Juan Sebastián Montes llevará a cumbre de InfoSALMON el debate sobre riesgos globales para la salmonicultura
El decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez participará en “El Salmón: Potencia Económica de Chile”, donde analizará los efectos de la tensión geopolítica, los aranceles y la inteligencia artificial. Además, advertirá que concentrar la competitividad únicamente en los costos puede convertirse en una vulnerabilidad para la industria.
Ampliar la mirada más allá de los costos y comprender los riesgos globales para la salmonicultura será el principal mensaje que Juan Sebastián Montes, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, llevará al seminario “El Salmón: Potencia Económica de Chile”.
Montes presentará la charla magistral “Navegando un mundo incierto. Desafíos para la gestión en el siglo 21”, en la que abordará los cambios geopolíticos, económicos y tecnológicos que podrían afectar la competitividad de una industria orientada principalmente a la exportación. La exposición formará parte del encuentro organizado por InfoSALMON, que se realizará el próximo 3 de septiembre en las dependencias de Deloitte, en Las Condes, Santiago.
En la antesala de la actividad, Montes afirmó que la preocupación por la eficiencia productiva resulta comprensible debido a la historia, la ubicación geográfica y el carácter exportador de la industria. “Chile tiene que tener una producción eficiente para competir en el mercado global de los productos del mar y, en general, con otras proteínas frente al consumidor final”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que este enfoque puede transformarse en un problema cuando pasa de ser dominante a convertirse en la única perspectiva utilizada para evaluar la competitividad.
Una mirada que vaya más allá de los costos
Para Montes, limitar el análisis exclusivamente a los costos puede impedir que las empresas identifiquen otros riesgos y oportunidades que tendrán efectos importantes sobre su posición en los mercados internacionales. “El problema surge cuando este enfoque pasa de ser dominante a único, porque entonces la industria avanza con una suerte de anteojeras que no le dejan ver otros riesgos, y podríamos agregar oportunidades también, que hoy pueden afectar profundamente su competitividad”, explicó.
Entre estos factores se encuentran las tensiones geopolíticas, el avance de la inteligencia artificial, los cambios en las reglas del comercio internacional, la polarización política y las crecientes exigencias sociales y ambientales. “Vivimos en un mundo de grandes riesgos e incertidumbres, pero también oportunidades, y una visión demasiado estrecha y circunscrita al costo nos puede terminar dañando profundamente”, afirmó.
Aranceles y un nuevo orden internacional
El decano de la Escuela de Negocios UAI planteó que el orden mundial construido después de la Segunda Guerra Mundial, caracterizado por la globalización, los bajos aranceles y las reglas internacionales, ha perdido la fuerza que mantuvo durante gran parte de las últimas décadas.
Actualmente, la disputa por el liderazgo tecnológico, económico y militar entre China y Estados Unidos está modificando el funcionamiento del comercio internacional y generando nuevas incertidumbres para los países exportadores.
Montes señaló que el aumento de los aranceles aplicado por Estados Unidos constituye el riesgo más visible para la salmonicultura chilena. Sin embargo, consideró poco probable que las tensiones comerciales desaparezcan completamente durante los próximos años. “Los riesgos de aranceles más altos están aquí para quedarse y la industria debe ser hábil para transferir esas alzas de precio al cliente final y defender una posición competitiva en costos”, sostuvo.
A su juicio, la Cancillería tiene la responsabilidad de desarrollar la mejor negociación posible, pero las empresas también deben prepararse y adaptar sus estrategias frente a un escenario menos predecible. “Una industria que vende proteínas de alta calidad y que las produce a un costo competitivo siempre va a tener espacio en un mundo que crece en ingreso per cápita y que está dispuesto a pagar por una nutrición saludable y sabrosa”, agregó.
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Inteligencia artificial y transformación productiva
Los riesgos globales para la salmonicultura no se limitan a la geopolítica y los aranceles. Montes también destacó el impacto que tendrá la inteligencia artificial sobre las economías, los procesos productivos y la distribución del poder. El académico explicó que esta transformación superará el uso de plataformas generativas como ChatGPT o Claude. En los próximos años, anticipó un avance importante de la inteligencia artificial física, representada por robots, y de la inteligencia artificial aplicada a la biología.
Según Montes, estas tecnologías podrían provocar transformaciones económicas más profundas e inciertas que algunos de los cambios políticos actualmente observados. Este escenario obligará a las empresas a fortalecer su capacidad de adaptación, incorporar nuevas tecnologías y formar capital humano preparado para trabajar con herramientas cada vez más sofisticadas.
Capital humano, comunidades y medio ambiente
Aunque el control de los costos seguirá siendo indispensable, Montes identificó cuatro elementos que determinarán la productividad y competitividad futura de la industria: capital humano, tecnología, relación con las comunidades y desempeño ambiental.
Estos ámbitos, explicó, se encuentran estrechamente relacionados. Una falla ambiental registrada y difundida mediante un teléfono celular puede convertirse rápidamente en una crisis reputacional capaz de afectar a toda la categoría “salmón chileno”, independientemente de la empresa involucrada. “Una persona grabando en su celular un desastre ambiental representa hoy un riesgo más importante y latente que la reciente sobretasa del 2,5%”, advirtió.
El académico reconoció los avances realizados por la salmonicultura y su aporte al empleo, la actividad económica y la permanencia de población en el sur austral. No obstante, planteó que la industria no debe conformarse con mantener un impacto positivo, sino que necesita elevar sus estándares.
Estándares más altos como principal protección
Para Montes, las empresas deben establecer metas más ambiciosas en materia laboral, tecnológica, comunitaria y ambiental. Estos estándares permitirán enfrentar mejor las incertidumbres externas y proteger la valoración internacional del salmón chileno. “Las incertidumbres y los riesgos no se combaten con más de lo mismo, sino con estándares más altos y ambiciosos. No hay mejor escudo que ese”, enfatizó.
Respecto de la realización del seminario en Santiago, Montes señaló que la ubicación no constituye el aspecto más importante en el contexto actual. Lo esencial, afirmó, es que la conversación ocurra y que las personas de todos los niveles de la industria comprendan las transformaciones a las que están expuestas.
Su participación en “El Salmón: Potencia Económica de Chile” buscará precisamente ampliar esa discusión y vincular las decisiones operativas de la salmonicultura con los cambios geopolíticos, tecnológicos, sociales y económicos que están redefiniendo el escenario internacional.
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Sobre el evento:
Lugar: Deloitte, Las Condes – Santiago
Para más información: megastudiospa@gmail.com | +56 9 8922 1192
Invita: Conmetal, Alianza Team y Deloitte
Auspician: Benchmark Genetics, Biotruck, OXZO, Salmofood, Sudvet, OXZO, VESO Aqua, AquaChile
Participan y Patrocinan: Sernapesca, Universidad Adolfo Ibañez, Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Consejo del Salmón, ProChile, Tr3s Abogados, Wings Producciones, Agua Viva, Consejo Minero, SalmonChile, La Casa Tortuga, PTEC-INVA, Multi X, AquaChile, Casa Desarrollo, Phibro Animal Health, Oxxean, ECR Group
Produce: MEGA Studio
Ampliar la mirada más allá de los costos y comprender los riesgos globales para la salmonicultura será el principal mensaje que Juan Sebastián Montes, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, llevará al seminario “El Salmón: Potencia Económica de Chile”.
Montes presentará la charla magistral “Navegando un mundo incierto. Desafíos para la gestión en el siglo 21”, en la que abordará los cambios geopolíticos, económicos y tecnológicos que podrían afectar la competitividad de una industria orientada principalmente a la exportación. La exposición formará parte del encuentro organizado por InfoSALMON, que se realizará el próximo 3 de septiembre en las dependencias de Deloitte, en Las Condes, Santiago.
En la antesala de la actividad, Montes afirmó que la preocupación por la eficiencia productiva resulta comprensible debido a la historia, la ubicación geográfica y el carácter exportador de la industria. “Chile tiene que tener una producción eficiente para competir en el mercado global de los productos del mar y, en general, con otras proteínas frente al consumidor final”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que este enfoque puede transformarse en un problema cuando pasa de ser dominante a convertirse en la única perspectiva utilizada para evaluar la competitividad.
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Una mirada que vaya más allá de los costos
Para Montes, limitar el análisis exclusivamente a los costos puede impedir que las empresas identifiquen otros riesgos y oportunidades que tendrán efectos importantes sobre su posición en los mercados internacionales. “El problema surge cuando este enfoque pasa de ser dominante a único, porque entonces la industria avanza con una suerte de anteojeras que no le dejan ver otros riesgos, y podríamos agregar oportunidades también, que hoy pueden afectar profundamente su competitividad”, explicó.
Entre estos factores se encuentran las tensiones geopolíticas, el avance de la inteligencia artificial, los cambios en las reglas del comercio internacional, la polarización política y las crecientes exigencias sociales y ambientales. “Vivimos en un mundo de grandes riesgos e incertidumbres, pero también oportunidades, y una visión demasiado estrecha y circunscrita al costo nos puede terminar dañando profundamente”, afirmó.
Aranceles y un nuevo orden internacional
El decano de la Escuela de Negocios UAI planteó que el orden mundial construido después de la Segunda Guerra Mundial, caracterizado por la globalización, los bajos aranceles y las reglas internacionales, ha perdido la fuerza que mantuvo durante gran parte de las últimas décadas.
Actualmente, la disputa por el liderazgo tecnológico, económico y militar entre China y Estados Unidos está modificando el funcionamiento del comercio internacional y generando nuevas incertidumbres para los países exportadores.
Montes señaló que el aumento de los aranceles aplicado por Estados Unidos constituye el riesgo más visible para la salmonicultura chilena. Sin embargo, consideró poco probable que las tensiones comerciales desaparezcan completamente durante los próximos años. “Los riesgos de aranceles más altos están aquí para quedarse y la industria debe ser hábil para transferir esas alzas de precio al cliente final y defender una posición competitiva en costos”, sostuvo.
A su juicio, la Cancillería tiene la responsabilidad de desarrollar la mejor negociación posible, pero las empresas también deben prepararse y adaptar sus estrategias frente a un escenario menos predecible. “Una industria que vende proteínas de alta calidad y que las produce a un costo competitivo siempre va a tener espacio en un mundo que crece en ingreso per cápita y que está dispuesto a pagar por una nutrición saludable y sabrosa”, agregó.
Inteligencia artificial y transformación productiva
Los riesgos globales para la salmonicultura no se limitan a la geopolítica y los aranceles. Montes también destacó el impacto que tendrá la inteligencia artificial sobre las economías, los procesos productivos y la distribución del poder. El académico explicó que esta transformación superará el uso de plataformas generativas como ChatGPT o Claude. En los próximos años, anticipó un avance importante de la inteligencia artificial física, representada por robots, y de la inteligencia artificial aplicada a la biología.
Según Montes, estas tecnologías podrían provocar transformaciones económicas más profundas e inciertas que algunos de los cambios políticos actualmente observados. Este escenario obligará a las empresas a fortalecer su capacidad de adaptación, incorporar nuevas tecnologías y formar capital humano preparado para trabajar con herramientas cada vez más sofisticadas.
Capital humano, comunidades y medio ambiente
Aunque el control de los costos seguirá siendo indispensable, Montes identificó cuatro elementos que determinarán la productividad y competitividad futura de la industria: capital humano, tecnología, relación con las comunidades y desempeño ambiental.
Estos ámbitos, explicó, se encuentran estrechamente relacionados. Una falla ambiental registrada y difundida mediante un teléfono celular puede convertirse rápidamente en una crisis reputacional capaz de afectar a toda la categoría “salmón chileno”, independientemente de la empresa involucrada. “Una persona grabando en su celular un desastre ambiental representa hoy un riesgo más importante y latente que la reciente sobretasa del 2,5%”, advirtió.
El académico reconoció los avances realizados por la salmonicultura y su aporte al empleo, la actividad económica y la permanencia de población en el sur austral. No obstante, planteó que la industria no debe conformarse con mantener un impacto positivo, sino que necesita elevar sus estándares.
Estándares más altos como principal protección
Para Montes, las empresas deben establecer metas más ambiciosas en materia laboral, tecnológica, comunitaria y ambiental. Estos estándares permitirán enfrentar mejor las incertidumbres externas y proteger la valoración internacional del salmón chileno. “Las incertidumbres y los riesgos no se combaten con más de lo mismo, sino con estándares más altos y ambiciosos. No hay mejor escudo que ese”, enfatizó.
Respecto de la realización del seminario en Santiago, Montes señaló que la ubicación no constituye el aspecto más importante en el contexto actual. Lo esencial, afirmó, es que la conversación ocurra y que las personas de todos los niveles de la industria comprendan las transformaciones a las que están expuestas.
Su participación en “El Salmón: Potencia Económica de Chile” buscará precisamente ampliar esa discusión y vincular las decisiones operativas de la salmonicultura con los cambios geopolíticos, tecnológicos, sociales y económicos que están redefiniendo el escenario internacional.