Según datos de las Naciones Unidas, el 40,4% de la población chilena no puede costear los alimentos necesarios para cubrir una dieta saludable. Esta cifra sitúa al país en una posición de vulnerabilidad nutricional alarmante, superando incluso los índices de asequibilidad de vecinos como Colombia o Uruguay.
Esta realidad choca de frente con la condición de Chile como potencia alimentaria global. A pesar de que el país es el segundo mayor productor de salmón del mundo, el mercado interno revela que las proteínas de alta calidad son el grupo alimenticio más caro de la canasta básica nacional.
En conversación con InfoSALMON, el académico del INTA de la Universidad de Chile, Jaime Romero, señaló que este fenómeno es un problema de soberanía.
«La proteína es cada vez más cara y eso empuja a la población hacia dietas hipercalóricas, que tienen demasiada energía y azúcar, generando problemas como la obesidad. Chile es un país marino con recursos muy ricos en proteínas y ácidos grasos beneficiosos, pero necesitamos que ese conocimiento y ese recurso lleguen a las escuelas y sean un hábito. Soberanía es, finalmente, tener conocimiento nacional para resolver nuestros propios problemas», explicó a InfoSALMON.

¿Qué es una dieta saludable?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define una dieta saludable bajo cuatro pilares: adecuación, equilibrio, moderación y diversidad. Para la ciencia médica, el consumo de pescados ricos en grasas insaturadas es fundamental para desplazar a las grasas saturadas y reducir el riesgo de infartos o diabetes. Sin embargo, en Chile, cumplir con estos requisitos se ha vuelto un lujo. El informe FAO 2025 revela que el costo regional ha subido un 44% desde 2017, lo que significa que el 15% de sobrecosto que paga Chile respecto al promedio mundial impide que la «diversidad» nutricional llegue a las mesas de la clase media y sectores vulnerables.
El rol del salmón
Si bien han existido campañas como el Sello Azul (que busca incentivar el consumo responsable) o el reciente convenio «Del Mar a tu Escuela» (2024) entre Subpesca y Junaeb, estas iniciativas parecen no lograr un impacto conciso frente a la magnitud del problema económico. Mientras estos programas operan como planes piloto o esfuerzos focalizados, el 40,4% de los chilenos continúa excluido de la dieta saludable
Desde el INTA, Romero impulsa investigaciones como la fagoterapia para mejorar la sanidad de la acuicultura. No obstante, el académico advierte que este conocimiento debe tener un impacto transversal. «Es muy importante llegar a las escuelas para promover este consumo, que no sea solo para ocasiones especiales o Semana Santa», explica.
Bajo la guía de la OMS, el salmón es esencial incluso para el desarrollo cognitivo infantil, pero la asequibilidad actual en Chile bloquea esta recomendación médica, convirtiendo a una proteína local en un producto prácticamente ajeno para el habitante promedio.
Sudamérica y su desafío
La FAO indica que América Latina y el Caribe es la región más cara del mundo para comer sano con USD 5,16 PPA (Paridad de Poder Adquisitivo), lo que genera la paradoja de que una región definida como la ‘despensa del mundo’ obligue a sus ciudadanos a pagar más que en Europa o Norteamérica para llevar una dieta saludable.
En este escenario, la industria del salmón enfrenta el desafío de integrarse en la dieta nacional de forma orgánica. Romero señala que la falta de comunicación entre la academia, el estado y el sector privado es el último muro que impide que los productos del mar se traduzcan en una dieta sostenible y accesible.


















