En Chile, un país con aproximadamente 83.000 km de costa efectiva, la salmonicultura se ha consolidado como la principal actividad acuícola, no solo por su volumen de producción y exportación, sino que también por su contribución al desarrollo económico y social, principalmente, en la zona sur austral. Sin embargo, el desarrollo de este rubro enfrenta múltiples desafíos, que van desde la susceptibilidad al cambio climático y los desastres naturales, hasta crisis sanitarias, resistencia social y fluctuaciones económicas.
En este contexto, la implementación de un Sistema de Gestión de Continuidad de Negocios (SGCN) bajo la norma ISO 22.301 resulta esencial para garantizar la sostenibilidad y resiliencia de la industria. Esta norma, desarrollada por la Organización Internacional de Normalización (ISO), proporciona un marco para establecer, implementar, operar, supervisar, revisar, mantener y mejorar un sistema de este tipo.
Contar con un SGCN resulta clave, ya que ayuda a las organizaciones a prepararse para responder y recuperarse ante eventos disruptivos que puedan interrumpir sus operaciones y su desempeño comercial. En esencia, asegura que una empresa pueda continuar operando durante y después de una crisis, procurando recuperar, en el menor tiempo posible, su nivel de operación y desempeño previo al incidente.
Beneficios clave para la Industria Salmonera
Son varias las ventajas y beneficios que puede brindar la implementación de un SGCN a la salmonicultura. Destaco aquí algunas que resultan relevantes:
- Resiliencia operacional: La norma ISO 22.301 proporciona directrices claras para identificar y evaluar riesgos, además de desarrollar estrategias para mitigarlos. En la industria salmonicultora, donde los brotes de enfermedades, los cambios en las condiciones ambientales, las interrupciones en la cadena de suministro, y la constante presión social son comunes, tener un plan de continuidad de negocios bien estructurado es crucial para mantener las operaciones en marcha.
- Protección de la reputación: Sabemos que un incidente mal gestionado en la salmonicultura puede dañar severamente no solo la reputación de una empresa, sino que la de todo el sector. La implementación de un SGCN evidencia el compromiso de las compañías con la calidad, la seguridad y la responsabilidad. De esta forma, no solo se logra aumentar la confianza de los clientes y los socios comerciales, sino que también mejora la percepción pública y la imagen de la industria en general.
- Cumplimiento normativo y competitividad: Actualmente, la industria salmonicultora chilena está sujeta a rigurosas normativas nacionales e internacionales. Contar con un SGCN conforme a la norma ISO 22.301 fortalece el cumplimiento con estos requisitos, evitando sanciones y mejorando su posición competitiva en el mercado global. Además, esta certificación ISO puede ser un diferenciador importante en mercados internacionales exigentes.
- Reducción de pérdidas financieras: Para los salmonicultores, las interrupciones en las operaciones pueden resultar en pérdidas financieras significativas. La implementación de un SGCN ayuda a minimizarlas, garantizando que las operaciones críticas puedan reanudarse rápidamente. Esto es fundamental en un sector donde los márgenes de tiempo son cruciales para la producción y distribución del producto.
- Mejora Continua: La norma ISO 22.301 fomenta una cultura de mejora continua mediante la revisión regular de los planes de continuidad y la incorporación de lecciones aprendidas de incidentes pasados. Este enfoque proactivo permite a las empresas adaptarse y mejorar constantemente sus capacidades de respuesta y recuperación.
Un imperativo estratégico
La industria salmonicultora no puede permitirse ser reactiva frente a las crisis ni a los eventos disruptivos. La implementación de un SGCN debe considerarse como una estrategia proactiva fundamental para asegurar la sostenibilidad a largo plazo. Esto porque no solo protege a las empresas individuales, sino que también fortalece la resiliencia del sector en su conjunto, beneficiando la economía nacional y garantizando la seguridad alimentaria global.
En conclusión, un SGCN basado en norma ISO 22.301 ofrece al sector una hoja de ruta clara para gestionar riesgos, mantener la continuidad operativa y asegurar el futuro en un entorno cada vez más incierto. La adopción de este modelo no es solo una buena práctica, sino que una necesidad estratégica que garantizará que esta industria pueda enfrentar cualquier desafío con confianza y fortaleza.


















