La Región del Biobío podría adquirir un papel cada vez más relevante como proveedora de materias primas para la alimentación de salmones, en medio de los esfuerzos que distintos gremios agrícolas y salmoneros están desarrollando para aumentar la participación de insumos producidos en Chile.
La Sociedad Agrícola de Biobío (Socabio) destacó las oportunidades que abre la iniciativa AgroSalmón, impulsada para conectar de manera más directa a agricultores de la zona centro-sur con las necesidades de la salmonicultura, particularmente en la fabricación de dietas para peces.
El presidente de Socabio, José Miguel Stegmeier, sostuvo que avanzar en esta relación permitiría abrir nuevas alternativas comerciales para los productores de cultivos anuales y, al mismo tiempo, entregar a las plantas de alimento materias primas con mayor trazabilidad y menores distancias de transporte.
El dirigente resumió la oportunidad señalando que la alianza “abre opciones de negocios” para el sector agrícola. Entre los argumentos planteados por el gremio se encuentra la posibilidad de reducir parte de las emisiones asociadas al transporte internacional de materias primas mediante un mayor abastecimiento desde territorio nacional.
Cerca de 80 mil hectáreas ya están vinculadas al sector
Uno de los principales antecedentes expuestos por Socabio es la superficie actualmente utilizada para producir materias primas dirigidas a la alimentación de salmones.
Según Stegmeier, aproximadamente 80 mil hectáreas agrícolas en Chile se destinan hoy a este propósito, pero esa producción logra cubrir menos del 20% de lo que consume la industria salmonera.
A partir de esta diferencia entre producción nacional y demanda, el dirigente planteó que existe margen para duplicar e incluso triplicar la superficie destinada a estos cultivos, siempre que se consoliden las condiciones comerciales, productivas y técnicas necesarias para abastecer al sector.
La cifra de aproximadamente 80 mil hectáreas ya había sido expuesta durante el Encuentro de Vinculación y Negocios Agrícola-Salmonero realizado en agosto en Los Ángeles, instancia que reunió a agricultores, representantes de la salmonicultura y organismos públicos.
Durante esa jornada se identificaron productos como trigo, lupino y raps, además de otros cereales y leguminosas, entre las alternativas utilizadas como materias primas vegetales para las dietas de salmones.
Sustitución de materias primas importadas
La iniciativa apunta también a disminuir la dependencia de insumos agrícolas provenientes del extranjero.
Durante el encuentro realizado en Biobío, representantes del sector agrícola señalaron que una proporción importante de los productos vegetales utilizados actualmente por la salmonicultura es importada, lo que abre espacio para desarrollar proveedores nacionales bajo esquemas que entreguen mayor previsibilidad tanto a agricultores como a compradores.
Esta línea de trabajo forma parte de una estrategia más amplia que reúne a la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), gremios agrícolas y representantes de la industria salmonera.
La SNA ha señalado que actualmente se están estudiando en mayor detalle los requerimientos de la salmonicultura y las condiciones necesarias para que agricultores nacionales puedan responder a esa demanda. El objetivo declarado es transformar la iniciativa en nuevos encadenamientos productivos para las regiones del centro-sur del país.
La alianza comenzó a estructurarse hace aproximadamente dos años y durante 2026 presentó un primer estudio enfocado en las posibilidades de incrementar el uso de granos e insumos agrícolas nacionales en los alimentos para salmones. Entre los objetivos planteados se encuentran el desarrollo de proveedores locales, la incorporación de innovación y la disminución de emisiones asociadas al transporte de materias primas.
Biobío busca insertarse en la cadena de suministro salmonera
Para Socabio, la oportunidad no implica reemplazar las actividades agrícolas tradicionales de la región, sino incorporar un nuevo mercado para determinados cultivos y aprovechar la demanda generada por una de las principales industrias exportadoras del sur del país.
La discusión incorpora, además, aspectos como almacenamiento, logística, características nutricionales exigidas por las dietas acuícolas y modelos de agricultura por contrato que permitan entregar mayores certezas sobre volúmenes y condiciones comerciales.
De consolidarse este vínculo, regiones agrícolas como Biobío y La Araucanía podrían adquirir una mayor participación dentro de la cadena de suministro de la salmonicultura, complementando la actividad que se concentra principalmente en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes.
El desafío ahora estará en determinar qué materias primas pueden producirse competitivamente en Chile, bajo qué condiciones y en qué volúmenes, para que la intención de sustituir parte de las importaciones se traduzca efectivamente en una cadena nacional de abastecimiento para la alimentación de salmones.
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