La industria salmonicultora europea está intensificando la búsqueda de alternativas a los ingredientes marinos utilizados en la alimentación de los peces. En este escenario, Mowi, Lerøy Seafood Group y SalMar están avanzando en la incorporación de subproductos de pollo procesados en sus estrategias de alimentación, en respuesta a la creciente presión sobre los costos y la disponibilidad de materias primas tradicionales.
Según informó Financial Times, en un artículo recogido por Salmon Business, Lerøy ya incorporó subproductos avícolas en el alimento utilizado en todas sus instalaciones de cultivo en mar abierto, mientras que Mowi se prepara para adoptar ingredientes similares en sus operaciones de Noruega y Escocia. SalMar, por su parte, comenzó a probar alimentos con componentes derivados de aves en marzo.
A estos movimientos se suma Grieg Seafood, que introdujo harina y aceite de pollo en julio, de acuerdo con la misma publicación.
El costo de la harina de pescado impulsa el cambio
Uno de los principales factores detrás de esta transformación es el encarecimiento de los ingredientes marinos. De acuerdo con el reporte del Financial Times, los precios de la harina de pescado prácticamente se han duplicado durante los últimos dos años, en un contexto marcado por la presión sobre las poblaciones de peces silvestres y el aumento de la demanda desde China.
En contraste, los ingredientes derivados de aves tienen un costo por tonelada inferior a la mitad del correspondiente a la harina de pescado, según las cifras citadas por el medio británico.
Esta diferencia representa un incentivo económico relevante para una industria en la que la alimentación constituye uno de los principales componentes de los costos de producción. La posibilidad de incorporar materias primas alternativas permite ampliar las opciones de abastecimiento y reducir la dependencia de ingredientes marinos expuestos a fluctuaciones de precio y disponibilidad.
La presión sobre estos recursos también responde a factores específicos del mercado pesquero. El artículo señala que las dificultades en la pesquería peruana de anchoveta están afectando la disponibilidad de harina de pescado, mientras que la pérdida de certificación de sostenibilidad del bacaladilla (blue whiting) podría generar nuevas restricciones para el abastecimiento de ingredientes marinos tradicionales.
Lerøy destaca la importancia de diversificar las materias primas
La escala de las operaciones salmonicultoras constituye otro elemento clave para comprender la búsqueda de alternativas.
Según el Financial Times, Lerøy Seafood Group señaló que el tamaño de sus operaciones ha hecho cada vez más importante encontrar sustitutos para la harina de pescado.
La incorporación de ingredientes avícolas procesados responde así a una necesidad que trasciende la reducción inmediata de costos: ampliar la base de materias primas disponibles para sostener la producción de salmón de cultivo en un escenario de mayor competencia por los recursos utilizados en la elaboración de alimentos acuícolas.
El reporte también destaca una dimensión comercial de esta cadena de suministro. Lerøy obtiene parte de sus ingredientes avícolas desde el Reino Unido, lo que permite que subproductos del procesamiento de pollo sean exportados a Noruega, incorporados al alimento para salmones y posteriormente regresen al mercado británico como parte de productos de acuicultura.
Este circuito, sin embargo, ha puesto en primer plano las políticas de abastecimiento de los supermercados que comercializan salmón.
Supermercados y consumidores: el principal desafío comercial
Aunque el uso de proteínas avícolas procesadas en alimentos para acuicultura está permitido en Europa desde 2013, su adopción ha sido más lenta que en Chile y Canadá, según el artículo.
La regulación permite utilizar estos ingredientes, pero su aceptación comercial no está garantizada. Las políticas de algunos supermercados británicos mantienen restricciones que podrían condicionar el acceso de determinados productos a los canales de venta.
El Financial Times recuerda que Tesco estableció en 2021 una prohibición al uso de harina y aceite derivados de aves en alimentos para peces, mientras que Waitrose adoptó una posición similar respecto de las proteínas animales procesadas en 2024.
Ninguna de las dos cadenas confirmó al medio si sus respectivas políticas habían cambiado. Por su parte, Sainsbury’s indicó que los ingredientes derivados de aves continuaban prohibidos en los alimentos destinados a su salmón de marca propia, aunque no aclaró si la misma restricción se aplica a productos de marcas externas.
A esto se suma la respuesta de los consumidores. Un estudio publicado en 2026 por el instituto noruego de investigación alimentaria Nofima identificó resistencia entre consumidores del Reino Unido y Francia a la utilización de ingredientes avícolas en la alimentación del salmón.
El escenario plantea un desafío para los productores: una alternativa puede resultar económicamente atractiva y estar autorizada por la regulación, pero igualmente encontrar barreras en las políticas comerciales de sus clientes y en las preferencias del mercado.
Trazabilidad y transparencia en la composición del alimento
Otro aspecto relevante es que, según la publicación, los ingredientes utilizados en el alimento para peces no tienen que declararse en el envase del producto final destinado al consumidor.
Esta situación agrega complejidad al debate sobre la transparencia de las materias primas empleadas en la salmonicultura. A medida que las empresas diversifican sus formulaciones, las decisiones sobre qué ingredientes utilizar pueden adquirir mayor relevancia no solo desde la perspectiva nutricional y económica, sino también desde la comunicación comercial y las exigencias de los compradores.
Para los productores, el desafío consiste en gestionar la incorporación de nuevas materias primas considerando tanto su disponibilidad y costo como las condiciones de acceso a los mercados de destino.
Una transformación en la estrategia de alimentación salmonicultora
Los movimientos de Mowi, Lerøy, SalMar y Grieg Seafood reflejan una tendencia más amplia hacia la diversificación de los ingredientes utilizados en la alimentación del salmón de cultivo.
La presión sobre los recursos marinos, el encarecimiento de la harina de pescado y la búsqueda de alternativas más económicas están impulsando cambios en las decisiones de abastecimiento de los principales productores europeos.
Sin embargo, el avance de los subproductos avícolas también evidencia que la transformación de las dietas no depende exclusivamente de la disponibilidad de materias primas. La aceptación de los supermercados, las preferencias de los consumidores y las condiciones de comercialización serán factores determinantes para evaluar hasta dónde puede extenderse esta estrategia.


















