Las compañías noruegas Lerøy Seafood Group y SalMar anunciaron una ambiciosa inversión conjunta para construir seis unidades Aquatraz C2, marcando un nuevo hito en el desarrollo de la producción cerrada de salmón. El proyecto, que será ejecutado junto a Seafarming Systems, apunta a duplicar el volumen de producción bajo esta tecnología y fortalecer el liderazgo tecnológico de Noruega en acuicultura sostenible, así lo informa Ilaks.


Lerøy y SalMar avanzan hacia producción cerrada con Aquatraz C2
El sistema Aquatraz C2 representa la evolución del modelo S1 utilizado por Lerøy y de las primeras jaulas Aquatraz de SalMar. Cada unidad tendrá una capacidad de 70.000 metros cúbicos de agua y operará con seis tomas ubicadas a 35 metros de profundidad, garantizando un flujo constante y agua libre de piojos, uno de los principales desafíos sanitarios del sector.
Según los planes, la primera siembra está proyectada para el primer trimestre de 2027, con operaciones completas a partir de 2028. Parte de las estructuras se fabricará en China, y su ensamblaje final se realizará en astilleros noruegos, involucrando a proveedores tecnológicos locales y europeos.
“Si todo avanza según lo previsto, estaremos listos para liberar los primeros peces en 2027”, señaló Frode Arntsen, CEO de SalMar, quien destacó que la iniciativa busca combinar innovación con sostenibilidad.


Innovación hacia una salmonicultura sostenible
Por su parte, Henning Beltestad, CEO de Lerøy, afirmó que el proyecto es resultado de años de trabajo en soluciones sumergidas y semicerradas. “Ahora damos un paso más hacia operaciones cerradas, sin dejar de lado la tecnología tradicional, que sigue siendo esencial para la acuicultura noruega”, agregó.
Desde Seafarming Systems, su CEO Alf Reidar Sandstad explicó que el Aquatraz C2 es fruto de más de una década de desarrollo y aprendizaje operativo: “Nuestra meta es ofrecer jaulas de gran volumen, alto intercambio de agua y bajo consumo energético, con un costo competitivo y una base técnica sólida”.
Tanto Lerøy como SalMar enfatizaron que esta apuesta no reemplaza la producción convencional, sino que complementa las tecnologías existentes para lograr un crecimiento sostenible, reducir emisiones y enfrentar los desafíos ambientales que marcan el futuro de la salmonicultura global.

















