Del caparazón al color del salmón: la apuesta de BioRefQui por la astaxantina natural
La empresa desarrolla un extracto oleoso a partir de subproductos de crustáceos y proyecta evaluar su desempeño en alimentación acuícola. Con $135 millones de Startup Ciencia 2026, fortalecerá el pilotaje y realizará las primeras pruebas biológicas.
Recuperar la astaxantina presente en caparazones de crustáceos y convertirla en un ingrediente para alimento de salmones es el objetivo de BioRefQui. La empresa ha obtenido un extracto oleoso mediante una tecnología que integra varias etapas de procesamiento, y prepara las pruebas necesarias para determinar cuánto de ese pigmento puede ser aprovechado por los peces.
El proyecto se desarrolla en el Centro de Innovación Anacleto Angelini, ubicado en el Campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
En entrevista con InfoSALMON, Maximiliano Andrés Pino Orellana, fundador y CEO, y Felipe Aceituno, gerente de proyecto, explican que la iniciativa aborda una dificultad de la valorización de subproductos: separar compuestos de interés desde materiales complejos, con costos y consumos de solventes que permitan escalar su producción.
Los caparazones reúnen dos atributos para este propósito: contienen astaxantina natural, vinculada con la coloración característica del salmón, y son generados como subproductos de actividades pesqueras y gastronómicas. Su aprovechamiento busca incorporar ese material a una nueva cadena de valor para la nutrición acuícola.
Una extracción que concentra varias etapas
El proceso utiliza harina de caparazones. En un mismo sistema se extrae la fracción oleosa que contiene los carotenoides, se separa el extracto de los sólidos, se concentra el producto y se recupera el solvente para su potencial reutilización. La integración busca disminuir equipos, transferencias y operaciones, factores relevantes cuando aumenta el volumen procesado.
Harina de crustáceos (izquierda) y sistema piloto de extracción (derecha). Foto: BioRefQui.
Como antecedente, los entrevistados reportan una demostración piloto realizada en 2018: fueron procesados 100 kilogramos de harina de caparazones y se obtuvieron cerca de cuatro kilogramos de oleorresina en aproximadamente ocho horas. Ese resultado corresponde a un rendimiento cercano al 4% en peso de extracto oleoso.
La concentración del pigmento es una medida distinta. Los resultados preliminares indican alrededor de 450 partes por millón de astaxantina equivalente, expresada como forma libre: unos 450 miligramos por kilogramo de aceite. Al relacionar esa concentración con el rendimiento del 4%, la estimación preliminar es de 18 miligramos de astaxantina equivalente por kilogramo de harina procesada.
Estas cifras describen la cantidad recuperada bajo las condiciones reportadas. La siguiente etapa deberá establecer su reproducibilidad y determinar cómo influyen la especie de crustáceo, la procedencia, la estacionalidad, la humedad y la composición de la materia prima.
Qué contiene el aceite y qué falta demostrar
La oleorresina combina el pigmento con lípidos propios de los crustáceos. Según BioRefQui, la astaxantina se encuentra principalmente esterificada, es decir, unida químicamente a ácidos grasos. La expresión de su concentración como equivalente libre permite informar la cantidad de pigmento, aunque este se encuentre mayoritariamente en formas esterificadas.
Esa presentación difiere de la astaxantina sintética convencional, habitualmente comercializada en forma libre. La asociación con ácidos grasos podría favorecer la estabilidad frente a ciertos procesos de degradación, pero esa posibilidad deberá ser evaluada específicamente en el producto, bajo exposición a luz, oxígeno y temperatura.
Oleorresina de crustáceos con astaxantina asociada a ácidos grasos. Foto: BioRefQui.
En las muestras analizadas, la empresa también identificó EPA y DHA, ácidos grasos omega-3 de interés nutricional, y reportó cerca de 200 miligramos de fósforo por cada 100 gramos de producto. Vincula este último principalmente con la presencia de fosfolípidos, componentes de la fracción grasa.
Para pigmentar el músculo, el compuesto debe atravesar varias etapas: digestión, liberación desde sus formas esterificadas, absorción intestinal y deposición en los tejidos. También debe conservarse durante la elaboración del alimento. Por ello, la concentración del extracto y su origen natural son antecedentes que deben complementarse con mediciones de aprovechamiento y coloración.
La validación en peces marcará el siguiente avance
BioRefQui todavía no ha realizado ensayos de alimentación directamente en salmones. Durante los próximos meses prevé iniciar pruebas en pez cebra para examinar toxicidad, tolerancia, aceptación del alimento y respuesta al consumo a distintas dosis. Esta fase permitirá orientar los ensayos posteriores; sus resultados deberán ser confirmados en la especie objetivo.
“La validación en salmónidos será la etapa decisiva”, subrayan los entrevistados. El ingrediente será comparado con una referencia comercial mediante dietas con dosis equivalentes de astaxantina. Se medirán consumo, crecimiento, conversión alimenticia, concentración y retención del pigmento en músculo, color del filete y estabilidad de la coloración durante el almacenamiento.
Paralelamente, la empresa conversa con fabricantes de alimento sobre la incorporación del aceite durante la mezcla y el recubrimiento del pellet o gránulo de alimento, además de las condiciones de almacenamiento y dosificación.
Para avanzar, BioRefQui se adjudicó Startup Ciencia 2026 de ANID. Según detalla en la entrevista, el proyecto SUC260356 contempla $135 millones y doce meses de ejecución para fortalecer el pilotaje, caracterizar el ingrediente, evaluar materias primas y realizar las primeras pruebas biológicas, junto con desarrollar un plan económico y de crecimiento.
La ampliación productiva se proyecta mediante módulos adicionales, según demanda y disponibilidad de subproductos. La empresa no informó un costo comercial ni una fecha de entrada al mercado. “Nuestro objetivo es cuantificar con datos propios la relación entre dosis, deposición y coloración, y determinar la competitividad real de esta alternativa natural”, sostienen.
Recuperar la astaxantina presente en caparazones de crustáceos y convertirla en un ingrediente para alimento de salmones es el objetivo de BioRefQui. La empresa ha obtenido un extracto oleoso mediante una tecnología que integra varias etapas de procesamiento, y prepara las pruebas necesarias para determinar cuánto de ese pigmento puede ser aprovechado por los peces.
El proyecto se desarrolla en el Centro de Innovación Anacleto Angelini, ubicado en el Campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
En entrevista con InfoSALMON, Maximiliano Andrés Pino Orellana, fundador y CEO, y Felipe Aceituno, gerente de proyecto, explican que la iniciativa aborda una dificultad de la valorización de subproductos: separar compuestos de interés desde materiales complejos, con costos y consumos de solventes que permitan escalar su producción.
Los caparazones reúnen dos atributos para este propósito: contienen astaxantina natural, vinculada con la coloración característica del salmón, y son generados como subproductos de actividades pesqueras y gastronómicas. Su aprovechamiento busca incorporar ese material a una nueva cadena de valor para la nutrición acuícola.
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Una extracción que concentra varias etapas
El proceso utiliza harina de caparazones. En un mismo sistema se extrae la fracción oleosa que contiene los carotenoides, se separa el extracto de los sólidos, se concentra el producto y se recupera el solvente para su potencial reutilización. La integración busca disminuir equipos, transferencias y operaciones, factores relevantes cuando aumenta el volumen procesado.
Harina de crustáceos (izquierda) y sistema piloto de extracción (derecha). Foto: BioRefQui.
Como antecedente, los entrevistados reportan una demostración piloto realizada en 2018: fueron procesados 100 kilogramos de harina de caparazones y se obtuvieron cerca de cuatro kilogramos de oleorresina en aproximadamente ocho horas. Ese resultado corresponde a un rendimiento cercano al 4% en peso de extracto oleoso.
La concentración del pigmento es una medida distinta. Los resultados preliminares indican alrededor de 450 partes por millón de astaxantina equivalente, expresada como forma libre: unos 450 miligramos por kilogramo de aceite. Al relacionar esa concentración con el rendimiento del 4%, la estimación preliminar es de 18 miligramos de astaxantina equivalente por kilogramo de harina procesada.
Estas cifras describen la cantidad recuperada bajo las condiciones reportadas. La siguiente etapa deberá establecer su reproducibilidad y determinar cómo influyen la especie de crustáceo, la procedencia, la estacionalidad, la humedad y la composición de la materia prima.
Qué contiene el aceite y qué falta demostrar
La oleorresina combina el pigmento con lípidos propios de los crustáceos. Según BioRefQui, la astaxantina se encuentra principalmente esterificada, es decir, unida químicamente a ácidos grasos. La expresión de su concentración como equivalente libre permite informar la cantidad de pigmento, aunque este se encuentre mayoritariamente en formas esterificadas.
Esa presentación difiere de la astaxantina sintética convencional, habitualmente comercializada en forma libre. La asociación con ácidos grasos podría favorecer la estabilidad frente a ciertos procesos de degradación, pero esa posibilidad deberá ser evaluada específicamente en el producto, bajo exposición a luz, oxígeno y temperatura.
Oleorresina de crustáceos con astaxantina asociada a ácidos grasos. Foto: BioRefQui.
En las muestras analizadas, la empresa también identificó EPA y DHA, ácidos grasos omega-3 de interés nutricional, y reportó cerca de 200 miligramos de fósforo por cada 100 gramos de producto. Vincula este último principalmente con la presencia de fosfolípidos, componentes de la fracción grasa.
Para pigmentar el músculo, el compuesto debe atravesar varias etapas: digestión, liberación desde sus formas esterificadas, absorción intestinal y deposición en los tejidos. También debe conservarse durante la elaboración del alimento. Por ello, la concentración del extracto y su origen natural son antecedentes que deben complementarse con mediciones de aprovechamiento y coloración.
La validación en peces marcará el siguiente avance
BioRefQui todavía no ha realizado ensayos de alimentación directamente en salmones. Durante los próximos meses prevé iniciar pruebas en pez cebra para examinar toxicidad, tolerancia, aceptación del alimento y respuesta al consumo a distintas dosis. Esta fase permitirá orientar los ensayos posteriores; sus resultados deberán ser confirmados en la especie objetivo.
“La validación en salmónidos será la etapa decisiva”, subrayan los entrevistados. El ingrediente será comparado con una referencia comercial mediante dietas con dosis equivalentes de astaxantina. Se medirán consumo, crecimiento, conversión alimenticia, concentración y retención del pigmento en músculo, color del filete y estabilidad de la coloración durante el almacenamiento.
Paralelamente, la empresa conversa con fabricantes de alimento sobre la incorporación del aceite durante la mezcla y el recubrimiento del pellet o gránulo de alimento, además de las condiciones de almacenamiento y dosificación.
Para avanzar, BioRefQui se adjudicó Startup Ciencia 2026 de ANID. Según detalla en la entrevista, el proyecto SUC260356 contempla $135 millones y doce meses de ejecución para fortalecer el pilotaje, caracterizar el ingrediente, evaluar materias primas y realizar las primeras pruebas biológicas, junto con desarrollar un plan económico y de crecimiento.
La ampliación productiva se proyecta mediante módulos adicionales, según demanda y disponibilidad de subproductos. La empresa no informó un costo comercial ni una fecha de entrada al mercado. “Nuestro objetivo es cuantificar con datos propios la relación entre dosis, deposición y coloración, y determinar la competitividad real de esta alternativa natural”, sostienen.