De acuerdo con la carta enviada a los comités de Comercio del Senado y de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes, más de 140 organizaciones, empresas e individuos expresaron su “fuerte apoyo” al Marine Aquaculture Research for America (MARA) Act de 2025 (S.2586/H.R.5746) y solicitaron su pronta aprobación.
El proyecto —presentado de manera bipartidista por los senadores Roger Wicker y Brian Schatz, junto a los representantes Mike Ezell, Ed Case, Kat Cammack y Jimmy Panetta — busca establecer una base científica y de datos para el desarrollo de una acuicultura marina sostenible en aguas federales de EE.UU.
Entre los firmantes se cuentan productores de mariscos y peces, empresas de insumos, organizaciones de conservación, universidades, centros de investigación, chefs y actores del retail, lo que refleja que la discusión supera el ámbito estrictamente sectorial y se vincula a temas de seguridad alimentaria, economías costeras y políticas públicas de océanos.
Qué propone el MARA Act
Según el resumen del proyecto y el análisis sectorial, el MARA Act apunta a cerrar un vacío regulatorio y de información para la acuicultura en mar abierto en EE.UU., a través de tres pilares principales:
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Programa de Evaluación de Acuicultura de NOAA: crea el NOAA Aquaculture Assessment Program para apoyar proyectos de demostración a escala comercial en aguas federales, con foco en generar datos ambientales robustos y comparables.
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Fortalecimiento institucional y plazos claros: consolida y codifica la Oficina de Acuicultura de NOAA, estableciendo procesos y tiempos más definidos para la tramitación de permisos y evitando que las solicitudes queden indefinidamente en “limbo regulatorio”.
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Inversión en comunidades y capital humano: considera financiamiento para infraestructura de “working waterfronts” y programas de formación laboral vinculados a la acuicultura y a la cadena de valor de los productos del mar.
La carta enfatiza que los proyectos de demostración son clave para que la expansión de la acuicultura marina se apoye en evidencia científica sobre desempeño productivo, calidad de agua, biodiversidad y fauna marina, de forma que futuros estándares ambientales se definan sobre datos y no solo sobre supuestos.
Sin centros en aguas federales
Pese a contar con una extensa línea de costa y capacidades científicas de primer nivel, hoy no existe ninguna granja de peces operando en aguas federales de Estados Unidos, según recuerdan los impulsores del MARA Act.
El documento también subraya que el país:
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Importa la mayor parte del pescado que consume,
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La mitad de ese volumen corresponde a productos de acuicultura de otros países, y
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Ocupa apenas el puesto 18 en producción mundial de productos del mar.
Para los firmantes, avanzar en una acuicultura marina responsable permitiría “producir más de nuestros propios alimentos del mar en casa”, reforzando la seguridad alimentaria, diversificando la oferta de proteínas y apoyando a las comunidades costeras e interiores, incluyendo a productores agrícolas que proveen materias primas para los alimentos balanceados (soya, maíz, arvejas, cebada, entre otros).
Aquacultura como oportunidad global
La carta cita un informe reciente del World Wildlife Fund (WWF) y el Banco Mundial, “Harnessing the Waters: A Trillion-Dollar Investment Opportunity in Sustainable Aquaculture”, que identifica a la acuicultura como una de las oportunidades más relevantes para construir un sistema alimentario sostenible en los próximos 25 años.
Ese reporte proyecta que la actividad podría generar 22 millones de nuevos empleos al 2050 y movilizar inversiones por US$ 1,5 billones (trillions) a nivel global, si se orienta hacia modelos productivos de baja huella ambiental.
En ese contexto, los impulsores del MARA Act sostienen que el proyecto permitiría a Estados Unidos capturar parte de ese potencial, siempre que la expansión se base en ciencia, transparencia y altos estándares ambientales para proteger los ecosistemas marinos y las economías costeras.
Una eventual consolidación del cultivo en aguas federales podría, en el mediano y largo plazo, complementar o reconfigurar el equilibrio entre producción local e importaciones, dibujando un nuevo mapa competitivo global de la proteína del mar. Por ahora, el foco del debate en EE.UU. está puesto en si el Congreso dará luz verde a un marco de investigación y demostración que permita pasar de la discusión teórica a proyectos concretos bajo reglas claras.













