La salmonicultura chilena enfrenta un punto de inflexión. El cambio climático, la creciente presión sobre los ecosistemas marinos y la necesidad de mantener la competitividad internacional están acelerando la transición hacia un nuevo modelo de producción, donde la sostenibilidad ya no dependerá únicamente del desempeño de cada centro de cultivo, sino de la salud del ecosistema completo.
Esa es una de las principales conclusiones del informe del II Seminario Internacional «Manejo de la pesca y la acuicultura con enfoque ecosistémico en tiempos de cambio climático: Avances, desafíos y acciones (SIMPAEE II)«, organizado por la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar (SCHCM) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), en cuyo comité organizador participaron la Dra. Doris Soto, investigadora principal de INCAR², y la Dra. Claudia Daniela Andrade Díaz, investigadora adjunta de INCAR², quienes contribuyeron al desarrollo de esta importante iniciativa.
El documento reúne las conclusiones de investigadores nacionales e internacionales, representantes de la industria, organismos públicos y especialistas de la FAO, quienes coinciden en que el principal desafío ya no es generar más información científica, sino transformarla en mejores decisiones de gestión.
De controlar centros individuales a gestionar ecosistemas completos
Uno de los mensajes más relevantes para la salmonicultura es que las actuales regulaciones ambientales, centradas en el desempeño de cada concesión, resultan insuficientes para responder a los efectos acumulativos que genera la actividad sobre fiordos y canales.
Los especialistas plantean avanzar hacia una administración basada en unidades ecosistémicas, considerando la capacidad de carga ambiental, social y productiva de cada cuerpo de agua. Bajo este enfoque, el éxito de un centro de cultivo deja de medirse únicamente por sus indicadores productivos y sanitarios, incorporando también el estado del ecosistema donde opera.
Según el informe, este cambio permitiría prevenir impactos ambientales antes de que se transformen en problemas sanitarios o productivos, fortaleciendo además la resiliencia de la industria frente al cambio climático.
El cambio climático deja de ser una amenaza futura
El documento advierte que muchas de las condiciones ambientales que sustentaron el desarrollo histórico de la salmonicultura están cambiando. El aumento de la temperatura del agua, las modificaciones en los patrones de circulación oceánica, las variaciones en el aporte de agua dulce y la disminución del oxígeno disponible están alterando las condiciones de cultivo en fiordos y canales del sur de Chile.
Estos cambios pueden favorecer la aparición de enfermedades, incrementar el estrés de los peces y modificar la capacidad de soporte de los ecosistemas donde se desarrolla la actividad.
Ante este escenario, los investigadores sostienen que los sistemas de monitoreo deben evolucionar desde diagnósticos anuales hacia plataformas capaces de anticipar escenarios futuros mediante modelos oceanográficos, herramientas de inteligencia artificial y análisis predictivos.
Capacidad de carga: el concepto que marcará la próxima etapa regulatoria
Diversas presentaciones coincidieron en que uno de los conceptos más relevantes para el futuro de la salmonicultura será la capacidad de carga ecosistémica. Este concepto busca determinar cuál es el nivel máximo de producción que un área puede sostener sin provocar deterioros ambientales inaceptables, conflictos sociales o pérdidas económicas para las comunidades locales.
Los especialistas señalaron que evaluar esta capacidad permitirá planificar el crecimiento del sector de manera más eficiente, evitando la acumulación de impactos y reduciendo riesgos ambientales antes de que ocurran eventos críticos.
Más planificación espacial para reducir conflictos
La planificación territorial también aparece como una herramienta estratégica para el desarrollo futuro de la acuicultura. Expertos de la FAO sostienen que una adecuada gestión espacial puede disminuir conflictos entre distintos usuarios del borde costero, reducir el riesgo sanitario, mejorar la productividad y fortalecer la adaptación frente al cambio climático.
El uso de sistemas de información geográfica, imágenes satelitales, drones, modelos hidrodinámicos e inteligencia artificial permitirá identificar los sitios más adecuados para nuevos desarrollos y optimizar la gestión de las concesiones existentes.
Una salmonicultura más integrada al ecosistema
Durante el seminario también se discutieron alternativas para evolucionar desde sistemas intensivos tradicionales hacia modelos más integrados ecológicamente. Entre las propuestas destacan el fortalecimiento de la acuicultura multitrófica integrada (IMTA), el desarrollo de sistemas restaurativos y una mayor interacción entre salmonicultura, mitilicultura y programas de repoblamiento de especies bentónicas.
Estas estrategias buscan aprovechar mejor los procesos naturales del ecosistema, reducir impactos ambientales y fortalecer la licencia social para operar.
Ciencia para anticipar riesgos
El informe destaca que Chile dispone hoy de una base científica mucho más robusta que hace una década. Programas permanentes del IFOP generan información sobre condiciones oceanográficas, floraciones algales nocivas, enfermedades, dinámica ambiental y estado ecológico de las zonas de cultivo.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que el siguiente paso consiste en integrar esa información en sistemas de apoyo a la toma de decisiones que permitan anticipar riesgos sanitarios, ambientales y productivos, especialmente bajo escenarios de cambio climático.
Gobernanza: el desafío pendiente
Pese a los avances científicos, el documento identifica importantes brechas institucionales. Persisten problemas de coordinación entre organismos públicos, escasa integración entre sectores productivos y dificultades para incorporar evidencia científica en las decisiones regulatorias.
Por ello, el seminario propone fortalecer la gobernanza entre pesca y acuicultura mediante una estrategia nacional que incorpore bases de datos integradas, indicadores ecosistémicos, monitoreo permanente, análisis de riesgo y mecanismos efectivos de coordinación entre el Estado, la academia, la industria y las comunidades.
Una transformación que ya comenzó
Más que proponer una reducción de la actividad acuícola, el informe plantea una evolución de la salmonicultura hacia un modelo más resiliente, adaptativo y basado en evidencia científica.
Los especialistas coinciden en que mantener el liderazgo mundial de Chile en producción de salmón dependerá cada vez más de la capacidad del sector para anticipar los efectos del cambio climático, gestionar la producción considerando los límites ecológicos y avanzar hacia una planificación que integre productividad, conservación y bienestar de las comunidades costeras.
La conclusión del seminario es clara: el futuro de la salmonicultura no estará determinado únicamente por cuánto produzca la industria, sino por cómo logre compatibilizar ese crecimiento con la capacidad de los ecosistemas para sostenerlo en el largo plazo.



















