El salmón cultivado procedente de Escocia tendrá ahora una mayor protección tras el Brexit, para evitar el riesgo de fraude alimentario a través de las importaciones de productos de salmón de calidad inferior con normas medioambientales y de seguridad alimentaria más bajas, que podrían venderse engañosamente como «salmón escocés».
La decisión sobre el etiquetado del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA) significa que el término «salmón escocés» tendrá una nueva «indicación geográfica protegida» (IGP) a finales de abril.
Definición de «salmón escocés»
La designación geográfica estricta será «la región costera de Escocia continental, las Islas Occidentales, las Orcadas y las Islas Shetland». La actualización sustituye a una IGP anterior de «salmón escocés de piscicultura», dado que el salmón escocés salvaje ya no está disponible para la venta en los supermercados tras décadas de explotación, pérdida de hábitat, contaminación y cambio climático.
También, continúa siendo un requisito para todos los productos del mar a la venta en el Reino Unido, incluir el método de producción en el envase y el cambio de nombre de la IGP no afecta a este requisito legal, por lo que el envasado seguirá dejando claro que el salmón se cultiva en piscicultura. Pero garantizará que, después del Brexit, los operadores sin escrúpulos no puedan hacer pasar un producto inferior como «salmón escocés» si no cumple los términos de la IGP.

El salmón escocés es la mayor exportación de alimentos del Reino Unido, con ventas internacionales de 735 millones de dólares el año pasado, lideradas por la demanda en Francia, a pesar de los continuos desafíos financieros del Brexit. Asimismo, es el pescado más popular entre los consumidores del Reino Unido, con ventas en los minoristas del Reino Unido que rondan los 1.200 millones de libras esterlinas al año en el comercio minorista.
Desde Salmon Scotland

Al respecto, Tavish Scott, director ejecutivo de Salmon Scotland, afirmó que «el salmón escocés cultivado en piscicultura es una marca reconocida a nivel mundial y considerada, con razón, la mejor del mundo, por lo que es vital que tomemos medidas para proteger nuestro producto premium del fraude alimentario».
Scott agregó que «cuando los consumidores hablan de ‘salmón escocés’, están hablando del salmón del Atlántico cultivado en pisciculturas de Escocia, y este cambio lo deja claro, al tiempo que aumenta la protección legal después del Brexit.
Finalmente Scott enfatiza que «los salmonicultores de Escocia trabajan arduamente para cultivar sus peces, y este reconocimiento por parte de DEFRA es un testimonio del compromiso de todos aquellos en comunidades remotas que continúan satisfaciendo la creciente demanda de salmón escocés en el país y en el extranjero», cerró el representante de Salmon Scotland.



















