El tablero económico de la nueva administración ya tiene sus primeras coordenadas críticas. Lo que comenzó como una declaración de principios del Ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, hoy es examinado con bisturí por el Centro de Estudios Públicos (CEP). El desafío no es menor: un crecimiento del 4%, desempleo al 6% y un balance fiscal en equilibrio. ¿Es un exceso de optimismo o una hoja de ruta realista?
Según la información publicada originalmente por el medio DF, los economistas Rodrigo Vergara (ex Banco Central) y Jorge Rodríguez (ex CFA) han diseccionado este plan. La conclusión es una mezcla de cautela y esperanza: los objetivos son «difíciles, pero no imposibles». Sin embargo, el «pizarrón» académico deja claro que para aprobar esta asignatura se requiere más que voluntad; se necesita una cirugía profunda a la permisología y al gasto público.
El muro del crecimiento: ¿Cómo duplicar el PIB potencial?
Chile arrastra una «década pérdida» de bajo dinamismo, pasando de tasas del 5,5% a un lánguido 2%. Para que Quiroz logre su meta de duplicar la capacidad de crecimiento, el CEP propone dos palancas de emergencia. La primera es la racionalización de permisos: reducir los plazos de inversión en un tercio podría inyectar de inmediato 0,24 puntos porcentuales al PIB anual.
La segunda gran apuesta es la competitividad tributaria. El informe sugiere que bajar el impuesto corporativo a un rango entre 20% y 23% no es solo un alivio para las empresas, sino un motor que podría elevar el nivel de actividad en un 2,6% en el largo plazo.
El rompecabezas del empleo: 280 mil puestos en la mira
Con una tasa de desocupación que se resiste a bajar del 8,3%, el mercado laboral es quizás el flanco más sensible socialmente. El CEP advierte que todavía faltan más de 280.000 empleos solo para empatar con los niveles prepandemia.
Para cerrar esta brecha, el documento técnico publicado por DF respalda la creación de un subsidio unificado al empleo. Este instrumento busca simplificar la burocracia actual, concentrando los incentivos en jóvenes, mujeres y adultos mayores con un aporte estatal de hasta el 20% de la remuneración. A esto se suma la urgencia de una sala cuna universal que no castigue la contratación femenina, eliminando la restricción de las 20 trabajadoras.
Disciplina fiscal: El fin de la era del déficit
El frente más técnico se libra en las cuentas del Estado. Chile ha gastado más de lo que recibe en 16 de los últimos 18 años, una dinámica que el CEP califica de «insostenible». Con una deuda pública rozando el 43,3% del PIB, el margen de error es casi inexistente.
La receta de Vergara y Rodríguez es clara: el ajuste debe ser en el gasto corriente (burocracia y programas mal evaluados) y nunca en la inversión. Además, se impone la tarea titánica de reconstruir el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), que hoy apenas llega al 1% del PIB, muy lejos del 5% recomendado por el FMI para blindar al país ante futuras crisis globales


















