La pesca de anchoveta en Perú atraviesa un momento crítico. En plena temporada, el sector industrial corre contra el tiempo ante una doble amenaza: una de las cuotas más bajas de los últimos diez años y la inminente llegada de nuevas anomalías térmicas en el mar que podrían reducir aún más las capturas.
El panorama ha obligado a las empresas a intensificar sus operaciones durante abril, buscando adelantarse a condiciones climáticas más adversas previstas para mayo y junio. Según la Sociedad Nacional de Pesquería, el avance de la cuota apenas alcanza el 14%, reflejando un ritmo contenido por factores ambientales y logísticos, así lo da cuenta en una publicación el portal Infobae.
El factor climático: incertidumbre total
La temporada, iniciada el 9 de abril tras una decisión acelerada del Ministerio de la Producción, está marcada por la presencia de un fenómeno de El Niño costero débil a moderado, con riesgo de intensificación en la segunda mitad del año.
Las aguas cálidas en el norte han desplazado a la anchoveta hacia zonas más acotadas, concentrando la actividad en puntos como Chicama y Callao. A esto se suman cierres de puertos por oleajes anómalos, reduciendo las ventanas efectivas de pesca. “Hoy se captura lo que el mar permite. El foco es aprovechar abril porque lo que viene es incierto”, advierten desde el gremio.
Costos al alza, alivio parcial
El otro frente de presión viene desde los mercados internacionales. El encarecimiento del petróleo —impulsado por tensiones en el estrecho de Ormuz— ha elevado significativamente los costos operativos de la flota, altamente dependiente de combustibles como el diésel marino.
Sin embargo, no todo es negativo. El precio de la harina de pescado, principal producto derivado, ha alcanzado niveles históricamente altos, bordeando los US$ 2.000 por tonelada e incluso superando los US$ 2.500 en calidades premium, según datos de Federal Reserve Economic Data.
Este repunte actúa como un amortiguador parcial frente a una temporada que, en volumen, será limitada.
Chile en el radar: competencia y oportunidad
El impacto no se limita a Perú. En el sur, la anchoveta forma parte de un stock compartido con Chile, donde las temporadas son más acotadas, pero estratégicamente relevantes. En este contexto, la menor captura peruana podría abrir espacios para una mayor presión o protagonismo del lado chileno, en un escenario donde el recurso sigue siendo clave para la industria pesquera regional.
Una temporada bajo presión
Con una cuota fijada en 1,91 millones de toneladas, el margen de error es mínimo. Cada día de pesca cuenta en una campaña condicionada por el clima, los costos y la volatilidad del entorno global.
La industria lo sabe: el tiempo corre, el mar cambia y la anchoveta —uno de los pilares económicos del Pacífico sur— enfrenta uno de sus años más desafiantes.


















