En medio de una expansión progresiva del empleo público, las cifras vuelven a encender el debate sobre el impacto estructural que tiene el Estado en la economía. Datos de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) del Instituto Nacional de Estadísticas revelan que, en promedio, los sueldos por hora en el sector privado son 28,1% inferiores a los del sector público.


Según información publicada por Emol, investigadores del Ocec-UDP, liderados por Miguel Lorca junto al economista Juan Bravo, analizaron en profundidad esta brecha para determinar cuánto corresponde realmente a un “premio salarial” y cuánto a diferencias en perfil profesional, funciones y restricciones propias del aparato estatal.
Un “premio salarial” con matices
El estudio ajusta variables como nivel educacional, experiencia y características demográficas para comparar trabajadores con perfiles equivalentes entre 2010 y 2024. Tras aislar estos factores, la investigación estima que el empleo público otorga un premio salarial promedio de 19,6%.
Sin embargo, al segmentar con mayor precisión, se detecta que ciertos grupos concentran ventajas más amplias. En perfiles específicos vinculados directamente a la administración central —excluyendo empresas públicas— la brecha puede alcanzar hasta 30,4% respecto de sus pares en el sector privado.


Administración central: donde se amplía la brecha
Uno de los hallazgos más relevantes es que la mayor diferencia se observa en trabajadores que se desempeñan en organismos de gobierno, municipios y fuerzas armadas, es decir, en la Administración Pública propiamente tal.
Los expertos advierten que no se trata necesariamente de un beneficio automático, sino de una estructura institucional que compensa restricciones como menor flexibilidad laboral, mayores exigencias regulatorias, incompatibilidades y costos políticos asociados al servicio público.
Expansión del empleo estatal y presión fiscal
El debate adquiere mayor relevancia al observar la tendencia de largo plazo. Entre 1995 y 2024, el empleo público pasó de representar 9,3% del total de ocupados a 13,2%, con un crecimiento particularmente intenso entre 2009 y 2020.
En paralelo, el gasto en personal del sector público se multiplicó por 3,8 veces en ese período, aumentando desde 4,7% del PIB en 1995 hasta 7% del PIB en 2024. Este incremento instala una discusión de fondo sobre sostenibilidad fiscal, productividad y diseño institucional en la gestión de personas dentro del Estado.
El análisis abre así un debate clave para la política pública: cómo equilibrar competitividad salarial, eficiencia del gasto y responsabilidad fiscal en un mercado laboral donde el peso del sector público continúa en expansión.
















