Edición génica en la agenda de la salmonicultura chilena: regulación, bioseguridad y resistencia a enfermedades marcan el debate
Webinar organizado por Subpeca y Favet puso sobre la mesa los avances regulatorios internacionales y los desafíos que enfrenta Chile para habilitar la investigación con nuevas tecnologías genómicas en especies acuícolas. La resistencia al SRS y al piojo de mar, la esterilidad y la gestión de escapes aparecen entre las aplicaciones de mayor interés para el sector.
La edición génica dejó de ser una discusión exclusivamente científica para transformarse en un desafío regulatorio y estratégico para la acuicultura chilena. Esa fue una de las principales conclusiones del webinar “Regulación de la Edición Génica: Experiencias Internacionales y Desafíos para Chile”, organizado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA) y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile (Favet), a través de la iniciativa EDIGEN.
La actividad reunió a especialistas de Chile, Argentina, México y organismos internacionales para analizar cómo distintos países están abordando las nuevas tecnologías genómicas (NGTs), qué criterios se utilizan para diferenciar un organismo genéticamente modificado de uno editado considerado convencional y, especialmente, cuál podría ser el camino para Chile en materia de especies hidrobiológicas.
Para la industria del salmón, el debate adquiere particular relevancia. Las exposiciones mostraron que la edición génica podría convertirse en una herramienta para abordar algunos de los principales desafíos productivos y sanitarios del sector, desde la resistencia a enfermedades y parásitos hasta la esterilidad de peces y la reducción de riesgos asociados a eventuales escapes.
El punto clave: no regular la herramienta, sino el resultado
Uno de los consensos que atravesó las presentaciones fue que la utilización de una determinada técnica de edición génica —como CRISPR-Cas— no debería, por sí sola, determinar la clasificación regulatoria del organismo resultante.
Pedro Rocha, coordinador de Biotecnología y Bioseguridad del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), explicó que distintos países de América han desarrollado procedimientos de consulta previa destinados a determinar si un producto obtenido mediante nuevas técnicas de mejoramiento constituye o no un organismo genéticamente modificado.
El análisis se realiza caso a caso, considerando las características del producto final. Si no existe una nueva combinación de material genético o una secuencia exógena permanente que determine su condición de OGM, el producto puede ser considerado convencional bajo determinados marcos regulatorios.
Este enfoque resulta especialmente relevante para la salmonicultura, donde una misma tecnología podría utilizarse para introducir características muy diferentes. No es lo mismo, por ejemplo, insertar material genético externo que modificar o inactivar un gen propio del salmón para reproducir una variante que podría encontrarse mediante procesos naturales. En este sentido, la experiencia argentina resulta ilustrativa.
Argentina: 216 solicitudes y una experiencia concreta con peces
Facundo Simeone, especialista en gestión regulatoria en Biotecnología de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, presentó la experiencia acumulada por ese país durante más de una década.
Argentina cuenta desde 2015 con normativa para las nuevas técnicas de mejoramiento genético y posteriormente incorporó criterios específicos para animales y microorganismos. En 2026, el país actualizó nuevamente su normativa para simplificar formularios, clarificar criterios y permitir, entre otras mejoras, presentar múltiples líneas de edición dentro de un mismo expediente.
En total, Argentina había recibido 216 solicitudes relacionadas con estas tecnologías. El 76% correspondía a plantas, 13% a microorganismos y aproximadamente 10% a animales. La regulación permite además presentar casos hipotéticos durante las etapas de diseño y desarrollo, de manera que los investigadores puedan anticipar el camino regulatorio antes de avanzar hacia fases posteriores.
Pero para la acuicultura hubo un dato especialmente relevante: Argentina ya evaluó una tilapia del Nilo editada mediante CRISPR-Cas. El objetivo de la modificación fue aumentar el crecimiento, el peso y el rendimiento de filete mediante la inactivación de un gen endógeno que actuaba como regulador negativo del crecimiento muscular. El producto final presentó una deleción de 26 pares de bases y, según la evaluación presentada, no incorporó material genético extraño ni mostró ediciones off-target en los análisis realizados. CONABIA concluyó que se trataba de un producto no-OGM, susceptible de ser manejado como convencional.
El caso ofrece una referencia concreta para Chile. Un pez editado genéticamente puede ser evaluado bajo un enfoque que considere las características del producto final y no simplemente la utilización de CRISPR como técnica.
Japón y Brasil muestran que los peces editados ya están en el radar regulatorio
El panorama internacional también muestra que la discusión dejó de ser hipotética. Durante el webinar se mencionaron casos de peces editados en Japón, entre ellos dorado, pez globo tigre y lenguado, con características asociadas a mayor crecimiento y tamaño. Brasil, por su parte, ha evaluado una tilapia del Nilo editada para incrementar el crecimiento.
Para Chile, estas experiencias tienen una importancia estratégica, porque muestran que los marcos regulatorios para animales acuáticos ya están siendo utilizados en otros países y pueden servir como referencia para diseñar un sistema nacional que entregue certezas a investigadores, desarrolladores e industria.
Chile tiene una brecha regulatoria específica para especies acuáticas
Uno de los puntos centrales del webinar fue precisamente reconocer que Chile se encuentra en una situación distinta respecto de las plantas y los animales terrestres.
Gonzalo Pardo, jefe del Subdepartamento de Biotecnología, Registro y Control de Semillas y Plantas del SAG, explicó que el Servicio Agrícola y Ganadero cuenta desde 2017 con un procedimiento para determinar, mediante consulta previa, si determinados productos vegetales desarrollados mediante nuevas técnicas de mejoramiento corresponden o no a OGM.
Ese mecanismo ha acumulado alrededor de 100 solicitudes, de las cuales 94 fueron consideradas no OGM y seis fueron clasificadas como OGM. El CRISPR-Cas9 concentra la gran mayoría de las solicitudes.
Sin embargo, este procedimiento está circunscrito al ámbito de competencia del SAG y no resuelve automáticamente la situación de las especies hidrobiológicas.
Alejandro Barrientos, jefe de la División de Acuicultura de Subpesca, fue explícito: Chile no cuenta actualmente con una definición oficial de “organismo convencional editado genéticamente” para especies hidrobiológicas. La legislación sí contempla una definición de OGM, pero la evolución tecnológica ha abierto una zona que requiere mayor claridad normativa.
Aquí aparece uno de los principales desafíos para la salmonicultura, que es el construir un procedimiento que permita distinguir entre un organismo genéticamente modificado sujeto a las restricciones correspondientes y un animal editado cuyo resultado final pueda ser considerado convencional.
La puerta para investigar existe, pero falta construir el marco
El panorama presentado por Subpesca no implica que la edición génica esté cerrada en Chile. La Ley General de Pesca y Acuicultura contempla la figura de “agricultura experimental”, que incluye actividades de cultivo de recursos hidrobiológicos destinadas a investigación científica, mejoramiento genético, desarrollo tecnológico o docencia.
El problema es que el reglamento asociado al artículo 67 quinquies —que debe establecer las condiciones ambientales y sanitarias para estas actividades— todavía no ha sido promulgado, pese a que el artículo fue incorporado a la legislación hace 16 años.
Frente a este escenario, Subpesca informó que actualmente está evaluando una solicitud para realizar un estudio científico acotado de edición génica en especies hidrobiológicas. La intención, según lo expuesto, es permitir la investigación a medida que se cumplan los hitos regulatorios correspondientes.
El camino que se está estudiando contempla autorizaciones caso a caso, incorporación obligatoria del análisis de riesgos y la elaboración de una guía técnica que pueda orientar a otros investigadores interesados en utilizar estas tecnologías.
Un punto especialmente importante para la industria es que esta primera etapa está enfocada en investigación y no en llevar animales editados al medio productivo. El despliegue comercial constituye una discusión posterior que requerirá evaluar aspectos ambientales, sanitarios, productivos y regulatorios.
Resistencia a SRS y piojo de mar: donde la genética podría cambiar el escenario sanitario
Desde la perspectiva de la salmonicultura, uno de los segmentos más atractivos del webinar estuvo en las aplicaciones científicas que podrían eventualmente trasladarse a programas de mejoramiento genético.
El académico de Favet y líder de EDIGEN, José Manuel Yáñez, expuso investigaciones orientadas a identificar variantes genéticas relacionadas con resistencia a enfermedades relevantes para los salmónidos.
Un estudio realizado en conjunto con una casa genética noruega identificó una región del cromosoma 2 del salmón Atlántico asociada en gran medida con resistencia a SRS. En paralelo, en salmón coho se ha identificado un QTL en el cromosoma 21 asociado a resistencia a esta enfermedad. Investigadores están estudiando genes candidatos en cultivos celulares in vitro para comprender los mecanismos involucrados.
La lógica detrás de esta línea de investigación es relevante. Si se identifica una variante natural favorable, la edición génica podría eventualmente permitir reproducir de manera más rápida esa característica dentro de una población, evitando necesariamente la generación de un organismo transgénico.
Algo similar ocurre con el piojo de mar. Investigaciones desarrolladas en Noruega han estudiado al salmón coho debido a su elevada resistencia al parásito. Según lo expuesto, el pez inicialmente puede ser infestado, pero posteriormente rechaza el parásito, mientras determinados genes asociados a la respuesta inmune y a la piel presentan una actividad diferente respecto del salmón Atlántico.
La investigación busca precisamente comprender esos mecanismos para evaluar, eventualmente, si pueden transferirse mediante edición génica al salmón Atlántico.
Para una industria que enfrenta permanentemente el desafío de mejorar la salud y el bienestar de sus peces, la posibilidad de acelerar la incorporación de características naturales de resistencia representa uno de los campos de mayor interés estratégico.
Esterilidad: otra aplicación con impacto directo en sostenibilidad
La edición génica también podría contribuir a uno de los debates ambientales más sensibles de la salmonicultura: los escapes. Yáñez destacó que los escapes de salmónidos pueden generar preocupación por sus potenciales interacciones con poblaciones naturales. En este contexto, la generación de peces estériles aparece como una herramienta complementaria para reducir los riesgos asociados a la reproducción de ejemplares que eventualmente pudieran escapar de los sistemas productivos.
En este ámbito se ha investigado, entre otros mecanismos, la edición del gen DND, relacionado con el desarrollo de las células germinales. Ya en 2016 se habían generado salmones Atlántico editados mediante knockout de este gen para estudiar sus efectos sobre el desarrollo gonadal.
La esterilidad, por tanto, podría adquirir un doble valor: una herramienta de bioseguridad frente a escapes y, al mismo tiempo, una característica productiva potencialmente interesante.
EDIGEN: ciencia, regulación e industria en una misma conversación
La iniciativa EDIGEN ha buscado precisamente conectar estos tres mundos. Según explicó Yáñez, se trata de una iniciativa público-privada liderada por la Universidad de Chile que nació al constatar que las nuevas tecnologías genómicas avanzaban rápidamente a nivel internacional, mientras en Chile la discusión todavía era limitada. Su objetivo es generar una conversación informada entre academia, industria y sector público, con especial atención a la acuicultura.
El trabajo de la iniciativa ha incluido seminarios, documentos técnicos, encuentros internacionales y mesas de conversación con representantes de la industria, organismos públicos e instituciones internacionales. Entre los actores contactados se encuentra el Consejo del Salmón, además del Ministerio de Ciencia y el SAG.
La iniciativa también ha impulsado un documento de orientación para políticas públicas basado en evidencia científica y ha promovido la continuidad de encuentros internacionales sobre edición génica en acuicultura.
El desafío para Chile: avanzar antes de que la tecnología vuelva a superar a la regulación
El mensaje transversal del webinar fue que la tecnología avanza más rápido que los marcos regulatorios, y que Chile enfrenta ahora la oportunidad de construir una regulación que entregue certeza sin bloquear la investigación y la innovación.
Subpesca señaló que está estudiando la experiencia regulatoria del SAG, que presenta un mayor grado de avance, y evaluando un sistema de autorizaciones caso a caso acompañado de análisis de riesgo y una guía técnica para investigadores.
Además, la Subsecretaría informó que, en el marco de la Estrategia Nacional de Biotecnología, se proyecta avanzar durante los próximos años en una propuesta de reglamento para el artículo 67 quinquies de la Ley General de Pesca y Acuicultura.
Para la salmonicultura, este proceso puede ser determinante. Una regulación clara permitiría definir las condiciones para investigar, evaluar riesgos y eventualmente avanzar hacia aplicaciones productivas. Al mismo tiempo, deberá establecer mecanismos suficientemente robustos para proteger el patrimonio sanitario, los ecosistemas y la biodiversidad.
La experiencia internacional muestra que regular no necesariamente significa prohibir. Argentina, Japón, Brasil y otros países están desarrollando mecanismos para distinguir entre organismos transgénicos y productos de edición génica que pueden ser equivalentes a convencionales.
La edición génica dejó de ser una discusión exclusivamente científica para transformarse en un desafío regulatorio y estratégico para la acuicultura chilena. Esa fue una de las principales conclusiones del webinar “Regulación de la Edición Génica: Experiencias Internacionales y Desafíos para Chile”, organizado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA) y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile (Favet), a través de la iniciativa EDIGEN.
La actividad reunió a especialistas de Chile, Argentina, México y organismos internacionales para analizar cómo distintos países están abordando las nuevas tecnologías genómicas (NGTs), qué criterios se utilizan para diferenciar un organismo genéticamente modificado de uno editado considerado convencional y, especialmente, cuál podría ser el camino para Chile en materia de especies hidrobiológicas.
Para la industria del salmón, el debate adquiere particular relevancia. Las exposiciones mostraron que la edición génica podría convertirse en una herramienta para abordar algunos de los principales desafíos productivos y sanitarios del sector, desde la resistencia a enfermedades y parásitos hasta la esterilidad de peces y la reducción de riesgos asociados a eventuales escapes.
El punto clave: no regular la herramienta, sino el resultado
Uno de los consensos que atravesó las presentaciones fue que la utilización de una determinada técnica de edición génica —como CRISPR-Cas— no debería, por sí sola, determinar la clasificación regulatoria del organismo resultante.
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Pedro Rocha, coordinador de Biotecnología y Bioseguridad del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), explicó que distintos países de América han desarrollado procedimientos de consulta previa destinados a determinar si un producto obtenido mediante nuevas técnicas de mejoramiento constituye o no un organismo genéticamente modificado.
El análisis se realiza caso a caso, considerando las características del producto final. Si no existe una nueva combinación de material genético o una secuencia exógena permanente que determine su condición de OGM, el producto puede ser considerado convencional bajo determinados marcos regulatorios.
Este enfoque resulta especialmente relevante para la salmonicultura, donde una misma tecnología podría utilizarse para introducir características muy diferentes. No es lo mismo, por ejemplo, insertar material genético externo que modificar o inactivar un gen propio del salmón para reproducir una variante que podría encontrarse mediante procesos naturales. En este sentido, la experiencia argentina resulta ilustrativa.
Argentina: 216 solicitudes y una experiencia concreta con peces
Facundo Simeone, especialista en gestión regulatoria en Biotecnología de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, presentó la experiencia acumulada por ese país durante más de una década.
Argentina cuenta desde 2015 con normativa para las nuevas técnicas de mejoramiento genético y posteriormente incorporó criterios específicos para animales y microorganismos. En 2026, el país actualizó nuevamente su normativa para simplificar formularios, clarificar criterios y permitir, entre otras mejoras, presentar múltiples líneas de edición dentro de un mismo expediente.
En total, Argentina había recibido 216 solicitudes relacionadas con estas tecnologías. El 76% correspondía a plantas, 13% a microorganismos y aproximadamente 10% a animales. La regulación permite además presentar casos hipotéticos durante las etapas de diseño y desarrollo, de manera que los investigadores puedan anticipar el camino regulatorio antes de avanzar hacia fases posteriores.
Pero para la acuicultura hubo un dato especialmente relevante: Argentina ya evaluó una tilapia del Nilo editada mediante CRISPR-Cas. El objetivo de la modificación fue aumentar el crecimiento, el peso y el rendimiento de filete mediante la inactivación de un gen endógeno que actuaba como regulador negativo del crecimiento muscular. El producto final presentó una deleción de 26 pares de bases y, según la evaluación presentada, no incorporó material genético extraño ni mostró ediciones off-target en los análisis realizados. CONABIA concluyó que se trataba de un producto no-OGM, susceptible de ser manejado como convencional.
El caso ofrece una referencia concreta para Chile. Un pez editado genéticamente puede ser evaluado bajo un enfoque que considere las características del producto final y no simplemente la utilización de CRISPR como técnica.
Japón y Brasil muestran que los peces editados ya están en el radar regulatorio
El panorama internacional también muestra que la discusión dejó de ser hipotética. Durante el webinar se mencionaron casos de peces editados en Japón, entre ellos dorado, pez globo tigre y lenguado, con características asociadas a mayor crecimiento y tamaño. Brasil, por su parte, ha evaluado una tilapia del Nilo editada para incrementar el crecimiento.
Para Chile, estas experiencias tienen una importancia estratégica, porque muestran que los marcos regulatorios para animales acuáticos ya están siendo utilizados en otros países y pueden servir como referencia para diseñar un sistema nacional que entregue certezas a investigadores, desarrolladores e industria.
Chile tiene una brecha regulatoria específica para especies acuáticas
Uno de los puntos centrales del webinar fue precisamente reconocer que Chile se encuentra en una situación distinta respecto de las plantas y los animales terrestres.
Gonzalo Pardo, jefe del Subdepartamento de Biotecnología, Registro y Control de Semillas y Plantas del SAG, explicó que el Servicio Agrícola y Ganadero cuenta desde 2017 con un procedimiento para determinar, mediante consulta previa, si determinados productos vegetales desarrollados mediante nuevas técnicas de mejoramiento corresponden o no a OGM.
Ese mecanismo ha acumulado alrededor de 100 solicitudes, de las cuales 94 fueron consideradas no OGM y seis fueron clasificadas como OGM. El CRISPR-Cas9 concentra la gran mayoría de las solicitudes.
Sin embargo, este procedimiento está circunscrito al ámbito de competencia del SAG y no resuelve automáticamente la situación de las especies hidrobiológicas.
Alejandro Barrientos, jefe de la División de Acuicultura de Subpesca, fue explícito: Chile no cuenta actualmente con una definición oficial de “organismo convencional editado genéticamente” para especies hidrobiológicas. La legislación sí contempla una definición de OGM, pero la evolución tecnológica ha abierto una zona que requiere mayor claridad normativa.
Aquí aparece uno de los principales desafíos para la salmonicultura, que es el construir un procedimiento que permita distinguir entre un organismo genéticamente modificado sujeto a las restricciones correspondientes y un animal editado cuyo resultado final pueda ser considerado convencional.
La puerta para investigar existe, pero falta construir el marco
El panorama presentado por Subpesca no implica que la edición génica esté cerrada en Chile. La Ley General de Pesca y Acuicultura contempla la figura de “agricultura experimental”, que incluye actividades de cultivo de recursos hidrobiológicos destinadas a investigación científica, mejoramiento genético, desarrollo tecnológico o docencia.
El problema es que el reglamento asociado al artículo 67 quinquies —que debe establecer las condiciones ambientales y sanitarias para estas actividades— todavía no ha sido promulgado, pese a que el artículo fue incorporado a la legislación hace 16 años.
Frente a este escenario, Subpesca informó que actualmente está evaluando una solicitud para realizar un estudio científico acotado de edición génica en especies hidrobiológicas. La intención, según lo expuesto, es permitir la investigación a medida que se cumplan los hitos regulatorios correspondientes.
El camino que se está estudiando contempla autorizaciones caso a caso, incorporación obligatoria del análisis de riesgos y la elaboración de una guía técnica que pueda orientar a otros investigadores interesados en utilizar estas tecnologías.
Un punto especialmente importante para la industria es que esta primera etapa está enfocada en investigación y no en llevar animales editados al medio productivo. El despliegue comercial constituye una discusión posterior que requerirá evaluar aspectos ambientales, sanitarios, productivos y regulatorios.
Resistencia a SRS y piojo de mar: donde la genética podría cambiar el escenario sanitario
Desde la perspectiva de la salmonicultura, uno de los segmentos más atractivos del webinar estuvo en las aplicaciones científicas que podrían eventualmente trasladarse a programas de mejoramiento genético.
El académico de Favet y líder de EDIGEN, José Manuel Yáñez, expuso investigaciones orientadas a identificar variantes genéticas relacionadas con resistencia a enfermedades relevantes para los salmónidos.
Un estudio realizado en conjunto con una casa genética noruega identificó una región del cromosoma 2 del salmón Atlántico asociada en gran medida con resistencia a SRS. En paralelo, en salmón coho se ha identificado un QTL en el cromosoma 21 asociado a resistencia a esta enfermedad. Investigadores están estudiando genes candidatos en cultivos celulares in vitro para comprender los mecanismos involucrados.
La lógica detrás de esta línea de investigación es relevante. Si se identifica una variante natural favorable, la edición génica podría eventualmente permitir reproducir de manera más rápida esa característica dentro de una población, evitando necesariamente la generación de un organismo transgénico.
Algo similar ocurre con el piojo de mar. Investigaciones desarrolladas en Noruega han estudiado al salmón coho debido a su elevada resistencia al parásito. Según lo expuesto, el pez inicialmente puede ser infestado, pero posteriormente rechaza el parásito, mientras determinados genes asociados a la respuesta inmune y a la piel presentan una actividad diferente respecto del salmón Atlántico.
La investigación busca precisamente comprender esos mecanismos para evaluar, eventualmente, si pueden transferirse mediante edición génica al salmón Atlántico.
Para una industria que enfrenta permanentemente el desafío de mejorar la salud y el bienestar de sus peces, la posibilidad de acelerar la incorporación de características naturales de resistencia representa uno de los campos de mayor interés estratégico.
Esterilidad: otra aplicación con impacto directo en sostenibilidad
La edición génica también podría contribuir a uno de los debates ambientales más sensibles de la salmonicultura: los escapes. Yáñez destacó que los escapes de salmónidos pueden generar preocupación por sus potenciales interacciones con poblaciones naturales. En este contexto, la generación de peces estériles aparece como una herramienta complementaria para reducir los riesgos asociados a la reproducción de ejemplares que eventualmente pudieran escapar de los sistemas productivos.
En este ámbito se ha investigado, entre otros mecanismos, la edición del gen DND, relacionado con el desarrollo de las células germinales. Ya en 2016 se habían generado salmones Atlántico editados mediante knockout de este gen para estudiar sus efectos sobre el desarrollo gonadal.
La esterilidad, por tanto, podría adquirir un doble valor: una herramienta de bioseguridad frente a escapes y, al mismo tiempo, una característica productiva potencialmente interesante.
EDIGEN: ciencia, regulación e industria en una misma conversación
La iniciativa EDIGEN ha buscado precisamente conectar estos tres mundos. Según explicó Yáñez, se trata de una iniciativa público-privada liderada por la Universidad de Chile que nació al constatar que las nuevas tecnologías genómicas avanzaban rápidamente a nivel internacional, mientras en Chile la discusión todavía era limitada. Su objetivo es generar una conversación informada entre academia, industria y sector público, con especial atención a la acuicultura.
El trabajo de la iniciativa ha incluido seminarios, documentos técnicos, encuentros internacionales y mesas de conversación con representantes de la industria, organismos públicos e instituciones internacionales. Entre los actores contactados se encuentra el Consejo del Salmón, además del Ministerio de Ciencia y el SAG.
La iniciativa también ha impulsado un documento de orientación para políticas públicas basado en evidencia científica y ha promovido la continuidad de encuentros internacionales sobre edición génica en acuicultura.
El desafío para Chile: avanzar antes de que la tecnología vuelva a superar a la regulación
El mensaje transversal del webinar fue que la tecnología avanza más rápido que los marcos regulatorios, y que Chile enfrenta ahora la oportunidad de construir una regulación que entregue certeza sin bloquear la investigación y la innovación.
Subpesca señaló que está estudiando la experiencia regulatoria del SAG, que presenta un mayor grado de avance, y evaluando un sistema de autorizaciones caso a caso acompañado de análisis de riesgo y una guía técnica para investigadores.
Además, la Subsecretaría informó que, en el marco de la Estrategia Nacional de Biotecnología, se proyecta avanzar durante los próximos años en una propuesta de reglamento para el artículo 67 quinquies de la Ley General de Pesca y Acuicultura.
Para la salmonicultura, este proceso puede ser determinante. Una regulación clara permitiría definir las condiciones para investigar, evaluar riesgos y eventualmente avanzar hacia aplicaciones productivas. Al mismo tiempo, deberá establecer mecanismos suficientemente robustos para proteger el patrimonio sanitario, los ecosistemas y la biodiversidad.
La experiencia internacional muestra que regular no necesariamente significa prohibir. Argentina, Japón, Brasil y otros países están desarrollando mecanismos para distinguir entre organismos transgénicos y productos de edición génica que pueden ser equivalentes a convencionales.