos fue pobre o nula para 19 de 52 artículos (37%), mientras que otros 12 artículos (23%) se consideraron equívocos. En estos se pudieron observar diagnósticos difíciles de confirmar basados en la evidencia presentada; además, ciertas revistas estuvieron sobrerrepresentadas y ciertos compuestos de prueba estuvieron sobrerrepresentados”.
Consecuencias potenciales de publicar resultados inexactos de estudios de toxicología
Respecto a publicar resultados inexactos de estudios de toxicología, el Dr. Wolf enfatizó que esto provoca que los esfuerzos de investigación futuros sean mal dirigidos. Por ejemplo, de acuerdo al análisis “el número total de citas para tres artículos sobre toxicidad de metales en truchas arcoíris inexactos (a 1 de abril de 2025) fueron ¡376!”, lo que crea efectos acumulativos con el tiempo”, explicó.
Además, indicó que “estas consecuencias potenciales son: desperdicio de vida animal y otros recursos que se gastarían mejor en otro lugar; asignación inapropiada de fondos de investigación; interpretaciones y conclusiones incorrectas sobre la evaluación de riesgos y peligros químicos; regulación gubernamental mal informada; información errónea proporcionada al público general; y pérdida de confianza en la histopatología como un punto final confiable en estudios de toxicología”.
Frente a la problemática: Educación y conciencia
El experto recalcó que, para enfrentar la problemática, es muy relevante la educación. Por ejemplo, en el diseño y metodología del estudio, “es relevante utilizar un número suficiente de animales para demostrar los posibles efectos relacionados con la exposición. Además, de utilizar la replicación para compensar los posibles ‘efectos de tanque’ y analizar los datos por réplica, junto con aleatorizar el muestreo para minimizar el sesgo y evitar combinar sexos (peces adultos)”.
En específico recomendó que es muy importante “identificar el sexo de cada pez, además de recopilar datos para machos y hembras por separado o realizar un estudio de un solo sexo. De lo contrario, el sexo es una posible variable de confusión para el estudio”, afirmó.
En cuanto a los datos de histopatología, sugirió que se debe recopilar e informar realmente los datos de histopatología (no solo describir las lesiones), además de registrar los datos por pez individual (¡no por grupo!) y examinar las muestras de peces de control o del sitio de referencia con la misma atención que las de los peces expuestos químicamente. También destacó que es fundamental un buen uso de sistemas de índice para tabular e interpretar datos de histopatología.
Finalmente, el científico recalcó la relevancia de tener conciencia de esta problemática para cada uno de los investigadores y profesionales, aplicándose estas sugerencias a autores, revisores y editores de revistas y funcionarios de agencias reguladoras.
“El punto final de la histopatología no es el único problema, y los problemas no se limitan a los estudios toxicológicos en peces. Sin embargo, la credibilidad de los hallazgos de histopatología es uno de los pocos resultados que se pueden evaluar fácilmente en al menos algunos artículos publicados”, destacó el Dr. Wolf.
El investigador concluyó enfatizando que “en la medida de lo posible, los editores de revistas y los editores asociados deben esforzarse por seleccionar revisores que tengan suficiente experiencia en patología para los informes que contengan datos de histopatología”.


















