La iniciativa, liderada por la Dra. Elizabeth Elgueta, busca resolver de manera simultánea dos problemáticas ambientales críticas para el país: la presencia de contaminantes químicos en los recursos hídricos y la acumulación masiva de conchas de mejillones o choritos en las zonas costeras, un desecho que actualmente carece de procesos sistemáticos de valorización.
El proyecto de investigación aplicada cuenta con el financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). El modelo tecnológico propone utilizar el carbonato de calcio presente en las estructuras de los moluscos para generar un compuesto de filtración. Durante la ejecución del proyecto, el desempeño de esta herramienta será evaluado inicialmente en condiciones de laboratorio y luego en escenarios reales para demostrar su factibilidad técnica antes de avanzar a las etapas de escalamiento y validación en terreno.
Sostenibilidad e investigación interdisciplinaria
“La propuesta destaca por combinar la valorización de residuos marinos con el desarrollo de soluciones para el tratamiento de aguas, integrando principios de economía circular, sostenibilidad e innovación tecnológica”, detalló la Dra. Elgueta.

La académica de la UCSC explicó que la adjudicación de este Fondef permitirá fortalecer la investigación aplicada, generar soluciones con impacto real y consolidar la vinculación con empresas y actores del territorio. El equipo de trabajo está integrado de forma interdisciplinaria por las investigadoras de la Facultad de Ciencias de la casa de estudios y del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS), la Dra. Dariela Núñez y la Dra. Rocío Durán.
Impacto potencial en comunidades y sectores productivos
El desarrollo de esta tecnología proyecta un impacto directo en las regiones donde la mitilicultura forma parte del tejido económico local, ofreciendo una alternativa sustentable para mitigar los problemas ambientales derivados de los acopios de conchas en el borde costero.
Asimismo, la investigación prevé aplicaciones prácticas en zonas que enfrentan restricciones en la calidad del agua, abriendo líneas de transferencia tecnológica utilizables no solo en comités de agua potable rural y comunidades, sino también en los sectores sanitarios, acuícolas y mineros del país.



















