Las floraciones algales nocivas (FAN) se han consolidado como uno de los principales factores de riesgo ambiental y productivo para la acuicultura y la pesca en el sur de Chile. Su recurrencia —asociada a condiciones oceanográficas, climáticas y de carga productiva— obligó al Estado a revisar profundamente su forma de enfrentar estos eventos, transitando desde respuestas fragmentadas hacia un modelo preventivo basado en anticipación, coordinación y comunicación temprana.
Durante el verano 2026, este enfoque se ha reforzado en regiones como Región de Los Lagos, Región de Aysén y Región de Magallanes, donde distintos servicios públicos han activado protocolos, plataformas de información y mesas interinstitucionales frente a escenarios de riesgo FAN.
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Del monitoreo a la anticipación: datos que permiten actuar antes
Uno de los pilares de este nuevo enfoque ha sido la sistematización de la información ambiental. En el caso de la salmonicultura, los centros de cultivo están obligados a reportar diariamente la concentración de fitoplancton cuando se supera el umbral de prealerta acuícola, junto con variables ambientales, oceanográficas y el comportamiento de los peces.
Según explica Cristián Hudson, director regional de Sernapesca en Los Lagos, este sistema permitió dejar atrás la observación aislada y avanzar hacia un seguimiento continuo del riesgo:
“Hoy contamos con la plataforma Yo Informo, donde los titulares de los centros de cultivo entregan información diaria de los monitoreos de fitoplancton cuando se supera el límite de prealerta, además de variables ambientales y del comportamiento de los peces. Esta información nos permite detectar tendencias y anticipar riesgos antes de que se transformen en una crisis”.
Este monitoreo se complementa con los muestreos permanentes en áreas del Programa Sanitario de Moluscos Bivalvos (PSMB) y con información oceanográfica y meteorológica proveniente de la Armada y del Instituto de Fomento Pesquero.

La conducción del sistema: coordinación antes que reacción
Sin embargo, la experiencia dejó claro que los datos por sí solos no bastan. La crisis de FAN de 2016 evidenció que la ausencia de una conducción integrada podía amplificar los impactos ambientales, sociales y productivos.
Desde esa experiencia surge un cambio de enfoque que hoy es destacado desde la Delegación Presidencial Regional de Los Lagos, donde se reconoce que la prevención exige liderazgo político, articulación territorial y toma de decisiones coordinadas.
Así lo explica Paulina Muñoz Molina, delegada Presidencial de Los Lagos, al evaluar las diferencias entre el escenario actual y episodios anteriores:
“Durante estos cuatro años de gobierno hemos sostenido un trabajo articulado con las distintas instituciones del Estado que son parte del Comité Interinstitucional de Contingencias Ambientales, consolidando una estrategia clara orientada a robustecer la prevención y anticiparnos a través de información técnica y científica”.
Según la delegada, hoy existe una conducción integrada del Estado que permite anticiparse a escenarios de riesgo y responder de manera coordinada, algo que no estaba plenamente consolidado en crisis pasadas.
“Gracias a la voluntad de las autoridades y de diversos representantes, hoy podemos anticiparnos a escenarios y responder de manera coordinada ante un eventual episodio de FAN”.
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CIICA: el eje estructural de la prevención
Ese liderazgo se materializa operativamente en el Comité Interinstitucional de Contingencias Ambientales (CIICA), creado en 2018 tras las lecciones dejadas por la crisis de 2016. El comité reúne a delegaciones presidenciales, seremías sectoriales, Sernapesca, la Autoridad Marítima, la Superintendencia del Medio Ambiente, IFOP y SENAPRED.
Su función es anticipar escenarios, definir directrices y coordinar acciones preventivas y de respuesta, evitando que cada servicio actúe de forma aislada.
“La creación del CIICA permitió mejorar sustantivamente la coordinación entre servicios públicos. Hoy existe un trabajo permanente de intercambio de información y toma de decisiones conjuntas”, señala Hudson.
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Comunicación asertiva: informar sin alarmar

Uno de los aprendizajes más relevantes ha sido la importancia de cómo se comunica el riesgo FAN. La estrategia actual apunta a que la información técnica llegue de forma clara y oportuna a municipios, sectores productivos, pesca artesanal, acuicultura de pequeña escala y comunidades costeras.
“Nuestro objetivo es que quienes toman decisiones a nivel local cuenten con información oficial y de primera fuente, especialmente cuando existen alertas oceanográficas o atmosféricas”, enfatiza Hudson.
Para la Delegación Presidencial, este componente comunicacional es clave para evitar incertidumbre y fortalecer la confianza territorial.
“La preparación hoy incorpora no sólo criterios técnicos, sino también sociales, productivos y territoriales, entregando mayor certeza a las actividades económicas”, subraya Muñoz.
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Impacto económico: una amenaza sistémica

Desde la mirada productiva, las FAN representan un riesgo sistémico que trasciende lo ambiental. Así lo plantea Luis Cárdenas, seremi de Economía de la Región de Los Lagos, quien advierte que un evento FAN severo genera efectos en cascada.
“En acuicultura, las FAN pueden provocar mortalidades masivas, restricciones de cosecha y aumentos significativos en los costos logísticos. En la pesca artesanal, los cierres preventivos por marea roja afectan directamente los ingresos de pescadores y recolectoras”.
Los simulacros realizados entre 2023 y 2024 evidenciaron brechas persistentes en capacidad logística, disposición de biomasa e infraestructura habilitante, aspectos que también son reconocidos desde la Delegación Presidencial como desafíos aún pendientes.
Las primeras 24 horas: protocolos claros y roles definidos

Ante la detección de una FAN severa, el protocolo establece acciones inmediatas: sesión extraordinaria del CIICA, activación de planes de contingencia empresariales y seguimiento diario por parte de Sernapesca, incluyendo fiscalización en terreno.
La prealerta acuícola faculta al Estado para instruir desde el retiro coordinado de mortalidades hasta restricciones operativas y paralización de actividades, si el riesgo lo amerita.
De la crisis a la gestión integral
La huella de 2016 atraviesa todo el diseño actual. Para la delegada presidencial, esa experiencia marcó un punto de inflexión definitivo:
“El Estado entendió que no basta con fiscalizar o monitorear. Es necesario anticipar, coordinar y comunicar de forma oportuna. Pasamos de una respuesta reactiva a una de gestión integral”.
Ese es hoy el eje que articula datos, gobernanza y comunicación, en un escenario donde las FAN dejaron de ser eventos excepcionales para transformarse en un riesgo estructural que exige preparación permanente.


















