La Universidad de Concepción (UdeC) incorporará dos analizadores tras adjudicarse un proyecto FONDEQUIP. El objetivo es fortalecer el monitoreo marino y estudiar la acidificación del océano, distinguiendo la variabilidad natural costera de las tendencias asociadas al cambio climático. El proyecto es liderado por Cristian Vargas, académico de la Facultad de Ciencias Ambientales, director del laboratorio ECCALab e investigador principal del Instituto Milenio de Socio-Ecología Costera (SECOS).
Qué medirán los nuevos equipos
La infraestructura contempla un analizador de pH espectrofotométrico con temperatura controlada y otro de carbono inorgánico disuelto basado en una técnica óptica automatizada. Ambos complementarán el titulador de alcalinidad total que ya posee el laboratorio.
Estas variables entregan información complementaria. El pH describe la acidez del agua. El carbono inorgánico disuelto reúne el dióxido de carbono, el bicarbonato y el carbonato presentes en ella. La alcalinidad total refleja su capacidad para neutralizar ácidos.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), medir estos parámetros permite caracterizar el sistema de carbonato marino y comprender las condiciones químicas relacionadas con la acidificación.
Acidificación del océano: por qué importa observar la química del mar
La absorción de CO₂ por el océano provoca reacciones químicas que reducen el pH y disminuyen la disponibilidad de carbonato. Este último es necesario para que organismos como los moluscos formen y mantengan sus conchas. Por ello, los cambios pueden comprometer procesos biológicos relevantes para los ecosistemas y la producción acuícola.
En las zonas costeras también intervienen procesos locales, como la surgencia de aguas profundas y las variaciones en la circulación. Comprender esa combinación requiere observaciones sostenidas que permitan interpretar los cambios dentro de su contexto ambiental.
Mediciones de referencia para la acuicultura
Lorena Arias, química analista de ECCALab, explicó que la plataforma permitirá “validar sensores autónomos utilizados en boyas oceanográficas, observatorios costeros, vehículos submarinos y campañas científicas”.
La calidad de la información ambiental tiene relevancia para la salmonicultura chilena. Como antecedente, el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) administra SOTRacs. Esta plataforma integra datos del monitoreo en las agrupaciones de concesiones de salmonicultura de Los Lagos, Aysén y Magallanes.
Según IFOP, las series de largo plazo ayudan a identificar tendencias, detectar anomalías y caracterizar procesos como el aumento de temperatura, la disminución del oxígeno disuelto y la acidificación. Esa información aporta una base para comprender la interacción entre las condiciones ambientales y la actividad acuícola. Según la UdeC, la infraestructura estará disponible para apoyar proyectos científicos nacionales e internacionales.


















