Imagina estar parado en un muelle, junto al mar, con el viento fresco del sur en tu rostro y un mar de gente a tu alrededor. En el agua, se acerca una casa flotante, rodeada de lanchas con turistas ansiosos por ser parte de algo único.
Cada verano, Cochamó celebra la Minga Costumbrista, un evento que, más allá de ser solo una fiesta, se convirtió en un particular hito turístico y cultural que atrae a miles de visitantes.
En su primera edición, en 2015, Cochamó tenía mucho menos fama que la actual. “La gente no tenía idea de dónde quedaba ni le sonaba el nombre”, recordó Braulio Piñeiro, coordinador general de la Agrupación minga Costumbrista. Cuando trabajaba como encargado de Cultura en el municipio, Piñeiro ideó un evento curioso con el fin de dar a conocer los parajes locales y potenciar el turismo.
Su convicción por el potencial de Cochamó tomó forma después de ver mingas en Puerto Cisne, en la región de Aysén, y en Chiloé. Así, le propuso la idea a la comunidad, fusionando esta tradición con las particularidades geográficas y culturales del lugar.
“A partir de 2015, lo que antes se conocía como la Semana Cochamonina se transformó en algo mucho más grande: no solo una feria local, sino en un evento que comenzó a integrarse con la historia de Cochamó”, detalló Piñeiro.

De hecho, las primeras ediciones de la minga fueron parte de este evento costumbrista, pero rápidamente la idea cobró fuerza. Las juntas de vecinos de Cochamó y localidades cercanas se sumaron al evento, y la agrupación se consolidó como la Minga Costumbrista, postulando a fondos y creciendo año tras año.
Después de varias versiones, esta fiesta toma fuerza como un hito reconocido de la región de Los Lagos. “En la última edición, pasamos a ser categoría cultural regional, al mismo nivel que el Curanto Gigante de Calbuco o las Semanas Musicales de Frutillar”, comparó Piñeiro.
Esta minga, además de atraer a turistas, también motivó a las empresas salmoneras que operan en el sector, las que actualmente sostienen de manera significativa este proyecto.
En la reciente edición, que se hizo el 16 de febrero, participaron en su concreción Salmones Camanchaca, AquaChile, Salmones Austral y Caleta Bay, siendo esta última la que se involucró desde el inicio en la iniciativa. Así, la minga se presenta como una oportunidad para contribuir al desarrollo social y económico de la zona.
La casa flotante de Cochamó
Uno de los momentos más impresionantes es la llegada de la casa flotante. Los asistentes se organizan para trasladar la vivienda desde el mar y luego por las calles del pueblo. Esta imagen se convirtió en un reflejo de la tradición y el trabajo colaborativo.
Desde la primera edición, la casa se prepara junto al mar, donde se le instalan flotadores, y comienza su recorrido por las aguas de la bahía de Pucheguín, ubicada a unos 20 kilómetros al sur de Cochamó. Gente se embarca en la costanera de Cochamó a las 9 de la mañana, en unos 20 botes, para ir a buscar la casa y luego navegar de vuelta a Cochamó junto a la construcción.
En tierra, miles de personas participan tirando las cuerdas que transportan la casa desde la costanera calles adentro. Es un trabajo en equipo que une a los habitantes y a los turistas. En 2024, se estimó que unas 6.000 personas participaron del evento.
Tania Acuña, una visitante que llegó desde Puerto Montt, recuerda con emoción ese momento. “Siempre había querido vivir esa experiencia, la había visto en redes sociales, pero estar ahí fue maravilloso”, expresó.
Tania contó que estaba con su sobrina al lado del muelle, tirando de la cuerda. “Fue impresionante ver cómo la gente se unía para hacerlo, desde los más jóvenes hasta los más mayores. Todo el mundo participaba con una alegría contagiante”, contó.
La visitante llegó a Cochamó con su hermana, Carmen Gloria Vargas, que creó el emprendimiento de artesanías Kiosco Saludable e instaló un puesto en el evento. La hermana siempre participa en las distintas fiestas costumbristas de la zona, donde vende imanes de recuerdos, trenzas con piedras, collares y otros productos hechos a mano.
Así, la entrevistada relató que “nos entusiasmamos con ir a la minga, ella para trabajar y yo para conocer”. Contó que, después de que la casa navegara alrededor de una hora por el estuario de Reloncaví, la bajaron con 2 cuerdas, formando 2 filas de personas. “Luego se iba cambiando la gente, no siempre eran las mismas personas, todos querían tener la oportunidad de hacerlo”, expresó, y agregó que la casa recorrió varias calles.
El apoyo clave de la salmonicultura

Este evento, además de generar beneficios sociales y culturales, tiene también un impacto económico. En este proceso, la participación de las empresas salmoneras juega un papel clave. Al respecto, Cristóbal Romero, subgerente de Asuntos Corporativos de Caleta Bay, sostuvo que la relación con Cochamó y esta minga va más allá de una simple donación.
El representante declaró que “nosotros vemos esta cooperación con Cochamó como un compromiso a largo plazo. No solo se trata de dar recursos, sino de estar presentes, apoyar el desarrollo de la comunidad y generar un diálogo constante con ellos”.

Romero indicó que apoyan la minga desde sus inicios. Agregó que la empresa no solo contribuye con recursos para la construcción de la casa, sino que también participa activamente en el evento. Sobre este proyecto y otros que desarrollan en la comuna apuntó que “es un trabajo conjunto, de estar cerca de la comunidad, apoyar la educación y fomentar el emprendimiento local”.
Fernanda Durán, jefa de Relacionamiento Territorial de Salmones Camanchaca, también destacó la importancia de este evento para la comunidad. “La Minga es una expresión de colaboración y solidaridad. Más allá de su patrocinio, refleja nuestro compromiso genuino con la identidad y el desarrollo de los territorios donde operamos”, manifestó.
Pasado, presente y futuro
Mientras la minga de Cochamó se consolida como un evento de relevancia en la región, también crecen las expectativas para el futuro. Braulio Piñeiro adelantó que la intención para los próximos años es ampliar la oferta turística y cultural de la actividad.
De hecho, el coordinador proyecta una gran celebración, con una jornada entera de fiestas. “Queremos alargar el evento, que la minga sea el sábado y que la fiesta costumbrista empiece el viernes”, explicó. Según Piñeiro, esta prolongación permitiría que los visitantes disfruten más de la experiencia y que lleguen más turistas a la zona.
El respaldo del sector salmonero será clave para concretar estos planes, y el propio Piñeiro subrayó que “tienen un papel fundamental en el futuro de la minga. Su apoyo económico ha sido crucial para el éxito del evento, y esperamos que más empresas se sumen en el futuro para hacer crecer la actividad y fortalecer el turismo en Cochamó”.
Desde Caleta Bay también destacan la importancia de esta iniciativa. Al respecto, Cristóbal Romero señaló que “es un tremendo aporte para la comunidad, no solo por su impacto económico, sino también por el turismo, la llegada de visitantes que conocen, se acercan y pernoctan en el lugar”.
El ejecutivo de la productora, que opera en Cochamó desde hace más de 30 años, agregó que el apoyo a la minga no solo fortalece la identidad local, sino que también beneficia directamente a artesanos, emprendedores y quienes ofrecen gastronomía típica. “Detrás de este evento hay mucho más, y por eso tiene tanto sentido para nosotros ser parte de él”, sostuvo.
Romero destacó además la ganancia integral de la celebración. “La minga genera un desarrollo comunitario, aporta a la economía local y promueve la conservación de las tradiciones. Se crea un ambiente único en torno a esta actividad, que sin duda beneficia a quienes viven allí”, dijo.
Por otro lado, la Agrupación Minga Costumbrista, que hasta ahora ha operado como una organización comunitaria, está en proceso de convertirse en una fundación para gestionar recursos a mayor escala. En este contexto, Piñeiro hizo un llamado a las empresas y personas interesadas en colaborar. “Cualquier empresa que quiera formar parte de este proyecto, que se acerque”, invitó.
Agregó que la minga sigue siendo un evento modesto, pero con un gran potencial de fortalecimiento. “Juntos podemos hacer crecer esta iniciativa, mejorarla y llevarla a nuevas alturas”, expresó. Además, destacó que, si bien la minga ya es un atractivo turístico, aún hay mucho por mejorar para consolidarla como un evento referente en la región.
A orillas de un mar de gente
La Minga Costumbrista marca, probablemente, una nueva etapa para Cochamó, fortaleciendo el vínculo entre turistas y empresas salmoneras, y reflejando la fuerza y cohesión de la comunidad. Además, refleja la capacidad del territorio para reinventarse y atraer la atención del mundo. Para Braulio Piñeiro, “el potencial de la minga es ilimitado”.
Cristóbal Romero quedó encantado con la experiencia de este año. “El arrastre de la casa, desde que sale de Pucheguín y cruza todo el estuario hasta llegar a Cochamó, es algo realmente maravilloso. A mí me dejó consternado, y creo que esa dimensión social y colaborativa es lo que más me gusta”, dijo.
Tania Acuña, por su parte, guardó en su memoria imágenes sobrecogedoras del momento en que la casa llegó al muelle, donde ella esperaba. «Yo le dije a los chicos: “Ustedes me esperan aquí porque yo no me voy a quedar mirando. Me subí al muelle y fue emocionante estar ahí con la gente tirando la cuerda. De repente, todos coreaban “Ceacheí”», relató.
Para ella, lo más impactante fue la energía del equipo, en un ambiente lleno de entusiasmo, donde todos trabajaban juntos coordinadamente. “Fue algo muy bonito, un mar de gente”, expresó.



















