Un inicio de semana marcado por la volatilidad sacudió a los mercados internacionales. Las principales bolsas del mundo registraron fuertes caídas, mientras el precio del petróleo se disparó con fuerza ante la creciente preocupación por el impacto económico del conflicto en Medio Oriente, que ya entra en su segunda semana sin señales de una pronta tregua.
La reacción fue inmediata en Asia. La bolsa de Seúl encabezó las pérdidas con una caída de 5,96%, seguida por Tokio, que cerró con un retroceso de 5,2%, en una jornada dominada por ventas masivas y búsqueda de activos considerados refugio, así lo informa Emol en su edición de hoy.
En paralelo, los futuros de los principales índices de Wall Street ya anticipaban una apertura negativa, tras haber registrado caídas superiores al 2% la semana pasada. En medio de la incertidumbre, el dólar estadounidense volvió a fortalecerse por su condición de activo refugio.
Sin embargo, el impacto más fuerte se concentró en el mercado energético. El barril de crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia para Estados Unidos, llegó a dispararse cerca de un 30% hasta los US$119,48, para luego moderar su avance y ubicarse en torno a los US$104,96, lo que igualmente representaba un aumento superior al 15%.
Tensión en Medio Oriente sacude al mercado energético
El Brent del Mar del Norte, referencia para Europa, siguió una trayectoria similar y superó momentáneamente los US$119 por barril antes de estabilizarse en torno a los US$108,82.
El gas natural también registró fuertes movimientos. Los contratos de futuros del TTF neerlandés —referencia en Europa— subieron cerca de un 30%, alcanzando los 69,50 euros por megavatio hora, equivalentes a unos US$80.
La escalada se explica en gran parte por los riesgos para el suministro energético mundial. En los últimos días se reportaron ataques contra campos petroleros en el sur de Irak y en la región autónoma kurda del norte del país, lo que obligó a reducir la producción. A esto se suman recortes productivos en Emiratos Árabes Unidos y Kuwait en medio de ataques atribuidos a Irán.
Además, el tráfico por el estrecho de Ormuz —por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas que se consume en el planeta— permanece suspendido desde el estallido del conflicto, lo que aumenta la preocupación por una posible interrupción prolongada del suministro.
Ante este escenario, los países del G7 evalúan liberar parte de sus reservas estratégicas de petróleo para contener la escalada de precios. La medida sería analizada en una videoconferencia entre ministros de Finanzas, según confirmaron fuentes del gobierno francés.
Petróleo sobre US$100 enciende alerta global
La Agencia Internacional de la Energía exige a sus países miembros mantener reservas equivalentes a al menos 90 días de importaciones, lo que permitiría enfrentar crisis temporales de abastecimiento.
El aumento del precio de la energía ha encendido también las alarmas sobre un posible impacto inflacionario a escala global. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia al alza del petróleo y sostuvo que el incremento es un costo menor frente al objetivo de eliminar lo que calificó como la amenaza nuclear de Irán.
No obstante, analistas advierten que el efecto puede ser mucho más profundo. Stephen Innes, de SPI Asset Management, señaló que un petróleo por sobre los US$100 no solo refleja una crisis en el mercado energético, sino que tiene consecuencias amplias sobre la actividad económica.
Según el experto, el encarecimiento del crudo actúa como un “impuesto sobre la economía global”, ya que eleva los costos de producción, transporte y energía, afectando a toda la cadena productiva.


















