Acuicultura: Un mapa, un lápiz y un criterio que no se entiende
Mauricio Molina, ingeniero Civil Oceánico, consultor en ingeniería marítima, ambiental y acuícola, aborda la necesidad de actualizar los barrios y áreas aptas para la Acuicultura, buscando criterios que permitan optimizar el desarrollo productivo en el sur austral.
En 1884-1885 el continente africano fue repartido entre las potencias europeas en la llamada conferencia de Berlín, una reunión de tres meses entre 14 países realizada en Alemania, y en la que ningún representante de África participó. No importó la distribución idiomática, la identidad cultural, la disponibilidad de recursos, las posibilidades de desarrollo humano, no, solo primó la urgencia por resolver rápido un problema inminente entre los participantes. Más de un siglo después, nos encontramos con una región sumida en el subdesarrollo, entre otras cosas, por los persistentes conflictos territoriales que dejó esa distribución hecha con compás y regla lejos del territorio.
¿Y qué tiene que ver esto con nuestro sur austral y el desarrollo de la acuicultura? Mucho, ¿le suena los barrios y las Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA)?
Entre la ley y la práctica: las AAA y barrios sanitarios
Las AAA fueron creadas por la Ley General de Pesca y Acuicultura (1991), con el propósito de ordenar espacialmente la expansión acuícola y reducir con ello los conflictos con otras actividades marítimas como la navegación, la pesca artesanal o la conservación. Y si bien la ley establece que se definan por decreto previo informe de los organismos sectoriales competentes, la verdad es que hay varias partes del sur austral donde cuesta deducir el criterio con el cual se establecieron sus límites.
En el caso de los barrios sanitarios, nacen como respuesta a la crisis del virus ISA (2007-2009) en un intento por coordinar las siembras, descansos sanitarios y tratamientos para evitar contagios entre centros vecinos. Aquí los criterios apuntaban a razones sanitarias basadas en la definición de un sistema físico con una capacidad de carga ambiental, pero nuevamente nos encontramos con trazados difíciles de interpretar y de defender.
Pero al final del día más de alguno podría decir ¿y cuál es el problema?, bueno, el asunto es que estos elementos son señales de un deficiente aprovechamiento de las condiciones que ofrece nuestro territorio para el desarrollo de una actividad productiva tan relevante para nuestro país.
Rigidez y eficiencia en las concesiones acuícolas
Por una parte, nos encontramos con un sistema rigidizado en el que en la práctica no hay cabida a los ajustes. Existen una cantidad importante de concesiones que se quedaron chicas a lo largo del tiempo, en el que, dadas las condiciones de operación actual y de desarrollo tecnológico, simplemente las jaulas no caben. En otros casos, la rigidez de la orientación de la concesión lleva a una disposición poco eficiente en el proceso de renovación de aguas, y por ende de la oxigenación dada la distribución desigual o no uniforme de las corrientes. Para qué decir los casos en los que las condiciones de corriente son tan energéticas que se requieren un sistema de fondeo reforzado, cuando el desplazamiento de la concesión por unos cuantos metros permitirá optimizar su funcionamiento.
En todos los casos se pueden lograr mejores resultados productivos solo permitiendo giros o desplazamientos de las concesiones hacia los lugares que son óptimos para la producción, lo cual requiere de una revisión de la definición de las AAA a partir de criterios técnicos claros, entre ellos, una caracterización apropiada de los patrones de corrientes marinas. Y es que este factor es clave, ya que de la circulación de agua dependen otros factores como la temperatura, salinidad, y oxígeno disuelto, con los cuales se logra una mejor caracterización de aspectos productivos claves como del desarrollo de las FAN, la dispersión de los residuos orgánicos, parásitos y enfermedades, diseño de sistemas de fondeo, entre otras.
Optimizar el sur austral para una acuicultura eficiente
Hoy en día, los avances en materia computacional permiten generar modelos de pronóstico operativo que acoplen a la circulación por corrientes de marea las restantes variables descritas anteriormente, además de las condiciones meteorológicas. Con esto se llega no solo a la definición de los lugares que reúnen las mejores condiciones, sino que también a las ventanas horarias en las que resulta mejor realizar determinadas actividades como alimentación, ejecución de muestreos y/o baños terapéuticos.
Modelación de alta resolución de patrón de circulación (corrientes marinas) producidas por marea en fase vaciante en un fiordo. Créditos: Cedida}
Dado lo anterior, primero busquemos las áreas que realmente son aptas para el desarrollo de la acuicultura y establezcamos los cuerpos de aguas que realmente están interrelacionados en aspectos sanitarios para la formación de los barrios. Hecho este trabajo, podremos distribuir de mejor manera el territorio claramente compatibilizando también el desarrollo de otras actividades o intereses como la pesca, la navegación, la conservación y el turismo, y para ello necesitamos también de una política de desarrollo clara.
Esperemos que estas materias estén en la agenda del próximo gobierno, mientras tanto, sigamos trabajando en conocer mejor las características de nuestros canales y fiordos para producir más y mejor de manera sostenible.
En 1884-1885 el continente africano fue repartido entre las potencias europeas en la llamada conferencia de Berlín, una reunión de tres meses entre 14 países realizada en Alemania, y en la que ningún representante de África participó. No importó la distribución idiomática, la identidad cultural, la disponibilidad de recursos, las posibilidades de desarrollo humano, no, solo primó la urgencia por resolver rápido un problema inminente entre los participantes. Más de un siglo después, nos encontramos con una región sumida en el subdesarrollo, entre otras cosas, por los persistentes conflictos territoriales que dejó esa distribución hecha con compás y regla lejos del territorio.
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Entre la ley y la práctica: las AAA y barrios sanitarios
Las AAA fueron creadas por la Ley General de Pesca y Acuicultura (1991), con el propósito de ordenar espacialmente la expansión acuícola y reducir con ello los conflictos con otras actividades marítimas como la navegación, la pesca artesanal o la conservación. Y si bien la ley establece que se definan por decreto previo informe de los organismos sectoriales competentes, la verdad es que hay varias partes del sur austral donde cuesta deducir el criterio con el cual se establecieron sus límites.
En el caso de los barrios sanitarios, nacen como respuesta a la crisis del virus ISA (2007-2009) en un intento por coordinar las siembras, descansos sanitarios y tratamientos para evitar contagios entre centros vecinos. Aquí los criterios apuntaban a razones sanitarias basadas en la definición de un sistema físico con una capacidad de carga ambiental, pero nuevamente nos encontramos con trazados difíciles de interpretar y de defender.
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Pero al final del día más de alguno podría decir ¿y cuál es el problema?, bueno, el asunto es que estos elementos son señales de un deficiente aprovechamiento de las condiciones que ofrece nuestro territorio para el desarrollo de una actividad productiva tan relevante para nuestro país.
Rigidez y eficiencia en las concesiones acuícolas
Por una parte, nos encontramos con un sistema rigidizado en el que en la práctica no hay cabida a los ajustes. Existen una cantidad importante de concesiones que se quedaron chicas a lo largo del tiempo, en el que, dadas las condiciones de operación actual y de desarrollo tecnológico, simplemente las jaulas no caben. En otros casos, la rigidez de la orientación de la concesión lleva a una disposición poco eficiente en el proceso de renovación de aguas, y por ende de la oxigenación dada la distribución desigual o no uniforme de las corrientes. Para qué decir los casos en los que las condiciones de corriente son tan energéticas que se requieren un sistema de fondeo reforzado, cuando el desplazamiento de la concesión por unos cuantos metros permitirá optimizar su funcionamiento.
En todos los casos se pueden lograr mejores resultados productivos solo permitiendo giros o desplazamientos de las concesiones hacia los lugares que son óptimos para la producción, lo cual requiere de una revisión de la definición de las AAA a partir de criterios técnicos claros, entre ellos, una caracterización apropiada de los patrones de corrientes marinas. Y es que este factor es clave, ya que de la circulación de agua dependen otros factores como la temperatura, salinidad, y oxígeno disuelto, con los cuales se logra una mejor caracterización de aspectos productivos claves como del desarrollo de las FAN, la dispersión de los residuos orgánicos, parásitos y enfermedades, diseño de sistemas de fondeo, entre otras.
Optimizar el sur austral para una acuicultura eficiente
Hoy en día, los avances en materia computacional permiten generar modelos de pronóstico operativo que acoplen a la circulación por corrientes de marea las restantes variables descritas anteriormente, además de las condiciones meteorológicas. Con esto se llega no solo a la definición de los lugares que reúnen las mejores condiciones, sino que también a las ventanas horarias en las que resulta mejor realizar determinadas actividades como alimentación, ejecución de muestreos y/o baños terapéuticos.
Modelación de alta resolución de patrón de circulación (corrientes marinas) producidas por marea en fase vaciante en un fiordo. Créditos: Cedida}
Dado lo anterior, primero busquemos las áreas que realmente son aptas para el desarrollo de la acuicultura y establezcamos los cuerpos de aguas que realmente están interrelacionados en aspectos sanitarios para la formación de los barrios. Hecho este trabajo, podremos distribuir de mejor manera el territorio claramente compatibilizando también el desarrollo de otras actividades o intereses como la pesca, la navegación, la conservación y el turismo, y para ello necesitamos también de una política de desarrollo clara.
Esperemos que estas materias estén en la agenda del próximo gobierno, mientras tanto, sigamos trabajando en conocer mejor las características de nuestros canales y fiordos para producir más y mejor de manera sostenible.