En las frías y revueltas aguas al sur de Quellón se mece un buque construido especialmente para una tarea inusual, no transporta autos o containers de fruta refrigerada, sino que peces vivos en piscinas gigantes. Es un wellboat, uno de los muchos que en la actualidad surcan las aguas entre las pisciculturas y plantas de proceso de la Región de Los Lagos y los centros de cultivo en Aysén y Magallanes, transportando pequeños salmones que serán introducidos al cultivo en mar o los grandes adultos de cosecha.
Monitoreo de Alexandrium en wellboats
El capitán mira preocupado como un pequeño grupo trabaja en cubierta, primero sacando una muestra desde una bodega y luego de otra. Esta actividad es seguida por una tensa espera en la pequeña sala donde se guarda el microscopio… encontrarán Alexandrium? Si se detecta esa pequeñísima microalga que puede generar graves problemas para regiones completas, el wellboat tendrá que alargar su viaje en varias horas a algunos días, lo que puede aumentar fuertemente los costos de transporte y generar más estrés a los peces.
Para mantener a los peces vivos durante este transporte que puede durar hasta una semana, estos buques cuentan con sistemas de captación de agua de mar, así como de aireación y filtración interna que les permiten reutilizar esta agua por períodos cortos de tiempo. Dado que estas grandes piscinas son llenadas con agua marina se corre el riesgo que puedan contener y transportar células de Alexandrium catenella, la temida “marea roja” que produce veneno paralizante que es acumulado por mariscos, y también puede producir toxinas y especies reactivas de oxígeno que pueden afectar a los peces. Esta especie de microalgas ha sido denominada una plaga hidrobiológica por la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura, por lo que su transporte se encuentra prohibido.

Por estas regulaciones se efectúa un monitoreo preventivo en las aguas al sur de Quellón, con lo que se busca evitar la entrada de esta “plaga” en aguas de la Región de Los Lagos. Para efectuar este monitoreo, personal especializado debe abordar el wellboat y obtener muestras de agua desde las bodegas, las que son concentradas en redes para fitoplancton y luego analizadas bajo el microscopio a bordo o en oficinas en Quellón. Si las muestras son negativas el wellboat puede continuar sin reparos, pero si las muestras contienen células de Alexandrium, el wellboat deberá ir a una zona declarada libre de esta microalga y efectuar recambios de agua antes de volver al punto de control.
Estos recambios pueden aumentar el tiempo de navegación significativamente, lo que además de aumentar el costo operativo de estas naves, puede también producir un mayor stress en los peces siendo transportados y generar mortalidades y bajas en la calidad del producto final.
Muchos de estos costos se podrían evitar si hubiera una forma simple y rápida de saber si existe Alexandrium en las bodegas antes de llegar al punto de control. Un sistema que no necesite observación especializada mediante microscopio en las aguas agitadas de Aysén. Una herramienta sencilla que siga los lineamientos de muestreo de Sernapesca y que tenga la misma sensibilidad que el análisis por microscopía…
Desarrollo de tests rápidos para biotoxinas
En AquaBC estamos desarrollando la respuesta! Desde 2014 hemos estado trabajando con tests rápidos que producía la compañía canadiense Scotia Rapid Testing (ex Jellett Rapid Testing), la cual adquirimos hace 5 años y ahora contamos con la tecnología para producir tests rápidos para la detección simple y fiable de biotoxinas en mariscos y en agua hecha en Chile. Con el afán de mejorar nuestros tests en 2018 y 2021 hicimos pruebas iniciales a bordo de wellboats y el 2024 participamos con resultados sobresalientes en una comparación internacional de tests rápidos conducida por Cefas en Inglaterra, desarrollando ese mismo año los tests para detección de VDM (ácido okadáico), completando nuestra cartera de tests para las toxinas marinas más comunes.
La gran mayoría de tests rápidos están basados en técnicas que utilizan anticuerpos (ELISA) las que pueden ser muy sensibles y específicas, pero requieren técnicas y materiales de laboratorio ya que no son fáciles de utilizar. Por esto la solución práctica y simple que utilizamos en AquaBC es una forma sólida de ELISA llamada inmunocromatografía de flujo lateral (LFI). Ésta es la misma tecnología simple, fácil de usar y muy confiable que utilizan los tests de embarazo y Covid.
Los dispositivos de flujo lateral (LFI) funcionan como línea de transporte donde la muestra, tras ser mezclada con una solución reguladora (buffer), se desplaza de forma autónoma a través de distintas secciones diseñadas para activar reacciones químicas específicas.
Durante este trayecto la muestra interactúa con anticuerpos y el resultado se manifiesta visualmente mediante dos señales: la línea de prueba (T), que indica la detección de las toxinas, y la línea de control (C) que confirma que el test es viable y que el resultado obtenido es técnicamente confiable.
Los dispositivos LFI se dividen principalmente en dos formatos. El más común es el directo (empleado en pruebas de antígenos), donde la aparición de la línea de prueba (T) confirma la presencia del analito. En contraste, los tests de AquaBC para biotoxinas marinas operan bajo un formato competitivo. En este modelo, la línea T se desarrolla solo cuando la toxina está ausente; si ésta está presente entonces bloquea la señal de color. Así, la ausencia o baja intensidad de la línea T indica un resultado positivo, permitiendo una estimación semicuantitativa según la fuerza de la señal visual.
AquaBC ha optado por el formato competitivo debido a su capacidad para ofrecer una respuesta gradual, ideal para la cuantificación precisa mediante lectores digitales. Esta tecnología permite implementar un sistema de alertas estratificado (tipo semáforo), facilitando la toma de decisiones críticas. Además, este formato ofrece una flexibilidad superior para incrementar la sensibilidad según los requerimientos operativos a bordo de wellboats. Actualmente, desarrollamos protocolos y programas de lectura de alta sensibilidad con el objetivo de detectar trazas de toxinas equivalentes a una concentración de tan solo una célula por mililitro.

Nuestro enfoque para los próximos dos años estará centrado en dos ejes: innovaciones basadas en la tecnología LFI para diversificar los analitos objetivo con nuevos tests para toxinas de agua dulce, enfermedades de salmónidos y estresantes ambientales, entre otros, y el desarrollo de sistemas autónomos de monitoreo para alerta temprana.
Nuestro propósito al ofrecer los tests rápidos para detección de biotoxinas es ayudar a nuestros clientes que desarrollan actividades relacionadas con el mar, mediante una herramienta simple, rápida y efectiva en situaciones como las descritas al inicio de esta crónica. Esta forma de detección de toxinas se puede usar in situ y les otorga información rápida y certera para poder tomar decisiones productivas inmediatas que previenen pérdidas económicas significativas. Las aplicaciones que posibilitan estos tests se unen a nuestra vasta experiencia en monitoreo ambiental, especialmente en manejo de los efectos de floraciones algales nocivas y sus toxinas en la acuicultura y otras actividades humanas.
Autores: David Cassis: director ejecutivo, PhD y MSc en oceanografía, davidcassis@aquabc.cl Sylvana Galaz: Lab Manager, Bióloga marina, sylvanagalaz@aquabc,cl


















