El Servicio de Evaluación Ambiental avanza en el uso responsable de inteligencia artificial para optimizar trámites y decisiones, en paralelo con el acuerdo global de 88 países que establece principios éticos sobre IA, marcando un hito en la regulación tecnológica internacional.
El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) presentó un innovador Protocolo de Inteligencia Artificial (IA), diseñado para guiar el uso y contratación de esta tecnología en sus procesos institucionales. La iniciativa busca mejorar la gestión interna del organismo, garantizando legalidad, ética, transparencia y respeto a los derechos fundamentales, en el marco del Plan de Modernización Tecnológica del SEA.
El protocolo incluye directrices para proyectos de desarrollo interno y contratación de servicios que incorporen IA, asegurando la protección de datos personales, la no discriminación y la supervisión humana en la toma de decisiones automatizadas. La herramienta llega en un contexto de creciente disponibilidad de inteligencia artificial, con aplicaciones que van desde la automatización de procesos hasta la generación de documentos y la gestión de trámites.
Modernización y uso responsable de la IA en el SEA
El documento establece lineamientos claros sobre cómo implementar IA en el Servicio, considerando riesgos como sesgos algorítmicos, pérdida de seguridad de información y falta de explicabilidad de los modelos. Su adopción permitirá fortalecer las capacidades internas, adecuar plataformas tecnológicas y promover un uso innovador y seguro de estas herramientas.
Conexión global: la “Declaración de Delhi”
Simultáneamente, la Cumbre de Impacto IA 2026 en Nueva Delhi culminó con la firma de la “Declaración de Delhi”, el acuerdo más grande de la historia sobre inteligencia artificial, respaldado por 88 países. El documento establece un marco ético global y promueve el acceso equitativo a la tecnología, la creación de un “almacén global” de seguridad (Trusted AI Commons) y la democratización de chips y recursos para países en desarrollo.
Expertos como Sam Altman (OpenAI) y Demis Hassabis (DeepMind) destacaron la necesidad de descentralizar el desarrollo tecnológico y anticipar la llegada de la superinteligencia, reforzando la urgencia de marcos regulatorios responsables a nivel mundial.

Líderes mundiales acuerdan marco ético voluntario para la inteligencia artificial
Un grupo de potencias, incluyendo Estados Unidos, China y la Unión Europea, alcanzó un acuerdo internacional para establecer un marco ético global sobre inteligencia artificial (IA), ante la posibilidad de que la tecnología alcance la “superinteligencia” en apenas 24 meses, según líderes de Silicon Valley.
El texto final, calificado de “voluntario y no vinculante”, permitió la adhesión de 12 países previamente reticentes, salvando diferencias como las de Estados Unidos, que defendía la autonomía estratégica sobre la regulación.
Entre los principales puntos se destacan la creación de un “almacén global” de seguridad para compartir manuales que prevengan fallos de IA, una “carta de democratización” para facilitar el acceso de países pobres a chips, la priorización de la IA en sectores críticos como medicina y agricultura, y un plan de contingencia laboral frente a la automatización masiva prevista en los próximos cinco años.
IA y administración pública: un modelo replicable
La implementación del protocolo en el SEA refleja la importancia de alinear los avances nacionales con tendencias y acuerdos internacionales, como la Declaración de Delhi. Al incorporar IA de forma responsable, el Servicio se posiciona como un referente en modernización institucional, mientras contribuye a preparar a Chile para los desafíos globales de la inteligencia artificial en sectores críticos como la administración pública, medio ambiente y seguridad alimentaria.
Con estas medidas, el SEA busca no solo optimizar la eficiencia de sus procesos, sino también garantizar que la transformación digital de la administración ambiental se desarrolle bajo principios éticos y sostenibles, coherentes con los estándares que los principales países del mundo comienzan a adoptar en la regulación de la IA.



















