¿Qué debemos considerar al seleccionar nuestros peces?
En su Columna de Opinión, la Dra. Katharina Correa Orphanópoulos, PhD, Genetista de Hendrix Genetics Chile, nos comparte la importancia de considerar toda la cadena de valor al definir los objetivos de mejoramiento genético.
Históricamente, en los programas de mejoramiento genético en acuicultura y producción animal en general, se le ha dado gran importancia al crecimiento. Entendiendo el crecimiento como llegar en menor tiempo a un peso objetivo, o a alcanzar un mayor peso a un tiempo fijo. Esto, naturalmente hace sentido, ya que lo que el productor busca es producir y vender kilos de biomasa.
Pero tras estos kilos de biomasa producida, existen costos y manejos productivos, por una parte, y luego está lo que realmente es posible comercializar de esta biomasa producida, dado la calidad y rendimiento del producto final.
Respecto de los costos y manejos productivos involucrados para llegar a una mayor producción de biomasa podemos por ejemplo ver cómo estamos convirtiendo el alimento en biomasa, dado a que éste es nuestro ítem más costoso dentro del ciclo. No da lo mismo tener una conversión de 1.25 que tener una conversión de 1.15, dado a que una conversión alta implicará mayores costos para llegar a una misma biomasa. Poder seleccionar por peces que conviertan mejor, traerá grandes beneficios económicos y será de interés para incluirlo dentro de los objetivos de mejoramiento.
«Mejoramiento genético para una acuicultura rentable y sustentable» ofrecida por la genetista de Hendrix Genetics Chile en AQUASUR 2024.
Otras características que sin duda nos hacen cuestionarnos la idea de que no sólo nos interesa que nuestros peces crezcan más rápido, es que lleguen al final del ciclo productivo en óptimas condiciones. Aquí podemos incluir como rasgos que pueden estar sujetos a selección, la resistencia a enfermedades específicas (pensando en IPN, BKD, SRS por ejemplo en el caso de salmones), la resistencia general (medida como robustez o resiliencia) y la reducción de madurez temprana.
La resistencia a enfermedades específicas se ha incluido en la mayoría de los programas de mejoramiento modernos en especies acuícolas. Estos han tenido resultados variables y teniendo en consideración todos los componentes externos que pueden estar involucrados, considerando desde las condiciones ambientales desde inicios del ciclo en agua dulce, uso de distintas vacunas, hasta las condiciones de cultivo en engorda, como ejemplos en salmonicultura.
Es en este contexto que se plantea como un rasgo a seleccionar, con un potencial interesante, la robustez general. Si bien el término pudiera sonar un poco vago, a lo que se refiere finalmente es a la capacidad de 1. Crecer en forma consistente en el tiempo 2. Sobrevivir y 3. Que todo esto ocurra en condiciones ambientales productivas que a veces no son las óptimas. Dentro de estas condiciones “no ideales” podemos encontrar: altas densidades, niveles de oxígeno bajos o fluctuantes, calidad de agua sub-óptima, manejos y estrés en general. Poder seleccionar peces que sean capaces de crecer en condiciones ambientales desafiantes sin duda nos podrían interesar para incluir dentro de nuestros objetivos de mejoramiento genético.
La madurez temprana también puede impactar en la biomasa que produciremos, ya que o implica pérdidas productivas durante el ciclo (por ejemplo, madurez durante el ciclo, peces identificados y eliminados), o en un escenario más complejo, llegando estos ejemplares hasta el final del ciclo y al momento del procesamiento, estos son degradados por baja calidad y además presentarán bajo rendimiento.
Y ya que mencionamos lo que pasa en la planta de proceso, ¿cuánto puede impactar los rasgos de calidad, en la rentabilidad de nuestro negocio?
Al responsable del centro de engorda le interesa entregar la mayor biomasa a la planta de proceso, y con justa razón. ¿Pero qué pasa una vez en planta? Hay rasgos de calidad y proceso que pueden, de forma significativa, cambiar lo que creemos es un lote de proceso que se perfila como excelente por la biomasa que proyectamos, a uno deficiente debido a problemas de calidad.
Seleccionar para mayor rendimiento de filete no es fácil, pero el mejorar en un 1% el rendimiento, puede traernos ganancias muy grandes. Si a esto sumamos el color o características nuevas como la presentación de melanosis – que puede impactar grandemente nuestro porcentaje de filete premium – el considerar estas características dentro de los objetivos de mejoramiento genético se vuelve más atractivo.
Quisiera cerrar mencionando que el considerar características como conversión de alimento, robustez general, madurez, rendimiento de filete y melanosis, dentro de una evaluación bioeconómica, permite darnos cuenta que el rápido crecimiento no lo es todo y que para maximizar la rentabilidad productiva, es necesario considerar características de mejora en toda la cadena de valor productivo.
Históricamente, en los programas de mejoramiento genético en acuicultura y producción animal en general, se le ha dado gran importancia al crecimiento. Entendiendo el crecimiento como llegar en menor tiempo a un peso objetivo, o a alcanzar un mayor peso a un tiempo fijo. Esto, naturalmente hace sentido, ya que lo que el productor busca es producir y vender kilos de biomasa.
Pero tras estos kilos de biomasa producida, existen costos y manejos productivos, por una parte, y luego está lo que realmente es posible comercializar de esta biomasa producida, dado la calidad y rendimiento del producto final.
Respecto de los costos y manejos productivos involucrados para llegar a una mayor producción de biomasa podemos por ejemplo ver cómo estamos convirtiendo el alimento en biomasa, dado a que éste es nuestro ítem más costoso dentro del ciclo. No da lo mismo tener una conversión de 1.25 que tener una conversión de 1.15, dado a que una conversión alta implicará mayores costos para llegar a una misma biomasa. Poder seleccionar por peces que conviertan mejor, traerá grandes beneficios económicos y será de interés para incluirlo dentro de los objetivos de mejoramiento.
«Mejoramiento genético para una acuicultura rentable y sustentable» ofrecida por la genetista de Hendrix Genetics Chile en AQUASUR 2024.
Otras características que sin duda nos hacen cuestionarnos la idea de que no sólo nos interesa que nuestros peces crezcan más rápido, es que lleguen al final del ciclo productivo en óptimas condiciones. Aquí podemos incluir como rasgos que pueden estar sujetos a selección, la resistencia a enfermedades específicas (pensando en IPN, BKD, SRS por ejemplo en el caso de salmones), la resistencia general (medida como robustez o resiliencia) y la reducción de madurez temprana.
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La resistencia a enfermedades específicas se ha incluido en la mayoría de los programas de mejoramiento modernos en especies acuícolas. Estos han tenido resultados variables y teniendo en consideración todos los componentes externos que pueden estar involucrados, considerando desde las condiciones ambientales desde inicios del ciclo en agua dulce, uso de distintas vacunas, hasta las condiciones de cultivo en engorda, como ejemplos en salmonicultura.
Es en este contexto que se plantea como un rasgo a seleccionar, con un potencial interesante, la robustez general. Si bien el término pudiera sonar un poco vago, a lo que se refiere finalmente es a la capacidad de 1. Crecer en forma consistente en el tiempo 2. Sobrevivir y 3. Que todo esto ocurra en condiciones ambientales productivas que a veces no son las óptimas. Dentro de estas condiciones “no ideales” podemos encontrar: altas densidades, niveles de oxígeno bajos o fluctuantes, calidad de agua sub-óptima, manejos y estrés en general. Poder seleccionar peces que sean capaces de crecer en condiciones ambientales desafiantes sin duda nos podrían interesar para incluir dentro de nuestros objetivos de mejoramiento genético.
La madurez temprana también puede impactar en la biomasa que produciremos, ya que o implica pérdidas productivas durante el ciclo (por ejemplo, madurez durante el ciclo, peces identificados y eliminados), o en un escenario más complejo, llegando estos ejemplares hasta el final del ciclo y al momento del procesamiento, estos son degradados por baja calidad y además presentarán bajo rendimiento.
Y ya que mencionamos lo que pasa en la planta de proceso, ¿cuánto puede impactar los rasgos de calidad, en la rentabilidad de nuestro negocio?
Al responsable del centro de engorda le interesa entregar la mayor biomasa a la planta de proceso, y con justa razón. ¿Pero qué pasa una vez en planta? Hay rasgos de calidad y proceso que pueden, de forma significativa, cambiar lo que creemos es un lote de proceso que se perfila como excelente por la biomasa que proyectamos, a uno deficiente debido a problemas de calidad.
Seleccionar para mayor rendimiento de filete no es fácil, pero el mejorar en un 1% el rendimiento, puede traernos ganancias muy grandes. Si a esto sumamos el color o características nuevas como la presentación de melanosis – que puede impactar grandemente nuestro porcentaje de filete premium – el considerar estas características dentro de los objetivos de mejoramiento genético se vuelve más atractivo.
Quisiera cerrar mencionando que el considerar características como conversión de alimento, robustez general, madurez, rendimiento de filete y melanosis, dentro de una evaluación bioeconómica, permite darnos cuenta que el rápido crecimiento no lo es todo y que para maximizar la rentabilidad productiva, es necesario considerar características de mejora en toda la cadena de valor productivo.